El estado de las infraestructuras peruanas tras el terremoto que azotó el país la semana pasada dificulta las tareas de distribución de ayuda, según las diversas agencias de la ONU que asisten al gobierno peruano para paliar los daños causados por el sismo de 8 grados.
"La logística es un problema ahora, y lo será aun mayor en el futuro a causa del penoso estado en el que han quedado las infraestructuras", aseguró en rueda de prensa la portavoz de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA), Elisabeth Byrs.
El ejemplo más notorio es el de la carretera que une la capital del país, Lima, con Pisco una de las ciudades que han quedado más devastadas.
En situación normal, para llegar se tarda poco más de dos horas y media, y tras el terremoto el tiempo medio ronda las diez horas.
"Eso dificulta la distribución de la comida. No es que no sepamos dónde ir y no estemos yendo, es el tiempo que nos demoramos en llegar", explicó la portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PAM), Christiane Berthiaume.
El Gobierno peruano ha establecido un puente aéreo entre Lima y Pisco y se estudia establecer una línea marítima entre las dos ciudades.
La OCHA mandó a Perú un equipo de siete personas especializado en evaluación de daños que trabaja en colaboración con las autoridades.
El PAM ya ha distribuido 500 toneladas de alimentos gracias a que Ecuador les ha prestado un avión.
Berthiaume señaló que otra de las dificultades para distribuir los alimentos es la dispersión de las familias, que se quedan cerca de las ruinas de sus casas para evitar los pillajes de los pocas propiedades que les quedan.
"No hay informes de problemas de seguridad pero la gente prefiere quedarse al lado de la ruinas de sus casas a pesar de las frías temperaturas de la noche", añadió Berthiaume.
Precisamente, uno de los problemas sanitarios existentes son los respiratorios, provocados por la inhalación de polvo, dado que muchas de las casas destruidas estaba hechas de adobe.
No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está satisfecha con la respuesta de las autoridades peruanas, por lo que más allá del equipo enviado desde Washington, por ahora no van hacer ningún envío de hospitales de campaña o medicinas.
Por ahora, según datos de la OCHA, hay 80.000 afectados, 503 muertos y 1.039 heridos, 34.000 casas destruidas y 4 hospitales arrasados.
La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha aumentado hasta 3,4 millones de euros la petición de fondos para enviar la ayuda a 37.500 damnificados peruanos para los próximos nueve meses.

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