Opinion - Enrique Curiel
Obama gana por puntos
29-09-2008
Buen debate. De los que recuerdo y nos transmitieron las televisiones, el mejor. Al margen de la edad de los contendientes, ayer pudimos contemplar la confrontación entre el pasado y el futuro, entre la derecha y la izquierda o entre conservadores y liberales en los códigos políticos estadounidenses. EEUU está situado ante varias encrucijadas tras el maremoto causado por los ocho años de la Administración
Bush. Soy incapaz de recordar un presidente más nefasto para su país, en una espectacular ratificación del principio de Peter. Y tan nefasto para el planeta como este tejano insensato que nos deja un mundo ensangrentado, arruinado, con una crisis similar a la de 1929, con varios nuevos conflictos abiertos, enfrentados al Islam, con el prestigio de los USA arruinado, (como afirmó
Obama), instalando misiles en Polonia apuntando contra Rusia, con la vergüenza de Guantánamo y los buques prisión ilegales navegando por el mundo, legalizando la tortura a través de documentos oficiales conocidos y que se pueden consultar y con
Bin Laden y Al Qaeda mas fuertes y mejor armados. El país que desembarcó en Normandía, en Italia y luchó en el Pacífico contra el Eje, que nos liberó del nazismo contribuyendo con la vida de miles de jóvenes americanos muertos en las playas de medio mundo, no merece una cúpula que permite la canallada de lo que ha sufrido y está sufriendo un pueblo como el iraquí que tras padecer a
Sadam Husseim fue abandonado a su suerte y miles de niños, mujeres y hombres están muriendo en los hospitales sin medicamentos como relató el magnifico programa de la 2 de RTVE del martes por la noche. Mientras tanto, 20.000 millones de dólares, bajo la Administración de
Paul Bremen, desaparecían en Bagdad y Washington todavía los sigue buscando.
En tales circunstancias no es extraña la pulsión de cambio que existe en la sociedad estadounidense y la movilización de un amplio sector de la juventud. La izquierda de los USA, sus intelectuales, siempre han tenido un gran prestigio entre la izquierda europea y los leíamos con avidez hace ya muchos años.
Herbert Marcuse, fallecido en 1979, y tantos otros, en las mejores Universidades de los EEUU, es decir, en las mejores del mundo, clamaban contra dirigentes que solo veían soluciones a través de las armas.
Albert Einstein, vigilado por el FBI de
Edgar Hoover, como otros físicos que habían creado el Proyecto “Manhattan” como
Robert Oppenheimer, tenían ante sí un grave dilema moral tras la experiencia de Hiroshima. Años antes, Einstein había dicho:
“Consolidar la paz internacional fue una meta de los hombres verdaderamente importantes en todas las generaciones. Pero el desarrollo de la técnica transforma este postulado ético en un problema existencial para la humanidad civilizada de hoy”. Obama representa ahora el sentimiento profundo que propone Einstein y que ya sacudió a la sociedad norteamericana durante los años setenta en la guerra de Vietnam. No se puede ser antiyanqui, no lo soy. Es una sociedad que reacciona, es sana, aunque un sector de sus elites corruptas y que viven dentro del sistema no dudan en asesinar la esperanza cuando se ven en peligro como ocurrió con
J.F. Kennedy, con su hermano
Bobby o con
Martin Luther King. El complejo militar-industrial, denunciado en su día por el Presidente
Dwight David Eisenhower, como un Estado dentro del Estado, se ha fortalecido y blindado. Y ayer, moderadamente, reapareció.

En la primera parte del debate encontramos a un Obama arrollador. Situó a EEUU en unas condiciones similares a las de la Gran Depresión, y, en cierto modo, él recogía el testigo del presidente
Franklin Delano Roosevelt al que los banqueros de la época acusaban de procomunista. Bien, vayamos al rescate, dijo Obama. Pero si es preciso insuflar fondos públicos a la crisis financiera, se recuperarán, no financiarán despidos de los directivos, habrá cambios para superar políticas fracasadas y sin control. Las clases medias no pagarán una crisis que ha sido
“suya señor McCain y señor Bush”. Impecable. McCain necesitado de un burladero con urgencia apeló a la unidad nacional y afirmó que estamos ante
“el final del principio de la crisis”.
La replica de Obama resultó letal
: “¿por qué hemos llegado aquí? ¿Y las normas? Yo se lo advertí hace tiempo. ¿Lo recuerda?” El candidato republicano salió por la tangente y nos contó las conocidas cartas que el general Eisenhower escribió antes del desembarco en Normandía. Una para la victoria y otra para la derrota. Él también escribiría una carta al Secretario de la SED, poderoso organismo de control financiero del Gobierno, para cesarlo de inmediato ante lo ocurrido. Y aceptó que “es preciso regular lo que se ha desregulado para garantizar la transparencia”. Es decir, lo que comenzó Reagan ya no vale y ahora los ultraliberales vienen hacia nosotros, malditos socialdemócratas, y nos dicen ¡viva la intervención! ¡Viva! ¡Viva! Los rojos sucios y apestosos somos recibidos intelectualmente en los centros del poder oculto y exquisito. Incluso podemos invitar al odiado y temido
Carlos Marx a tomar una copa de champán para que se cabreen algunos incultos que desprecian lo que ignoran como decía del poeta. Sí amigos, una crisis estructural de un modelo de globalización sin normas que estalla en mil pedazos. Y si no lo creéis podéis leer a
Joseph Stiglitz en
“El malestar de la globalización”, Premio Nóbel en 2001 y estrecho colaborador de Bill Clinton. La cuestión es ¿Cuántas vidas costará esto en África, y en lo territorios mas pobres de la Tierra?
Las preguntas del moderador, perfecto en su tarea, se remitieron en un momento dado a una cuestión obvia.
“Dadas las circunstancias. ¿Dónde recortarán ustedes en los gastos?”. De nuevo derecha e izquierda. A Mc Cain, confieso que no le comprendí bien, afirmó que no habría recortes en Defensa o que serían mínimos. Sería necesario controlar gastos y relató algunos contratos de la Administración Bush que gracias a su gestión ahorró importantes cantidades de millones de dólares. “Por eso me llaman el “sheriff”, añadió. Se desmarcó cuanto pudo de Bush.
“Fuimos a cambiar el Gobierno y el Gobierno nos cambió a nosotros”. Dramática confesión.
Obama fue claro. “
Mis prioridades son. Independencia energética, Sanidad pública, educación y tecnología, universidades e infraestructuras. Es decir, hacer frente a los desafíos de la globalización y la modernización”.
Y la política exterior. Mc Cain mejoró claramente. Aunque apareció el fantasma de Bush. Afirmó que ahora todo va mucho mejor en Irak tras la gestión del general David Petraeus que ha transferido el mando a su segundo y se ha hecho cargo de la guerra en Afganistán. Y es verdad. Pero en el fondo permanece la idea del gendarme mundial, del intervencionismo allí donde sea necesario en nombre del
“interés estratégico de los EEU”. Esa es la cuestión. ¿Por qué provocáis a Rusia? Ya sabéis como son. ¿Queréis los oleoductos y gaseoductos de Georgia? ¿Olvidáis que Georgia invadió Osetia de Sur y comenzó el disparate del conflicto de agosto al tiempo que Bush anunciaba el acuerdo de los misiles en Polonia? Gorbachov ha dicho en Madrid que el acuerdo con Reagan implicaba la no ampliación de la OTAN hacia el Este. ¿Qué estáis haciendo insensatos? Solo hay que ver el mapa y la pinza entre Polonia y Georgia. Prevalece la diplomacia de la fuerza, del unilateralismo y se ridiculiza a Obama porque intentó defender en el debate el diálogo previo a bajo nivel con Irán o con Cuba o con Corea del Norte. Cabe preguntarse ¿Qué ha hecho Bush con Libia? ¿Y con Corea del Norte hace pocos meses? Es la ley del embudo. Ancho para mí y estrecho para ti. Confío en la sociedad norteamericana. Adiós, Bush, adiós. Sí. Estoy con Obama.