El Gobierno de Ecuador ha contratado a un despacho de abogados en España para que represente a una menor ecuatoriana que fue agredida por un español en un tren en Barcelona, en un suceso considerado racista, informó a Efe la Cancillería.
El Gobierno de Ecuador ha contratado a un despacho de abogados en España para que represente a una menor ecuatoriana que fue agredida por un español en un tren en Barcelona, en un suceso considerado racista, informó a Efe la Cancillería.
El propio presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que se encontraba en Italia, dio instrucciones a su ministra de Exteriores, María Fernanda Espinosa, que lo acompañaba en el viaje, para que se trasladase a Madrid y se hiciese cargo del asunto.
El departamento de Comunicación de la Cancillería indicó que mientras Correa emprendió su regreso a Ecuador, pidió a la canciller que visitase a la joven agredida en España y adoptase las medidas necesarias para prestarle apoyo.
La Embajada de Ecuador en España se encuentra ya en contacto con la familia de la menor agredida, a la que ha ofrecido toda la ayuda necesaria para que el hecho no quede impune, agregó la fuente.
La agresión, ocurrida el pasado 7 de octubre, fue registrada en un vídeo del sistema de seguridad instalado en el tren en el que ocurrió el suceso y permitió la detención, doce días después, de Sergi Xavier M.M., de 21 años, que ha admitido ser el agresor.
El joven, que tras su detención fue liberado con cargos, acusado de un delito de lesiones con la agravante de motivos racistas, reside en la localidad barcelonesa de Santa Coloma de Cervelló, en el nordeste de España, y tiene antecedentes por robo.
El presunto agresor declaró hoy a Efe Televisión que "estaba muy borracho" cuando cometió el ataque, que nunca había tenido un comportamiento similar y que él no es racista.
En una conversación telefónica con Efe, una familiar de la menor ecuatoriana, con la que vive, afirmó que la niña "está muy nerviosa", que recibe tratamiento psicológico tras la agresión y que tiene el temor a sufrir posibles represalias.
Los medios locales ecuatorianos han difundido imágenes de la agresión y han condenado el suceso, al que han tachado de "agresión racista".