
Resulta imposible analizar profundamente el proyecto de constitución porque definitivamente sus textos son confusos, contradictorios y fruto de innumerables trampas, aunque se espera que la publicación hecha en días pasados en los medios sea la quinta y última versión.
La publicación no contempla el misterioso y oscuro mandato de transición, que ha sido eliminado hasta de la página Web de la Asamblea Constituyente y mediante el cual, sin constar en el referéndum se creará un congresillo. El régimen de transición tiene tantas barbaridades como ratificar el voto en plancha, modificar el sistema de minoría, de tal manera que estas no tendrán representación sino llegan al 35%. Esto es fruto de las encuestas del partido de gobierno. Nombrarán absolutamente todo y se apoderará íntegramente del sistema judicial, ya que el Artículo 22 dispone que el Consejo de la Judicatura nombrado por ellos, conformará la Corte Nacional de Justicia, Cortes Provinciales, Tribunales Distritales, Penales y al mismo tiempo concluyen los períodos de Notarios, Registradores, Alguaciles, Depositarios; en definitiva este secreto régimen de transición constituye la verdadera trampa, no para consolidar un hiper presidencialismo, sino para ungir un emperador o un tirano.
El Tribunal Supremo Electoral por responsabilidad histórica y pese a su toma de los tribunales por parte de la Alianza País, debe asumir su responsabilidad de difundir también este régimen de transición que ni siquiera fue expedido por mandato sino simplemente aprobado como ellos aprendieron u obedecieron muy bien, entre gallos y madrugadas.
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