Dos días después de que la Cámara de Representantes diera la espalda al plan de salvamento financiero ideado por el presidente
George W. Bush, los senadores de Estados Unidos se han dejado seducir por él gracias a unas cuantas modificaciones que lo harán más atractivo para el electorado y, quizás de nuevo, para los congresistas.
Con un amplio margen (74-25) y con los votos a favor de los senadores más conocidos para el gran público -los candidatos
John McCain y
Barack Obama, y la senadora por Nueva York,
Hillary Clinton-, la Cámara Alta de EEUU ha dado el visto bueno a una iniciativa que ahora apoya más al ciudadano medio gracias a alivios fiscales y que, finalmente, mantiene el desembolso de 700.000 millones de dólares.
Con el aval del voto positivo del Senado, que ha debatido durante seis horas, se espera que la Cámara de Representantes, que el lunes echó por tierra días enteros de negociaciones entre republicanos y demócratas, debata de nuevo el plan y lo vote con toda probabilidad el próximo viernes.
Obama ha intervenido en el pleno del Senado y ha insistido en la gravedad de la situación que vive un país en el que las instituciones financieras temen prestar dinero. "Eso significa que si no actuamos será más difícil para los estadounidenses conseguir préstamos. Esta crisis puede convertirse en una catástrofe", ha dicho el senador por Illinois.
El republicano John McCain, por su parte, ha insistido en la importancia de aprobar el plan y, como muestra de su voluntad por distanciarse de la impopular Casa Blanca, ha criticado a un gobierno que va "por la senda equivocada".
El nuevo plan contiene una medida para evitar que la clase media y los pequeños empresarios se vean afectados por el "impuesto mínimo alternativo", lo que supone, en realidad, una desgravación fiscal.
"La medida provocará inmediatamente la creación de cientos de miles de puestos de trabajo en Estados Unidos", ha dichoel líder de la mayoría en el Senado, el demócrata
Harry Reid. Además, el texto incluye una propuesta para incrementar hasta 250.000 dólares las garantías que se aplican a los depósitos que los particulares y las pequeñas empresas tienen en los bancos, en caso de que alguno de estos entre en quiebra.
Esta medida tiene una gran importancia para los bancos, pues evita la fuga de depósitos de las pequeñas entidades hacia las grandes, ante la sensación que tienen los clientes de que su dinero estará allí más seguro.
Otras incorporaciones al texto son la aplicación de nuevos incentivos fiscales para la promoción de las energías renovables y la imposición de una obligación a las compañías de seguros médicos para que cubran el tratamiento de enfermedades mentales, como lo hacen ya con las físicas.
Entre estas medidas "populares" está también la decisión de terminar con lo que se conoce como el "paracaídas dorado", es decir los sueldos tan enormes como blindados que cobran muchos ejecutivos de empresas de Wall Street. Ahora, el Gobierno elevará los impuestos a las empresas que paguen a sus directivos por encima de 500.000 dólares al año.
El eje central del acuerdo sigue siendo la capacidad del Tesoro para adquirir la deuda de mala calidad de los bancos por un importe de hasta 700.000 millones de dólares. De ellos, podrá usar 250.000 millones inmediatamente y otros 100.000 millones si el presidente de Estados Unidos determina que los necesita. El Congreso puede retener los otros 350.000 millones si no está satisfecho con el desempeño del programa.