El actor estadounidense Sean Penn concluyó el sábado una estancia de seis días en Venezuela. Al país viajó “como periodista”, según él mismo afirmó, para informarse sobre la situación y escribir al respecto.
El ganador de un Óscar por ‘Mystic River’ (2003), que llegó el domingo pasado a Caracas, se negó a dar entrevistas durante su estancia y ha limitado sus declaraciones a unos breves comentarios en los que agradeció al pueblo venezolano y a su presidente, Hugo Chávez, la hospitalidad que le han brindado.
Atento en todo momento a las solicitudes de quienes se le acercaban, el actor se prestó con amabilidad a dejarse fotografiar con decenas de ciudadanos que le pedían una imagen de recuerdo, pero se mantuvo apartado de la prensa, aparentemente ajeno a las expectativas generadas por su fama de estrella del cine.
Sencillo en el trato y como disculpándose al eludir las declaraciones, Penn dedicó parte de su estancia en este país sudamericano a visitar barrios pobres, algunas zonas agrícolas y conversar con diversos sectores sobre la situación social del país.
El viernes, en un acto en el que Chávez inauguró un laboratorio de ‘bioinsumos’ para la salud agrícola integral, se le pudo ver tomando notas, alejado de las cámaras de televisión, y escuchando la traducción que le hacía Andrés Izarra, presidente de la cadena Telesur, quien le acompañó en todo momento y también le sirvió de intérprete.
En la aldea de Pueblo Encima, en plena serranía andina, Sean Penn fue invitado de Chávez en uno de esos encuentros habituales del presidente venezolano con sus simpatizantes, al cual también asistieron el presidente de la Asamblea Nacional cubana, Ricardo Alarcón.
Para llegar hasta la aldea, situada a unos 2 500 metros de altitud, cerca de la frontera con Colombia, Chávez y Penn recorrieron en un Tiuna, todoterreno de fabricación nacional para uso militar, el trayecto desde el aeropuerto de La Fría, donde había aterrizado el avión presidencial procedente de Caracas.