Desde 1987 Japón desarrolla programas de investigación de ballenas con “supuestos fines científicos” que en la práctica corresponde a una cacería de carácter comercial a pesar de que este tipo de caza se encuentra prohibida a nivel mundial.
El programa de “caza científica” de Japón en el Santuario Ballenero Austral es desarrollado por el Instituto de Investigación de Cetáceos (ICR por sus siglas en inglés) y este año busca capturar más de mil ballenas, entre las cuales se incluyen más de 800 ballenas minke antártica y especies “en peligro” y “vulnerables”, como son los 50 ejemplares de ballenas jorobadas y otros individuos 50 de ballenas de aleta.
Abogados internacionales han declarado que los programas del gobierno nipón son ilegales afirmando que la actividad es "principalmente para propósitos comerciales" y "constituye comercio internacional", además de violar la Convención sobre el Comercio Internacional para el Tráfico de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, CITES.
La cancillería chilena, a través de un comunicado emitido el miércoles, ha lamentado estos hechos y manifestó la preocupación oficial del Gobierno de Chile frente a la decisión de Japón de reanudar la cacería “científica” de ballenas y llama a “suspender indefinidamente la actividad”.
A esto se suma la presentación de dos proyectos de acuerdo; uno que firmó un grupo de 23 senadores y otro que suscribieron 9 diputados, ambos con un mismo fin: solicitar a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, que envíe una nota de protesta diplomática contra el programa de caza científica de Japón. A través de la cancillería, los parlamentarios piden que Chile presente ante el Gobierno de Japón su “fuerte repudio” por autorizar la cacería de ballenas en el Océano Austral.
Ambos textos fueron remitidos a la Comisión de Relaciones Exteriores para su análisis, pidiendo también que se informe de esta medida a todos los países miembros de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).
Se solicitó, además, que se instruya a las instituciones a cargo de la defensa del litoral chileno y encargadas de supervisar las actividades de pesca, para que no se permita la presencia de barcos balleneros en aguas chilenas.
El programa de caza de ballenas de Japón “perjudica los esfuerzos internacionales por conservar y proteger a estos mamíferos marinos”, declararon los senadores, y recordaron que la población de ballena jorobada, gracias a los esfuerzos de la comunidad internacional y la moratoria vigente, ha aumentado en los últimos años, por lo que permitir su captura pondría en grave riesgo los esfuerzos que se han realizado para evitar su extinción.
Las acciones de la cancillería y de los parlamentarios chilenos, son un aporte sustancial a los esfuerzos que realiza el bloque de países latinoamericanos conservacionistas en la Comisión Ballenera Internacional para eliminar la caza de ballenas y consolidar el derecho de utilizar las poblaciones de ballenas del hemisferio sur y Latinoamérica mediante metodologías no letales.
El rechazo de Chile a la caza científica de Japón, es una clara señal política de que el país, como anfitrión de la reunión CBI 2008, tiene una posición sólida y de liderazgo dentro del bloque conservacionista en la CBI.
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