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'Damn' de Kendrick Lamar: sigue siendo el Rey
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'Damn' de Kendrick Lamar: sigue siendo el Rey

'Damn' es, sin duda, el disco más rap de la carrera de Kendrick Lamar, es el más centrado en las rimas y en las canciones una a una, en el que el concepto (digámoslo así) es menos claro y el más directo y más fácil de escuchar en la pista de baile. Su posicionamiento como el mejor MC del momento, sin ningún tipo de duda, es también el movimiento más inteligente a la hora de seguir a un disco tan grande como 'To pimp a butterfly' y su increíble paleta sonora. Ahora queda la impresión de que Kendrick vuelve a tener abiertas todas las puertas para su posible continuación. Y es que tras 4 discos seguidos que se mueven entre el notable alto y la matrícula de honor, lo único que podemos haces es preguntarnos ¿qué será lo siguiente?
Dicho esto, que 'DAMN' sea más directo no quiere decir que sea menos intrincado musicalmente, puede que este disco no sea una enciclopedia sobre música negra como si lo fue el anterior, pero es un disco muy variado estilísticamente en el que Lamar se mete en lugares que nunca había estado antes, coqueteando en ocasiones con el trap y en otras con las tórridas baladas R&B que tan bien se le dan a su archienemigo Drake. Y es que, por momentos, parece un disco destinado a batir al canadiense en el único sitio en el que supera al californiano, la lista de ventas. Lamar, increíblemente, sale bien parado en sus dos incursiones en territorio Drake, un dueto con Rihanna llamado 'LOYALTY' que suena más sexy que 'Work' y una de las pocas canciones de amor de su carrera, 'LOVE', en la que cuenta con la excelente ayuda de la voz de Zacari pero donde también se atreve a cantar.



Eso sí, donde sigue siendo imbatible es a la hora rapear. Es increíble la cantidad de voces y formas distintas que tiene para soltar las rimas más afiladas de la actualidad, ya sea para atacar a la Fox y a Trump, hablar de cómo se siente en la cima o ridiculizar a la competencia, "last LP I tried to lift the black artists / But it's a difference between black artists and wack artists" ("con mi último LP intenté elevar a los artistas negros, pero hay una diferencia entre artistas negros y pésimos artistas"). Ya sea desde canciones llamadas a convertirse en ‘rompepistas’ como ‘DNA’, en la que coquetea con el trap, o el single de presentación ‘HUMBLE’, (una canción que cobra una nueva vida dentro del disco al relacionarse con ‘PRIDE’) que en los momentos más sosegados e introspectivos como la mencionada ‘PRIDE’ una canalización de Prince, D’Angelo y Frank Ocean, compuesta por su habitual colaboradora Anna Wise, la reflexiva ‘FEAR’ en la que hace su particular ‘Moonlight’, contando una historia desde tres puntos de vista distintos, los miedos que tenía a los 7, los 17 y los 17 años, la favorita de LeBron que parece ser ‘ELEMENT’, los guiños al Andre 3000 de ‘The Love Below’ en ‘LUST’ o esa extraña mezcla que es ‘XXX’, y no lo digo solo por la colaboración de U2, sino porque es una canción que cambia varias veces a lo largo de sus escasos 4 minutos, comenzando con ese ‘America’ que suena a soul de los 70, para pasar a un hipnótico beat en el que Kendrick rapea como en trance, a partir del minuto y 20 segundos es como si Kendrick despertara y comenzara a escupir rimas a toda velocidad sobre un beat disco, un minuto después las aguas se vuelven a calmar y un piano de jazz lounge y un beat cercano al trip hop da paso a la voz de Bono cantando sobre América, Kendrick vuelve a aparecer con otra voz y otro ritmo hablando del (lamentable) estado de la nación en los tiempos de Trump. Es una canción con más cambios y flows de lo que debería estar permitido, pero funciona a la perfección.



Es un disco muy bueno y lleno de grandes momentos pero menos cohesionado que los anteriores (a pesar del inicio y final circular). Kendrick ha dicho adiós al jazz de ‘To Pimp A Butterfly’ y a la influencia de George Clinton pero no se ha quedado quieto y ha seguido buscando nuevos sonidos sin traicionar su personalidad, desde el inicio con las cuerdas de la intro ‘BLOOD’, en la que cuenta una historia sobre cómo ve a una mujer ciega y se ofrece a ayudarla solo para ser asesinado por ella, hasta la canción que cierra el disco. ‘DUCKWORTH’ es otra demostración de su enorme clase como letrista y como cuentacuentos, en este caso uno real, en el que habla de un incidente de hace más de 20 años en el que el jefe de su discográfica estuvo a punto de matar a su padre y de cómo podría haber cambiado todo de haberlo hecho. El beat de la canción cambia radicalmente un par de veces, poniendo el foco en la maestría de Lamar contando su historia, hasta la revelación final. Es uno de los mejores momentos del disco y da paso a una serie de sonidos grabados del revés hasta que una voz repite las palabras con las que comienza el disco, “así que decidí darme un paseo el otro día”, las mismas que llevaban a la muerte del protagonista, solo que esta vez, puede que el destino le tenga reservada otra suerte, quizás convertirse en el mejor rapero de su generación y en el músico más importante de la actual década.
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