Tras el formal y esperado anuncio de ayuda a los damnificados por el volcán Chaitén, hecho el martes por el jefe del Gabinete, el ministro del Interior
Edmundo Pérez Yoma, se ha abierto en La Moneda una nueva etapa de cuestionamiento sobre la eficacia y hasta sobre la presunta existencia de una política de Comunicaciones del Gobierno.
Apenas terminó de hablar el ministro Pérez Yoma, detallando los beneficios del plan extraordinario de ayuda a los evacuados de Chaitén, TVN transmitió en directo las reacciones molestas y de insatisfacción de los favorecidos. Una pobladora exclamó que ella era partidaria del Gobierno, pero “
hasta hoy”, agregó. “
Se me cayó Bachelet”.
Reacciones similares se multiplicaron en Puerto Montt, en los diferentes albergues en que se encuentran los chaiteninos evacuados ante el peligro de una nueva erupción del volcán. Esto provocó –según fuentes bien informadas- la indignación de la propia Presidenta.
Tanto así, que por instrucciones precisas de la mandataria, el ministro vocero de La Moneda,
Francisco Vidal, debió convocar apresuradamente a los periodistas para explicar los alcances del plan extraordinario de ayuda a los damnificados. Como esto no fuera suficiente, Vidal realizó ya al atardecer, una nueva rueda de prensa.
A todo esto, muchos se preguntaban qué pasaba con la política de Comunicaciones del Gobierno, que depende del ministro Vidal y ejecuta el director de Comunicaciones,
Juan Carvajal.
La tarea del Gobierno en ayuda a las víctimas de Chaitén ha sido hasta ahora elogiada y reconocida por todos los sectores, incluso el candidato opositor,
Sebastián Piñera, y hasta el multimillonario
Douglas Tompkins. Sin embargo, bastó un anuncio mal hecho para que todos los esfuerzos desde el 2 de mayo hasta ahora amenazaran con venirse abajo.
¿Hay política de Comunicaciones?, se preguntaba el martes en voz alta en los pasillos de La Moneda.