2007, año tremendamente duro, pero también tremendamente feliz. Cuando el 15 de enero juramos ante Dios y ante la Patria, cumplir el mandato que nos dieran aquel 26 de noviembre de 2006. Mandato de cambio profundo, rápido, radical, frente a una Patria que se deshacía por la inequidad, la corrupción, la politiquería, la ausencia de un proyecto nacional.
15 de abril (de 2007), cuando mayoritariamente el pueblo ecuatoriano dijo sí a la Asamblea Nacional Constituyente de plenos poderes para cambiar la Patria.
30 de septiembre (de 2007), cuando se consolida un proyecto verdaderamente nacional, tan necesario para este país, que vence en 21 de las 22 provincias y entre los migrantes, con más del 70 por ciento de la votación nacional.
Hemos avanzado mucho y rápido, pero falta mucho por hacer.
Desde las cosas más sencillas (como): reducir el sueldo del Presidente, un sueldo insultante para la realidad ecuatoriana; lograr por primera vez en la historia equidad de género en el Gabinete Ministerial. Hasta las cosas más profundas como: empezar a rescatar la educación pública, nuestra salud, la inclusión económica y social, el crédito masivo para los microempresarios, para los pequeños agricultores, el tratamiento a la niñez y adolescencia donde somos ejemplo a nivel de América Latina.
En lo económico: recuperar una producción petrolera que la recibimos en descalabro total, hemos tenido el mejor año agrícola en mucho tiempo, el desempleo ha dejado de subir y está en franca caída.
La lucha contra la corrupción, después de muchas décadas, tenemos un Gobierno que se lo acusa de todo, por medio de una irracional oposición, pero menos de deshonesto, y con la Ley de Equidad Tributaria, tendremos un poderosísimo instrumento para luchar contra la corrupción en la evasión de los impuestos.
La presencia de Ecuador en el concierto internacional, recuperamos nuestra identidad, nuestra dignidad, nuestra soberanía.
Se ha hecho mucho, pero todavía falta muchísimo.
Y la mala fe, (que) por cada escuela reconstruida, podrá encontrar muchas que todavía están deterioradas; por cada ecuatoriano que encontró empleo, podrá encontrar muchísimos todavía que se encuentran sin empleo, pero avanzamos y lograremos juntos sacar al país de la miseria, asacar al país de la pobreza, sacar al país de la injusticia.
Esperamos que el 2008 sea un año de grandes concreciones, de un gobierno consolidado, (que) con nuestro propio presupuesto pueda empezar muchas de las tan necesarias hidroeléctricas que requiere el país, que ni siquiera tenían estudios; la refinería; continuar con la reconstrucción vial, con los megapuentes de Esmeraldas, de Bahía, del río Babahoyo, del río Napo en la provincia de Orellana.
Compatriotas, dicen en la querida provincia de Esmeraldas que los muchachos malcriados sólo lanzan piedras al árbol cargado de frutos. Ustedes han sido testigos de cuántos obstáculos nos han puesto, de cuánta prensa en contra, de cuánta difamación hemos sufrido.
Que no nos roben hasta la esperanza. Si seguimos unidos, ese árbol tendrá profundas raíces que le permitirá seguir dando frutos por la patria, por el futuro, por nuestros hijos.
Finalmente, lo más importante, a todas las familias ecuatorianas, que el 2008 puedan encontrar esa paz, esa dignidad, esa fraternidad que todos merecemos. Que se hagan realidad esos pequeños sueños, esos sueños de vivienda, de empleo, de un ingreso digno. Con su Gobierno trabajaremos juntos para lograrlo.
A nuestros migrantes, a las madres solteras, a los ancianos desamparados, a los niños desamparados, a los grupos más vulnerables, el deseo, el compromiso de una sociedad mucho más solidaria.
Feliz 2008, con infinito amor.

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