Minoletti, ex comandante de la Compañía del Ingenieros del regimiento de Calama, a 1.584 kilómetros al norte de Santiago, huyó a EE.UU. en 1998 para evadir la investigación judicial en su contra que dirigía el juez
Juan Guzmán.
Aunque no integró el pelotón de ejecución que dirigió el general
Sergio Arellano Stark, el juez Juan Guzmán decretó el 31 de enero del 2000 el arresto del militar, pero Minoletti ya había huido a Estados Unidos dos años antes.
Su regreso a Chile obedece, según fuentes de tribunales, a que una extradición pondría en riesgo su residencia en ese país y, además, a que estaría afectado por una seria afección al corazón.
En el aeropuerto lo esperaron funcionarios de la policía civil que lo llevaron al despacho del juez
Víctor Montiglio, actual encargado del proceso por los episodios de la "caravana de la muerte".
La comitiva militar recorrió el país semanas después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y ejecutó sin someter a juicio a 75 presos políticos en distintas ciudades.
El entonces capitán Minoletti presuntamente dirigió el entierro clandestino de los 26 prisioneros que la "caravana de la muerte" asesinó el 19 de octubre en el sector Topater, del desierto de Atacama.
El militar también deberá comparecer ante la jueza
Rosa María Pinto, a cargo del proceso por el desentierro de los cuerpos de las víctimas de Calama y su lanzamiento al mar entre 1975 y 1976.
Por estos hechos, el pasado sábado la magistrada procesó a los generales jubilados
Miguel Trincado y
Julio Salazar, el ex coronel
Luis Aracena y cinco suboficiales retirados, a los que les otorgó la libertad provisional, previo pago de una fianza de 50.000 pesos (unos 100 dólares).
Trincado, ex comandante de la guarnición de Santiago y juez militar de la Región Metropolitana hasta 2006, comandó la operación del desentierro y el lanzamiento al mar de los cadáveres cuando ocupó la jefatura de la sección de Inteligencia del regimiento de Calama.
Los cuerpos fueron desenterrados a fines de 1975 o comienzos de 1976, trasladados al aeródromo de Calama y lanzados desde un avión al mar.
Según establece el proceso que lleva la jueza Pinto, Minoletti fue quien localizó la fosa para la exhumación y también habría sido parte de esta operación.
El ex militar podría convertirse en el primer oficial que reconozca la presencia en el desentierro de los generales Trincado y Salazar, lo que ambos niegan, aunque a Trincado lo han imputado varios suboficiales.
El caso de Calama es el primer episodio de la llamada "operación retiro de televisores", que consistió en el desentierro a lo largo del país de todos los cadáveres de prisioneros que habían sido sepultados clandestinamente.
La operación la decretó el fallecido dictador
Augusto Pinochet a través de un criptograma que envió a los regimientos de todo el país.