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Las memorias de Morla Lynch
Opinion - Luis Alberto Mansilla

Las memorias de Morla Lynch

10-04-2008
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La editorial española Renacimiento publica una biblioteca de la memoria que rescata acontecimientos y personajes del pasado con el color y el sabor que es ajeno al vigor de los historiadores, más preocupados de la precisión y de los archivos que de la enjundia humana de los protagonistas de los acontecimientos.

Entre los últimos volúmenes de esa biblioteca acaba de aparecer “En España con Federico García Lorca”, de Carlos Morla Lynch, un libro publicado en los años cuarenta que era imposible encontrar en Chile. Morla Lynch fue un diplomático de carrera que desempeñó funciones de primer secretario en la embajada de Chile en España, en los mejores años de la República, cuando se vivía una ebullición cultural en la que irrumpieron los mayores talentos hispanos del siglo veinte en la poesía, la pintura, la música, el teatro y el pensamiento.

Morla Lynch era un cronista agudo y minucioso, era también un hombre generoso y hospitalario. Le interesaba más la literatura y los escritores que la vida política. Su casa en Madrid se transformó en un salón literario que con el tiempo ha adquirido dimensiones históricas. La figura más notable y entrañable era Federico García Lorca; allí, en la casa de Morla, el poeta podía lucir sus extraordinarias dotes de mimo, guitarrista, actor, cantante y bailarín. Las tertulias eran frecuentadas por Rafael Alberti, Vicente Aleixander, Luis Buñuel, Salvador Dalí, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Luis Cernuda; es decir, la flor y nata de los más importantes escritores y artistas españoles, que de una u otra manera rendían tributo a García Lorca, cuyo genio estaba en pleno despliegue en la poesía y en el teatro. Allí, al alero del diplomático chileno, Federico leyó por primera vez sus obras “Yerma” y “Doña Rosita la soltera”.

En la España republicana convivían sin problemas los artistas de izquierda y de derecha. Nadie imaginaba que el fin de fiesta sería sangriento con la guerra civil y el fascismo en la puerta. Federico sería una de las primeras víctimas del fascismo. Todos le amaban y le admiraban, y su asesinato les pareció difícil de creer y aceptar. Morla Lynch recoge en detalle los días vividos con García Lorca. Y su libro es quizás el más cálido recuerdo de la vida cultural en la España republicana.

Se dice que Morla Lynch escribió más de ochenta cuadernos con sus memorias y que pidió a sus nietas Verónica y Beatriz que quemaran sus manuscritos. Si ellas accedieran a su pedido cometerían un acto de barbarie contra la cultura y la historia. Morla Lynch vivió entre 1885 y 1969. Rescatar de las posibles llamas su valioso legado sería un gran regalo para la memoria histórica.

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Luis Alberto Mansilla
Periodista
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