Opinion - Sergio Campos
¿Qué importa si el gato es blanco o negro, con tal que cace ratones?
28-08-2008
Los Juegos Olímpicos de Beijing llegaron a su fin con resultados espectaculares que impresionaron a más 4 mil millones de telespectadores que pudieron seguir sus alternativas, en los 5 continentes. Los récords fueron superados por deportistas excepcionales y que sorprendieron, porque muchos de ellos barrieron con los vaticinios. La disciplina reveladora, el entrenamiento sin igual y el sacrificio supremo, quedaron en evidencia.
La maravilla de espectáculo en la apertura no tiene parangón en la historia de los juegos en los tiempos modernos. El cierre de este domingo, aunque más breve, dejó a muchos boquiabiertos. Simplemente hermoso y que le deja la vara muy alta a Londres, donde será la cita de 2012. Si lo viera Deng Xiao Ping (1904-1997) se sentiría orgulloso de los resultados de su obra. Y no es para menos, ya que él fue el impulsor de las reformas económicas en la nación más populosa de la tierra, por allá por 1978.
China ha superado cualquier marca conocida hasta ahora: ha adelantado ya a Alemania y es la tercera economía del planeta. En el 2050 estará, según todos pronósticos, por sobre Estados Unidos. Entre los 1.350.000.000 de habitantes hay 250 millones de millonarios en dólares. Claro que esta situación contrasta con las tremendas desigualdades que ha creado este sistema “capitalista-comunista”. Hay por lo menos 700 millones, la mitad de la población, que vive con dos dólares diarios (mil pesos chilenos). Y hay 300 millones de chinos que viven con un dólar al día.
Antes de la justa deportiva recorrí ocho ciudades de la China del “milagro” y en muchas de ellas la contaminación era tan alta que la única defensa que tenía eran las náuseas. Me enteré que la situación de accidentabilidad laboral termina con más 15 mil obreros muertos al año. La lluvia ácida está horadando la salud de la población, al igual que las aguas contaminadas de los ríos.
Los graves problemas de derechos humanos no sólo tienen que ver con el Tíbet. Los derechos laborales, el trabajo infantil, son problemas profundamente preocupantes para un pueblo milenario con una nobleza y sabiduría plasmada en las diversas obras que se pueden observar a través de su territorio y su historia. Inventores del papel, de la escritura, la imprenta y la brújula, los chinos han sido claves para el desarrollo de la humanidad. Claro que el poderío económico (compran materia prima cada vez con más intensidad y venden productos baratísimos) sumado al éxito en la justa deportiva, seguramente serán los árboles que no dejarán ver el bosque.
Lo más probable es que los organismos de Naciones Unidas, hagan caso omiso de esta realidad negativa y se basen en el refrán heredado de Deng Xiao Ping: ¿Qué importa si el gato es blanco o negro, con tal que cace ratones?
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Sergio Campos
Periodista y profesor universitario