A dos semanas del inicio del viaje oficial de la Presidenta
Michelle Bachelet a China Popular –entre el 11 y el 15 de abril- su gobierno dio a conocer oficialmente su postura respecto de la situación en el Tíbet, lamentando los hechos de violencia y apoyando "
la política de una sola China" que históricamente ha mantenido.
Sectores parlamentarios y organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos humanos habían presionado al Gobierno, ante el silencio que había mantenido de La Moneda respecto a los graves hechos de violencia que afectan al Tíbet.
El comunicado oficial señala que "
de conformidad con el estricto apego a los derechos humanos, nuestro país lamenta los recientes hechos de violencia y la pérdida de vidas registrada en Tíbet. Igualmente, hace votos porque esta situación encuentre una vía de solución a través del diálogo entre las partes involucradas".
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Al mismo tiempo, desea reiterar su respeto a la integridad territorial de la República Popular China y reafirma la política de una sola China, que ha mantenido invariablemente".
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Por último, Chile confía en la capacidad de los dirigentes chinos para encauzar la situación del Tíbet hacia un ambiente de paz y respeto de los derechos de todos quienes lo habitan".
Representantes de la oposición y de las organizaciones de derechos humanos se manifestaron conformes con la declaración del Gobierno, en particular tras la aclaración del ministro de Relaciones Exteriores,
Alejandro Foxley, quien precisó que la Presidenta Bachelet mantiene su independencia para tratar todos los temas que estime necesarios en sus conversaciones con los dirigentes chinos.