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Los grandes fiascos de la historia del fútbol
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Los grandes fiascos de la historia del fútbol

Si tenemos que hablar de los grandes fiascos de la historia del fútbol, casi siempre nuestra memoria se detiene en los últimos años de vida. Pero más allá de los Pogba, los James, los Di María... ha habido grandes fiascos a lo largo de décadas de fútbol internacional. Y sí, el Real Madrid se lleva la palma...

Paul Pogba

Uno de los más recientes. Le costó al Manchester United 105 millones de euros oficialmente, aunque se habla de más de 120 con comisiones y condiciones ocultas entre los dos clubes involucrados, el inglés y la Juventus italiana. Aunque el centrocampista francés es joven y aún puede rentabilizar su fichaje, pocos aventuran a que estén justificados los millones que costó al conjunto de Mourinho.

James Rodríguez

El colombiano llegó al Real Madrid a través del Mónaco tras el verano de 2014 y un Mundial de Brasil estelar. El centrocampista con alma de delantero por su fácil gol no valía lo que costó, 80 millones, pero el Madrid quería suplir a Di María, vendido al PSG francés días antes por 75 millones. El Mónaco se subió a la parra y pidió todo ese dinero por su diamante aún por pulir en Europa. Y así quedó la cosa: para el fútbol americano, James es un crack. Para el fútbol europeo se trata de un futbolista aún muy verde, muy flojo para hacerse respetar sobre el campo. Hoy por hoy está con un pie fuera del Bernabéu.

Ángel di María

Le mencionábamos antes y aquí está: el extremo argentino tenía alma de crack y tocó los cielos con el Madrid. Ganó títulos como la Champions y en España se hizo de oro gracias a sus pases, pero pronto aburrió al club blanco, que cuestionaba su profesionalidad. En cuanto se revalorizó en el mercado no dejó pasar la ocasión y lo vendió en el verano de 2015 al PSG tras un buen Mundial de Brasil, donde fue finalista con la Argentina de Messi. 75 millones y fiasco total. Al final, acabó revendido al Manchester United por entonces en manos de Van Gaal por menos valor. Otro fiasco internacional, ya que parece que nunca aspìrará de nuevo a grandes títulos.

Zlatan Ibrahivomic

Poner aquí su nombre es puro riesgo porque se trata del futbolista con más admiradores y fans incondicionales de manera injustificada. 'Ibra' nunca ha ganado un título grande a nivel internacional. Cero Champions, cero Copas de la UEFA o Europa Leagues. Sus únicos trofeos internacionales los ganó con el Barça, club en el que apenas duró un año y al que le costó 70 millones, y eran títulos como la Supercopa de Europa y el Mundialito, a los que se accede tras ganar la Champions, en el caso del club culé. Pese a ello, decenas de clubes suspiran por tenerle en su plantilla. Como por ejemplo, Mourinho, que este pasado verano le fichó gratis tras acabar contrato con el PSG, con el que sólo consiguió ganar títulos nacionales. Más que un fiasco, se trata de un caso de futbolista sobrevalorado por la leyenda que le rodea.

Kaká

El brasileño llegó al Madrid en el verano de 2009 con la aureola de crack. Era el reciente ganador de Balón de Oro en 2007 y Florentino Pérez había suspirado siempre por el entonces delantero del AC Milan. Cuando regresó a la presidencia del club blanco, cumplió su sueño pero el brasileño nunca supo adaptarse a ser la sombra de Cristiano Ronaldo. Relegado a un papel de segundón, sus 65 millones de coste fueron un lastre para su delicado físico, y nunca amagó ni a brillar sobre el Bernabéu. Fiasco total. Acabó volviendo al Milan gratis 4 años después, sin dejar ninguna muestra de su maestría.

Jackson Martínez

En su justa medida, el delantero colombiano supuso un fiasco y cierta ruina para el Atlético de Madrid, que tras quedarse sin Falcao y sin Diego Costa en dos años, quiso seguir buscando la suerte en el mercado internacional. Esta vez no le salió bien pese a que el colombiano hizo un gran Mundial de Brasil en 2014, confirmando su romance con el gol en la liga portuguesa. Al final acabó vendido al Guangzhou chino por 42 millones cuando a los rojiblancos les había costado 35. Arreglado.

Nicolas Anelka

Otro gran olvidado entre los que estaban llamados a ser cracks internacionales. El francés era por 1999 el delantero más a tiro entre los grandes clubes para encontrar al tan ansiado crack que todos quieren de 9 en su equipo. El Madrid de Lorenzo Sanz no perdió la ocasión de dar el cante y no dudó en gastarse casi 30 millones de euros de entonces, una auténtica locura, en un frágil y mentalmente inestable delantero con talento pero poco presente. El diamante en bruto nunca se pulió, pero ayudó a ganar la octava Champions con unos puntuales buenos encuentros. Salió del equipo en su segundo año vendido al PSG por una cifra superior, 33 millones, y con ello el tema quedó zanjado para siempre. Pero a Anelka le rodeó siempre la polémica. En su Francia natal duró otros dos años y fue cedido al Liverpool ya a la baja. Después pasó al Manchester City por 20 millones pero terminó jugando en la liga turca, en el Fenerbahçe. Regresó a su amada Inglaterra para jugar en el Bolton y en el Chelsea, donde volvió a demostrar su antiguo buen nivel. Después se marchó a China, regresó a Europa para viajar a Italia... y sí, terminó en Inglaterra, concretamente en el modesto West Bromwich. Actualmente se encuentra sin equipo tras haber jugado en un total de 13.

Diego Armando Maradona

No es un fiasco él, pero sí su fichaje por el Sevilla. El astro argentino llegó a Europa tras un gran fichaje del Barça, donde no terminó de explotar al 100% por las lesiones, pero después llegó el Nápoles y se confirmó su leyenda. Llegó en 1984 y tras más de un lustro ganándolo casi todo en el fútbol, pasó por un infierno personal por las drogas. Cuando se quiso rehabilitar regresó a un Sevilla que ni se creía que tendría entre sus filas al mejor jugador de todos los tiempos -por entonces, antes de conocer a Messi y Cristiano Ronaldo, o sin que explotaran aún Zidane, Ronaldo Nazario...-. Pero Diego nunca fue el mismo ya. Jugó en el conjunto hispalense 26 partidos, marcó 5 goles y... poco más. Eso fue en 1992 y en 1993 regresó a Argentina para retirarse en el Newell's Old Boys.

Meho Kodro

El delantero bosnio abrumó desde la modesta Real Sociedad a media Europa con sus goles. En el equipo de San Sebastián, Kodro se aburrió a meter goles en 4 años. Tantos que el Barça no dudó en encontrar en él su soñado 9. Pero un año duró en el club azulgrana, donde costó 700 millones de pesetas, mucho para entonces, marcando 9 goles y no consiguiendo ningún título. Acabó en el Tenerife.

Juan Antonio Pizzi

Otro delantero centro culé que fracasó. Pocos entendieron este fichaje en una de las etapas más flojas del Barça en décadas. El argentino había mostrado su potencial goleador en el Tenerife, ese Tenerife que fue la pesadilla del Real Madrid durante dos años. Parece que como premio por aguar la fiesta al equipo blanco, el Barça le fichó en 1996 y en 73 partidos marcó 18 goles. Pobres cifras anotadoras para ser jugador del conjunto azulgrana.

Didí

Pocos se acordarán de él, puesto que la memoria es frágil y muy manipulada por los medios. Didí, Waldir Pereira, fue compañero de fatigas de Pelé y el Real Madrid glorioso de Di Stéfano, comandado por Santiago Bernabéu, quiso cumplir el sueño de reunir a dos mitos como hubieran sido la Saeta Rubia y el mítico delantero Pelé. Pero se contentó con su compañero de selección Didí, un verdadero crack de entonces. Sin embargo el fichaje fue un fiasco mayúsculo. Jugó junto a dos cracks como eran Puskás y el mencionado Di Stéfano, pero el centrocampista no consiguió adaptarse y tuvo un modesto paso por Europa. Un año donde no dejó ninguna estela...

Robert Prosinecki

Otro ex madridista. El croata Prosine?ki había brillado con el Estrella Roja, ganando la Champions en 1991 para el equipo todavía de la ya extinta Yugoslavia. Se decía de él que era el mejor 10 del mundo en ese momento, y Luis Mendoza no dudó en pescarle para el Madrid a petición de su compatriota Radomir Antic, el entrenador por entonces de los blancos. El club de Concha Espina se gastó 550 millones de pesetas, que por entonces era una locura, y nunca despuntó. Sobre todo por las lesiones, ya que apenas pudo demostrar sobre el campo lo que había asomado por Yugoslavia y la Champions. Acabó jugando en el Oviedo, donde recuperó la moral y al final el Barça le contrató en sus peores etapas que se le recuerden al club azulgrana, y es cierto que el croata dio un nivel aceptable, aunque sólo marcó 2 goles. Tras dos años irregulares acabó en el Sevilla, donde jugó un año.

Dmytro Chygrinskiy

El fiasco en su caso no fue tan sonado porque nunca vino con aires de crack. Sin embargo, el ucraniano costó 25 millones al Barça en 2009 y fue un auténtico desastre. Regresó un año después a su club, el Shakhtar, por 15 millones. En su caso llamó mucho la atención por el escaso buen gusto y olfato que tuvo el Barça con este fichaje tan desorbitado.

Denilson

Pocos se acordarán del brasileño que supuso una auténtica guerra entre el Real Madrid y el Betis en el verano de 1998. El 10 del Sao Paulo tenía fama de ser en ese momento el mejor del mundo, aún sin demostrar, y a los blancos se les metió entre ceja y ceja. Pero el Betis por entonces era un club enriquecido gracias a los excesos financieros de Manuel Ruiz de Lopera, que acabó en los tribunales y se hizo con él por unos 32 millones de entonces, que eran no ya una locura sino un disparate sin sentido. El Madrid terminó aliviado al ver que el jugador no tenía tanto nivel y al final quedó en nada. Volvió a Brasil, después al Betis temporalmente y acabó haciendo el ridículo en Francia, Arabia Saudita...

Juan Sebastián Verón

Era un crack del centro del campo. Sin discusión. Pero en su Lazio italiano. Cuando el Manchester United se empeñó en ficharle por 42 millones no sabía que nunca más triunfaría. Se convirtió por entonces en el fichaje más caro de la historia del fútbol inglés. Acabó vendiéndolo dos años después por la mitad de su coste al Chelsea, y acabó sus días en Europa en el Inter de Milán.

Andriev Shevchenko

Otro inexplicable fiasco. El delantero Shevchenko era el ojito derecho de Berlusconi y Galliani en el AC Milan y tenía enamorado a media europa con su talento, clase y contundencia como 9. Pero parece que todo fue apariencia porque tras fichar por el Chelsea, donde acababa de aterrizar su compatriota ucraniano Abramovich, nunca jamás volvió a somar su clase. Costó 45 millones y duró 3 años... lo que tardó en marcar... 9 goles.

Gaizka Mendieta

Como la memoria es corta, muchos olvidan que antes de los Xavi, Xabi Alonso o Iniesta, hubo en España grandes centrocampistas muy cotizados como Mendieta. Pero el vasco sólo fue grande en el Valencia. Tras dejar a toda Europa alucinada con su clase y fuerza, ganándolo casi todo con el club valenciano, cayó en las redes del entonces imperante Scudetto italiano. La Lazio le fichó en 2001 por unos entonces mareantes 48 millones de euros. Medio planeta alucinó y el español nunca pudo con la presión que le supuso tener los focos encima. Sólo aguantó un año, el que tardó el Barça en pedirle cedido. En Can Barça las cosas por entonces iban poco finas, así que no se arriesgó en su fichaje ni un euro. Acabó en el Middlesbrough, donde finalizó su carrera sin pena ni gloria salvo por una Copa de la Liga inglesa en 2004...

Robinho

Fue el capricho de Florentino Pérez tras los fallidos fichajes de otros cracks mundiales y el llamado a ser el nuevo Ronaldo Nazario. Pero el del Santos perdió su valor en el avión hacia España, ya que sólo derrochó algunas dosis de buena clase pero poco más. En 2005 llegó por unos 30 millones, que eran mucho para entonces, pero la historia acabó con final 'feliz' para los blancos, ya que 3 años después consiguió venderlo al Manchester City por 43 millones de euros. Allí fue un fiasco de nuevo, regresó a Brasil para tomarse un descanso mental en el club de toda su vida, el Santos, y regresó a Europa para jugar en el AC Milan, donde recuperó algo las expectativas creadas en torno a su talento. En 4 años marcó 32 -en el Madrid 35 en 3 años-, pero pronto se hartaron de él y terminó regresando primero al Santos y después vendido al fútbol chino. Actualmente juega aún en el Real Cartagena colombiano.

Adriano Leite

Estaba llamado a ser también el sucesor de su compatriota Ronaldo Nazario, pero todo quedó en un intento. Tenía clase y físico, pero no cabeza. Debutó en el Inter, que apostó por él como recambio de Ronaldo, pero su mala cabeza no le permitió centrarse y acabó regresando a su país. Tras jugar en el Flamengo viajó de nuevo a Italia, donde jugó en la Roma poco tiempo. Ya en su país, de regreso, se confirmó su ocaso y acabó envuelto en tramas de delincuencia común.

Freddy Rincón

Otro inexplicable caso de fracaso. El colombiano había triunfado en su país, en Brasil y en Italia en los tiempos míticos de Higuita y Asprilla en la selección cafetera, y el Madrid creyó encontrar en 1995 al verdadero crack en la posición del 10 tras el mal sabor de la operación Prosinecki. Se gastó lo indecible en él y el Bernabéu encontró un soporífero centrocampista torpón, sin fuerza ni entrega, más débil de mente que de piernas. Un solo año duró en el conjunto blanco, que terminó devolviéndoselo al Palmeiras. Allí volvió a ser el que era, por lo que nadie terminó entendiendo su bajo rendimiento de blanco.

Adolfo 'El Tren' Valencia

El Atlético también tenía derecho a su cuota de grandes fiascos futbolísticos. Quizás El Tren Valencia no fue tampoco su gran error financiero a nivel de jugadores, pero sí fue muy sonado por el impacto mediático de su pelea con el entonces presidente y dueño del club, Jesús Gil. El delantero colombiano había triunfado en su país y había fichado por el Bayern de Múnich y Gil lo fichó como gran fichaje en 1994. Eran tiempos de fichajes de locura. Duró un año y marcó 6 goles en 24 partidos.

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