Los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe, y de Ecuador, Rafael Correa, han accedido, a propuesta del ex presidente estadounidense Jimmy Carter, reanudar las relaciones diplomáticas entre los dos países "sin precondiciones".
En un comunicado difundido este viernes por el Centro Carter, los dos mandatarios "confirmaron su disposición a dar ese paso de inmediato a través de sus respectivas cancillerías".
Jimmy Carter, premio Nobel de la Paz, está comprometido desde septiembre del año pasado en impulsar un grupo de trabajo que vele por la mejora de las relaciones entre Ecuador y Colombia.
En esta labor, en la que participan personalidades de los dos países, está también implicado el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Ecuador rompió relaciones diplomáticas con Colombia el 3 de marzo pasado, dos días después de que militares colombianos atacaran un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador y dieran muerte al líder guerrillero "Raúl Reyes" y otras 25 personas.
A raíz de estos eventos, Carter se ha puesto en contacto en diversas ocasiones con Correa y Uribe, y ha coordinado acciones con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en su gestión de buenos oficios para resolver la crisis diplomática.
En su última comunicación telefónica, el ex gobernante estadounidense consultó a los jefes de Estado de Ecuador y Colombia sobre la posibilidad de restablecer "de inmediato y sin condiciones previas las relaciones diplomáticas entre ambos Gobiernos".
En una primera instancia, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas sería a nivel de encargados de negocios.
Ello contribuiría al trabajo que la OEA está haciendo para poner en marcha medidas de confianza entre los dos países, así como con los esfuerzos de Ecuador y Colombia para enfrentar sus problemas comunes.
De hecho, la OEA ha convocado para la próxima semana en Washington una reunión de los vicecancilleres de Colombia, Camilo Reyes, y el de Ecuador José Valencia, en un intento de lograr un mayor acercamiento entre los Gobiernos.
A la reunión, que se celebrará posiblemente el 9 ó 10 de junio, participará el secretario general de la OEA y el director de Sustentabilidad Democrática de la institución interamericana, el boliviano Víctor Rico, encargado personal de Insulza para mediar en el conflicto.

Comentarios de los lectores
Enviado por: Pedro Armendariz Salamero / 07-06-2008 9:07
Enhorabuena que los gobiernos de Ecuador y Colombia han resuelto, con la mediación de Carter, restablecer relaciones diplomáticas. Esto beneficiará naturalmente a sus poblaciones en general, y en particular a aquellos que viven en zonas fronterizas de ambo países, cuyo contacto es cotidiano, de primera necesidad. Este es un conflicto que nunca se debió haber producido. Si hay países que puedan llamarse hermanos en el mundo, esos son los suramericanos, y particularmente Ecuador y Colombia. Ambos, junto a Venezuela, nacieron a la vida independiente como un solo país, la Gran Colombia, que lamentablemente duró unida en un estado muy poco tiempo. Al igual que en el resto de Suramérica, los egoísmos locales, caudillos, injerencias de las potencias de turno, hicieron saltar por los aires tal unidad. Antonio José de Sucre, un hombre extraordinario, es la mayor figura histórica del Ecuador, y nació en suelo colombiano cuando aún no existían ni Ecuador ni Colombia como estados y países aparte. Con su ataque al campamento guerrillero situado en la frontera de los dos países, el gobierno colombiano no ha dado ningún paso adelante verdadero en su lucha contra la guerrilla y la pacificación del país, como pregona. Las cosas siguen hasta el momento lamentablemente igual. Es evidente que en los pasos que da el gobierno colombiano está la utilización de este conflicto armado como caballo de batalla en la política interna y externa que debe enfrentar. Uribe está obsesionado con la idea de terminar con la guerrilla mediante la guerra, física y mediática. Acorralado en lo interno por su vinculación directa con los llamados paramilitares, en un escándalo que en cualquier país normal le hubiera costado la presidencia y un juicio al presidente, Uribe ataca entonces el campamento guerrillero. No habla con el gobierno ecuatoriano para tratar el problema. Luego, como seguidilla de la campaña, aparecen en escena los computadores del jefe guerrillero. Esta supuesta fuente de información clave, no es puesta de inmediato en manos judiciales, hasta el día de hoy no se hace aquello. Terminan siendo los computadores, como temíamos, un arma de manipulación medial con nulos efectos políticos y judiciales. El telón de fondo de todo el accionar de Uribe tiene por fin ser vuelto a reelegir presidente. Para poder alcanzar la primera reelección, tuvo que cambiar la constitución del país, para lo cual sobornó a parlamentarios, hecho que sería causal de destitución del presidente en un país democrático y con vigencia del estado de derecho. Colombia está en un momento clave, en el cual es preciso que cambie sus rumbos, y para ello es necesaria la presión internacional, que advierta a Uribe que su accionar no goza de impunidad legal y moral dentro del concierto político internacional. Es preciso que se reconozcan en Colombia los derechos sociales de los trabajadores y de los campesinos, brutalmente, criminalmente tratados por el estado los últimos años. (Desde Santiago Chile) ”