El presidente electo de Paraguay, el ex obispo
Fernando Lugo, afirmó que cuando asuma al poder, el 15 de agosto próximo, promoverá una reforma agraria "
más consistente" y admitió que la reestructuración del Estado llevará tiempo.
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Cuando se habla de reforma agraria hay una especie de miedo de los grandes propietarios, de los que no fueron sujetos de reforma agraria y tienen grandes extensiones de tierra", aseveró Lugo, al tiempo de advertir que no tienen qué temer "
perturbaciones de su propiedad privada" aquellos que la obtuvieron legalmente.
En una entrevista con
Efe, el futuro gobernante manifestó que lo que se ha hecho en el pasado fue "
un reparto de tierras sin asistencia técnica, ni crediticia, sin rumbo", lo que, a su juicio, ha derivado en "
asentamientos (campesinos) fracasados" y la migración del campo a la ciudad.
En Paraguay, el 66 por ciento de la tierra está en poder de un 10 por ciento de la población, que a su vez acapara el 40 por ciento de los ingresos, mientras que un 30 por ciento de los seis millones de habitantes carece de tierra propia, según datos oficiales.
Tras los comicios del 20 de abril pasado, en los que Lugo acabó con 61 años de hegemonía política del Partido Colorado, los grupos autodenominados "sin tierra" ocuparon haciendas agrícolas del centro del país y amenazaron con insistir en esa medida de fuerza si no hay una respuesta a sus demandas.
Por su parte, los empresarios agrícolas y ganaderos reclamaron recientemente el cese de las ocupaciones, alentadas y llevadas a cabo por líderes de organizaciones campesinas que integran la coalición de amplio espectro político que llevó a Lugo al poder.
En contrapartida, el ex obispo reconoció que la reforma del Estado necesitará mucho tiempo, pero anticipó que reforzará la coordinación del gobierno.
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No queremos que ningún ministerio funcione como un rancho aparte, por eso tendremos el gabinete social, de educación, político en total y absoluta coordinación", dijo.
Al acto de investidura han confirmado además su asistencia los gobernantes de Argentina,
Cristina Kirchner; Bolivia,
Evo Morales; Ecuador,
Rafael Correa; Chile,
Michelle Bachelet; Panamá,
Martín Torrijos, y Honduras,
José Manuel Zelaya. Asimismo, deberán estar presentes el príncipe
Felipe de Borbón de España y delegaciones de varios países de la región.