Opinion - Enrique Fernández
Cuando la Gran Logia se lava las manos
15-05-2008
La Gran Logia de Chile resolvió que 2008 sea para los masones el “Año de la Ética y la Educación”. La ética, como se sabe, es para los masones un principio de vida. Y la educación, un modo de lograr la plenitud del hombre, en un clima de fraternidad y tolerancia.
Basados en ese principio y ese propósito altruista, miembros de la Gran Logia fundaron hace 20 años la Universidad La República (ULARE). Nació y se desarrolló como un centro académico “de inspiración masónica”, creó una sede central en Santiago y abrió otras sedes en varias ciudades del país. Llegó a tener más de 6.000 alumnos y 600 profesores, hasta la mañana del pasado miércoles 14 de mayo.
Ese día la Gran Logia dispuso el cierre de la Universidad.
Fue la culminación de una crisis financiera, administrativa y académica que comenzó seis meses antes, en julio de 2007. Fue entonces cuando la ULARE entró en cesación de pagos. Retuvo los sueldos de profesores y administrativos y dejó de cumplir sus compromisos con bancos, entidades previsionales, el Servicio de Impuestos Internos y otras instituciones. Eran los tiempos del rector Jorge Carvajal, que hasta mediados de 2006 fue el Gran Maestro de la Masonería.
Al agudizarse la crisis, con una deuda superior a los 7.000 millones de pesos, el actual Gran Maestro, Juan José Oyarzún, tomó cartas en el asunto. Decretó en octubre la expulsión de Carvajal de la Orden Masónica. En consecuencia, Carvajal debió dejar la rectoría. A fines de abril pasado, otros siete miembros de la Masonería recibieron la misma sanción que Carvajal y dejaron de ser altos funcionarios de la Universidad.
A pesar de esta intervención tan directa y manifiesta, la Gran Logia se esforzó por desvincularse de la crisis y de la Universidad que nació bajo su inspiración en 1988. En un comunicado, a fines de 2007, afirmaba que “la Gran Logia no mantuvo, ni mantiene ningún vínculo contractual o de dependencia con dicho plantel de Estudios Superiores”.
¿Es así de simple?
Por supuesto que no. El motivo que llevó a la cúpula de la Masonería a marginarse de la crisis es una “confort letter”, un documento suscrito por el Gran Maestro Oyarzún en el que respaldaba parte de los compromisos financieros que el ex rector Carvajal contrajo con la banca privada. Es decir, lo que está en juego es el pago de parte de la millonaria deuda, en el que ahora la Gran Logia no quiere verse involucrada.
“El Gran Maestro, el 20 de junio del año 2007, firma y dejó protocolizado ante Notario un acuerdo con la Universidad que, en la primera parte, reconoce que la “Confort Letter” fue otorgada por el Ministerio del Club de la República” (la sede de la Masonería), explicó Carvajal al semanario “El Periodista”, en una entrevista publicada el pasado 11 de abril.
En consecuencia, la Gran Logia de Chile no puede desentenderse de lo que ha ocurrido con la Universidad masónica, en “el Año de la Ética y la Educación”. Y es tan fuerte este vínculo, que la Junta Directiva de la ULARE –integrada por masones- fue categórica en el comunicado que emitió la mañana del 14 de mayo, cuando anunció el cierre de la casa de estudios.
“La Junta Directiva fue informada oficialmente ayer de la decisión de la Gran Logia de Chile de que se proceda al cierre “con dignidad” de la Universidad La República”, dijo el comunicado.
¿Un cierre “con dignidad”?
¿Habrá una respuesta digna para los estudiantes que ahora se preguntan dónde seguirán estudiando? ¿La Universidad o la Gran Logia les devolverán lo que pagaron cuando se matricularon?
¿Habrá una respuesta “con dignidad” para los profesores que no reciben sus sueldos desde hace seis meses? ¿Serán canceladas las remuneraciones de abril que la Universidad adeuda a sus funcionarios administrativos?
Al disponer el cierre de su Universidad, la Gran Logia busca lavarse las manos, para no manchar su imagen con las consecuencias de esta crisis. Así lo hizo Poncio Pilatos, pero es difícil pensar que la Iglesia Católica abandone a sus universidades si enfrentaran la amenaza de una quiebra. Tampoco el Estado permanecería indiferente si estuviera en peligro la Universidad de Chile.
Son tiempos de libre mercado, de oferta y demanda. Pero la Gran Logia es una institución ligada al nacimiento de la República, como la Iglesia y el Estado. Es imposible que se lave las manos en el “Año de la Ética y la Educación”.
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Enrique Fernández
Periodista
Profesor universitario

Comentarios de los lectores
Enviado por: Un ex funcionario de la ULARE / 25-07-2008 21:58
Agradezco leer algo más objetivo y veráz sobre la ULARE, aquí son alumnos, profesores y trabajadores con sus respectivas familias que han sido estafados, robados sin ninguna consideración imaginamos que algunas personas no tengan valores en su actuar, pero los miles de masones del país no pueden ser indiferentes a este grupo por desgracia grande de hermanos que actuán sin ninguna moralidad al margen de cualquier sentimiento que un ser humano tenga que sentir por otro, como funcionario me robaron mis coutas que me descontaban de la COPEUCH, me robaron mis coutas sindicales, me robaron mis cuotas de bienestar, me robaron mis cotizaciones para mi jubilación, me robaron mis coutas de la Isapre me robaron mi ingeniudad al escuchar por tantos años discursos en donde el principal tenor eran los valores y principios con que ellos eran formados en las logias, señores un centenar habra ROBADO en la ULARE pero ustedes son miles de hermanos en todo Chile que no hicieron y no hacen nada cuando unos pocos compañeros que siguen por fuerza mayor en la ULARE, les exiguen trabajo por un sueldo de 25 mil pesos a la semana asustandolos con que en cualquier momento se acaba el dinero y que esperen 120 días que todo se arreglara en esa fecha, seamos sinceros todo esto es un plan que tenían pensando desde que se fué el primer pero no único responsable de esta VERGUENZA, Jorge Carvajal, pero lo que ha venidos después tanto masón lleno de odio y mentiroso: Carvallo, Vicencio, Villavicencio, Troncoso, Jarpa, etc., todos piezas indispensables para un engaño anunciado, agotar a los que pasamos por la ULARE dejar que un manto de olvido sobre esta gran verguenza caiga, y sobre todo no hacerse responsables de los grandes rodos y la ignominia que han perpretado contra tantas familias, señores tarde o temprano el silencio de ustedes los que aún sienten verguenza por lo que hicieron sus hermanos, caéra en su contra ya que el pecado de omisión están grave como el actuar sin ética y valores de todos los que han tendido un grado de responsabilidad en ese gran proyecto educativo del que debió estar orgulloso unos pocos de los decentes que han estado entre sus pilares Pedro Aguirre Cerda una pena por él que además se le recuerde como masón. Triste fin de sus ideales para la educación chilena,.