El Gobierno de
Cristina Fernández de Kirchner remarcó este jueves que "
no cederá" a las presiones del campo y prepara una estrategia parlamentaria en vista de que su política impositiva divide aguas en el mayoritario grupo de legisladores oficialistas y aliados.
La Presidenta señaló que "
la expectativa del Gobierno es que el Parlamento nos dé la razón", pero aclaró que el gobierno no le dice a "
ningún diputado lo que tiene que hacer o dejar de hacer".
El oficialismo tiene mayoría en ambas cámaras del Congreso, fruto de los triunfos electorales consagrados en las legislativas de 2005 y de 2007.
En los comicios generales de octubre del año pasado, la presidenta se impuso con el 46 por ciento de los votos y le sacó una ventaja de 23 puntos a la segunda de las fórmulas electorales.
Dos encuestas revelaron, en tanto, que al menos seis de cada diez argentinos apoyan la intervención del Parlamento en el conflicto, a pesar de que responde a una tardía decisión de Fernández, cuya popularidad sigue en bajada, según otro sondeo que también recoge la prensa.
Las asociaciones de supermercados se quejan de desabastecimiento de alimentos básicos a causa de bloqueos de carreteras que mantienen algunos grupos agrarios y el comercio minorista denuncia haber perdido ventas por unos 600 millones de dólares en el último mes.
El jefe del Gabinete,
Alberto Fernández, afirmó que la política impositiva "
está abierta al debate", a pesar de que el Ejecutivo propuso que los legisladores aprueben o rechacen el sistema de impuestos móviles a las exportaciones de granos que detonó el conflicto a comienzos de marzo pasado.
Más allá de que el Gobierno quiera una ratificación "
a libro cerrado", como adujo ayer el campo para mantener sus protestas, está claro que el Parlamento puede cambiar el proyecto oficial, que sólo empezará a ser debatido en las comisiones la próxima semana.
La intervención parlamentaria fue habilitada por la mandataria este martes, cuando el conflicto llevaba 98 días y la oposición había fracasado en cuatro ocasiones en anular o modificar la presión del Fisco sobre el sector agropecuario, el más competitivo y dinámico de la economía argentina.
El vicepresidente argentino,
Julio Cobos, anunció que el lunes próximo se reunirá con seis gobernadores, tanto oficialistas como de la oposición, "
para escuchar las ideas y los aportes" de cada uno de ellos con vistas al debate parlamentario.
Gobernadores y dirigentes peronistas que discrepan con la presión del Fisco sobre el sector campo han instruido a legisladores de sus distritos para que lleven esa posición a los debates de la Cámara de Diputados, de 254 miembros, donde el oficialismo y sus aliados tienen mayoría.
El núcleo de la oposición al Gobierno de Fernández suma 84 bancas de diputados, cuando para iniciar un debate en esa cámara hacen falta 129 y 65 votos para la aprobación de una iniciativa.
Fuentes parlamentarias calculan que de los 118 diputados oficialistas, hay por lo menos 15 de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, las más afectadas por el conflicto, que se oponen al proyecto de ratificar la política de la Presidenta Cristina Fernández.