Opinion - Miguel Ángel San Martín
Gobernar es Educar
17-08-2008
Estoy recordando algunas cosas que viví en España, no hace mucho. Y que grabé en mis retinas para comentarlas a mi regreso a Chile, después de más de tres décadas en Europa. Por ejemplo, ví con preocupación que en aquel mundo avanzado, los dirigentes políticos se vuelcan en fiebres legisladoras impredecibles, casi sin medida. Y en un marco repleto de prohibiciones que llama la atención.
Por ejemplo, la prohibición de fumar. Se legisla hace unos años al respecto, bajo fundamentos tan loables como proteger la salud de todos, evitar afectar con los daños que produce el tabaco a quienes no padecen de tabaquismo. Y también, combatir la contaminación ambiental, etc. O sea, se pretende, mediante la acción represiva contra el fumador (a quien deberíamos entender como un "enfermo") combatir el problema, pero sin llegar a la otra punta de la cuestión que señala con el dedo acusador a los productores, a los cultivadores, a los fabricantes, a los comerciantes. En definitiva, a quienes lucran con esto. A los otros, a los "enfermos", se les debe tratar. Y a los jóvenes, ¡educar!
En España, también desde hace un tiempo, se prohíbe a los jóvenes beber en las calles. Allí se le llama a eso en forma curiosa: "practicar el botellón". Son reuniones de fin de semana de los jóvenes en parques y plazas para beber lo que han comprado en los supermercados, porque en las discotecas y bares los precios son prohibitivos. Como es lógico suponer, al beber más hacen ruido hasta altas horas de la madrugada y, de paso, se fomenta el alcoholismo en un sector de la población que debemos cuidar. Entonces, como solución, no han encontrado nada mejor que legislar prohibiendo el botellón y convirtiendo a los jóvenes en presuntos delincuentes... y a los padres, en "responsables civiles subsidiarios". Todo ello en vez de entregar a los jóvenes los medios para que desarrollen otras iniciativas, otras actividades de ocio y diversión... Además, por supuesto, de educar al conjunto de la sociedad en otros valores.
Y un hecho más. La "Pasarela Cibeles", importantísimo escaparate de la moda internacional, se realiza cada año en Madrid, y casi siempre rodeada de polémicas mayores. Hace unos pocos años, los organizadores y las autoridades decidieron que las modelos que desfilaran luciendo los nuevos diseños, debían tener tallas "más normales". O sea, no ser tan flacas. El argumento también es loable: evitar dar ejemplos que induzcan a las jóvenes generaciones a las enfermedades de la apariencia física, a la anorexia, fenómeno que crece y crece silenciosamente en una sociedad tan competitiva como la que estamos viviendo en el mundo entero. Los "castings" previos a la realización de tales desfiles de modelos, siempre están rodeados por polémicas enormes (¿provocadas a propósito?), con la presión mediática que ello supone. A todo el mundo le llama la atención todo esto y más aún si nos fijamos en las modelos más famélicas que salen huyendo de aquellos sitios, con las cámaras persiguiéndolas, dando una imagen contraria a lo que se buscaba.
Para redondear la idea de lo que quiero transmitir, creo que legislar, ordenar, reprimir, prohibir se transforman en sinónimos peligrosos si los echamos como condimentos en la olla a presión que vivimos en el mundo de hoy, sin ir acompañados de programas formativos, educacionales, con opciones diversas para nuestros jóvenes tan permeables a manipulaciones interesadas.
Y es por ello que recuerdo ahora, con mayor admiración, a aquel gobernante que tuvimos en Chile a finales de los años 30, Pedro Aguirre Cerda, que resultó visionario al afirmar como base filosófica de su gestión que "Gobernar es Educar".
------
Miguel Ángel San Martín
Periodista