
El proceso del referendo autonómico en Santa Cruz abre una puerta mucho más complicada de lo que parece ser en primera instancia. El contundente apoyo de gran parte de la sociedad civil ha logrado, en gran manera, darle la legitimidad que le quiso quitar el gobierno a través de sus diferentes herramientas, la más utilizada fue la Corte Nacional Electoral y su empleado servicial, el presidente de la misma.
Pero qué se nos avecina ahora, la victoria de Santa Cruz es por sobre todo, una barrera a las aberraciones antidemocráticas que Evo Morales ha ido generando estos últimos meses.
Es ahora el gobierno que reclama institucionalidad, estado de derecho y respeto a las leyes, cuando es el mismo poder ejecutivo que destruye sistemáticamente las herramientas de la democracia para conseguir una pequeña victoria mediática. La aprobación de la constitución de Evo Morales junto con sus paramilicianos ha sido simplemente una jugarreta tonta y absurda que sirvió para calmar sus miedos y no conseguir nada objetivo.
El sí, en el referendo de Santa Cruz debe leerse además como una victoria de la democracia representativa, aquella que poco a poco se está perdiendo en Bolivia. La gente está cansada que la engañen y poco a poco se va dando cuenta que Morales solamente vende espejos de colores. No sirvió ni siquiera los amedrentamientos venezolanos o la presión ataque de los parasindicales de Morales en Santa Cruz.
Pero desde entenderse también, que este sí no es una carta libre a un sistema feudal en Santa Cruz de la Sierra. Desde está columna siempre se ha priorizado el respeto a la democracia y a sus instituciones. Ese respeto debe darse en un constante camino dentro del marco de la constitución vigente y el estado de derecho. La ilegalidad no es camino ni respuesta a los pasos totalitarios de Evo Morales.
Evo Morales debe estar muy preocupado por que no sólo perdió en Santa Cruz con un aplastante resultado, sino que no resultaron efectivas sus medidas populistas tradicionales, ni la RE RE nacionalización de los hidrocarburos (YPFB) ni el decreto mentira de la estatización de la telefonía, sirvieron para convocar a más gente de la que el clientelismo y el alcohol pueden llevar normalmente. La gente se da cuenta que la las fiestas nacionalizadores se repiten todos los años, por las mismas fechas y al final no pasa nada.
El poder ejecutivo necesita barajar nuevamente sus cartas, por que se va quedando sin fichas, ni jugadores. ¿Cuántas veces más va a nacionalizar Entel en los medios? las mentiras se caen por peso propio y los fantasmas conspiradores reaparecen con más fuerza.
Santa Cruz ha mostrado un camino que debe servir para respetar la democracia, luchando contra el totalitarismo de Evo Morales pero siempre teniendo presente que es parte de una nación que lucha por no colapsar. El sí ganó por que estamos consciente que como está Bolivia, no se puede seguir.
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