El aumento de las carreras de la salud, tras la incorporación de las universidades privadas, ha creado un grave déficit de hospitales para las prácticas de sus estudiantes.
En una década, las vacantes universitarias para estudiar Medicina se triplicaron. Si bien esto abrió posibilidades a más jóvenes, los centros de salud donde los alumnos tienen contacto directo con los pacientes cada vez se hacen más escasos para la creciente demanda universitaria, según informó el diario
La Tercera.
El año 2001 el Ministerio de Salud creó una normativa que regulaba la asignación de campos clínicos a las universidades y establecía que no era recomendable la cohabitación de dos o más planteles en un mismo hospital docente asistencial.
Pero cuando se dictó esa norma sólo existían doce casas de estudio universitarias que impartían Medicina. Actualmente hay veinte y algunas con más de una sede. "
Existe una disputa por los campus clínicos, y el mecanismo para decidir quién entrará a ese campo no pasa por criterios académicos, sino por los recursos que pueda aportar cada facultad a los servicios de salud", dice el doctor
Luis Barrueto, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, Usach.
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En general, situaciones como estas nos han llegado de sorpresa", explica el decano.
Las inversiones que realizan las universidades en sus campus clínicos van desde los 700 millones de pesos anuales hasta los 5 mil millones de pesos, en el caso de la Universidad de Chile, el plantel con mayor presencia en los hospitales públicos de la Región Metropolitana. Su decana, la doctora
Cecilia Sepúlveda, explica en qué consiste esta inversión: "
Estudiantes cumpliendo turnos, el personal del centro recibe capacitaciones, se invierte en avances tecnológicos y en la generación de investigaciones relevantes".
La
“cohabitación”
En la Universidad del Desarrollo (UDD) reconocen que la cohabitación es inevitable, sobre todo en centros de alta complejidad: "
Cada campus clínico tiene una capacidad limitada de alumnos a educar. No debería preocupar tanto el origen de los alumnos como no sobrepasar la capacidad formativa de un hospital. Pero hay centros muy exclusivos que no podría usar sólo una institución, como Coaniquem, que es única en su clase", dice
Pablo Vial, decano de Medicina de la UDD.
Los integrantes de la Asociación de Facultades de Medicina han llegado a ciertos “
acuerdos de caballeros” para entrar a un campus que históricamente ha pertenecido a otro plantel. Pero del total de facultades, sólo doce pertenecen a esta asociación. Según algunos decanos, la pelea no es nada de amigable, dicen que la cohabitación no está exenta de envidias y muchos prefieren no revelar cuánto invierten en sus hospitales asociados para que éstos no comparen y decidan negociar con otro plantel.
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Nadie quiere perder un metro de terreno y el hospital, que vela por su bienestar, busca al socio que pueda aportarle más. Son las universidades las que tienen que autorregularse, pero no todas estamos en la misma mesa de negociaciones", dice el decano de Medicina de la Universidad de los Andes,
Ricardo Espinoza.
Actualmente el Ministerio de Salud trabaja en una actualización de la normativa, en el que la exclusividad de los campos de formación es uno de los temas más complejos. El decano de Medicina de la Universidad Diego Portales,
Patricio Silva, concluye: "
La cohabitación es una realidad en todo el mundo y no es problema. Así surgen oportunidades positivas de mutua colaboración".