Opinion - Editorial del diario La Hora
Sonríe, Ecuador
08-10-2008
Es curioso que el gobierno insista en campañas como “Sonríe Ecuador, somos gente amable”. Una campaña que, en su segunda etapa, durará hasta diciembre, y que intenta promover la alegría, la amabilidad, el buen humor, la hospitalidad, para provocar un cambio de actitud en la gente. Y que se vale, entre otras actividades, de charlas de motivación y programas de formación para los servidores públicos de diferentes instituciones.
“Sonríe, Ecuador, somos gente amable” viene acompañada, además, de pregones en las principales plazas de las provincias, ciclopaseos, caminatas y competencias pedestres hasta el 28 de octubre, designado como el Día Nacional de la Alegría. ¿Lograremos con ella concertar una política de diálogo y entendimiento real entre todos los sectores de nuestra sociedad?
La campaña tiene como promotor principal al Vicepresidente de la República.
Y cabe preguntarse si acaso han sido el Palacio de Carondelet y sus inquilinos los primeros en ser objeto de atención por la campaña. Pocas veces hemos visto a funcionarios peor encarados en los últimos años, por lo menos en sus comparecencias públicas, que los del régimen gobernante.
En fin, un programa que, además, pretende infundirnos un espíritu optimista, y por eso merece aplausos. Claro que, para que sea realmente efectivo, debe acompañarse con medidas que contribuyan a la seguridad ciudadana y la promoción del empleo, por ejemplo, junto con un cambio de actitudes de quienes andan “inventándose” adversarios, “descubriendo” conspiraciones y derrochando prepotencia.