Opinion - Marcel Garcés
Muchas cuerdas para un solo trompo
25-11-2008
Chile vive con apasionamiento su campaña electoral presidencial. Solo que por ahora, hay muchas cuerdas para el trompo, es decir para ceñirse la banda tricolor y portar el bastón de mando en La Moneda.
El entusiasmo por ocupar el sillón de O’Higgins, Padre de la Patria, que conquistó la Independencia del país en 1818, en la casa donde según un Presidente de la historia, “tanto se sufre”, es al parecer contagioso.
No importa que falta aún poco más de un año para el ritual eleccionario propiamente tal. Pero en política los tiempos no son iguales a los del resto de las actividades del hombre, aquí todo puede ser vertiginoso, y a veces los minutos cuentan, sobre todo cuando se trata de llegar a acuerdos, de definir las estrategias, desplegar los esloganes propagandísticos, o situarse en el escenario.
Ponerse en la pantalla, posicionarse en la opinión pública, mostrarse, ofrecerse, es la orden que hay.
Y hay que decir que uno sobre todo -el empresario Sebastián Piñera, uno de los hombres más acaudalados del país- ya tiene avanzado un buen trecho, al ser el primero en ponerse en carrera. Desde el campo de la derecha, o centro derecha, como prefiere autodenominarse, más que con modestia, con cálculo político.
¿Por qué será que la Derecha siempre tiene vergüenza de reconocerse como tal, será por algún complejo de culpa histórico, o porque cree que no es tan presentable su propia imagen ante el electorado nacional?
Pero la Derecha tuvo un mini-motín, o más bien un sainete, y otros dos nombres aparecieron en la palestra: la senadora Evelin Matthei, que “no ama” a Piñera, y el joven José Antonio Kast, algo así como un de los “tenientes” de la Unión Demócrata Independiente (UDI), que se rebeló contra los “coroneles” de la colectividad. Ambos proclamaron sus ambiciones presidenciales.
En la penumbra estarían Pablo Longueira Montes, uno de los más influyentes líderes históricos de la UDI, y hasta el propio Joaquín Lavín, ex candidato presidencial en dos oportunidades.
Pero también están los precandidatos de la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia, que terminadas las lamentaciones y la autocrítica por los resultados electorales municipales, que algunos leyeron como derrota y otros, en realidad la sufrieron en carne propia, como la Democracia Cristiana y su ex presidenta, Soledad Alvear, que antes de ser llevada al altar del sacrificio, prefirió renunciar a la presidencia del Partido y a sus aspiraciones presidenciales.
Luego, dos ex presidentes de la República postulan a “repetirse el plato”: Ricardo Lagos, como abanderado de los “progresistas” de la coalición (Partido por la Democracia y un sector socialista), y Eduardo Frei, de la Democracia Cristiana.
Sigue, aunque en la retaguardia, el Secretario general de la OEA, el socialista José Miguel Insulza, quién hasta ahora es el pre candidato de la dirigencia del Partido Socialista, pero que no logra posicionarse con fuerza en la “pole position” de la carrera presidencial Chile-2009.
Y como “en el pedir no hay engaño”, también han manifestado sus deseos de sacrificarse por el país, como candidatos presidenciales, el demócratacristiano, bastante independiente, Marcelo Trivelli, el diputado, también DC, Pablo Lorenzini y el presidente del Partido Radical Social Demócrata, senador José Antonio Gómez.
Más allá en, el arco izquierdo de la escena política chilena, hay un candidato proclamado, aunque con elástico: el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, quien puso su nombre para avanzar en una discusión con otros grupos o personalidades de la llamada “izquierda extraparlamentaria”, para hacer un gesto- más que un saludo a la bandera- en la que esperan sea la primera vuelta presidencial, y luego negociar su apoyo a la Concertación, para ganar posiciones en la escena política futura.
Aquí lo que está en juego es un nuevo pacto por omisión, para las elecciones parlamentarias. Y lograr representación, por lo menos en la Cámara de Diputados.
Pero además de Teillier, están el ex ministro (PS), Jorge Arrate, el actual senador, Alejandro Navarro, partidario de Hugo Chávez, que renunció al PS para crear un nuevo y minúsculo referente, el MAS (Movimiento Amplio Social), y el humanista Tomás Hirsch, que juega a ser aliado y enemigo de los comunistas.
En otro grupo de candidatos está, por cierto, Eduardo Artes, en nombre de la pureza y ortodoxia marxista. Leninista maoísta, del Partido Comunista “Acción Proletaria”, y el singular empresario Leonardo Farkas, que anda repartiendo billetes a manos llenas, y se proclama más allá del bien y del mal, pero que va configurando una campaña política atípica, excéntrica, populista, mediática, farandulera, pero que algunos miran con cierto temor, más que con ironía.
Y probablemente, también repita su candidatura el líder mapuche Aucán Huilcamán, que en la elección anterior vio impedida su postulación por falta de firmas que lo postularan.
Es decir, las ganas no faltan, aunque como se dice en el campo, “son muchas cuerdas para un solo trompo”. Y además, “no por mucho madrugar amanece más temprano”.
¿Como dicen que a los chilenos no les interesa la política?
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Marcel Garcés
Periodista