
Enrique Ponce se encuentra haciendo campaña americana, que está resultando triunfal, tras su paso por Lima, Cali, Cartagena de Indias, y sobre todo Manizales. Todavía le queda un trecho, que culminará en el mano a mano de la despedida con César Rincón, uno de los diestros que ha sido principal competencia en su carrera.
Enlazará el Nuevo Continente con la campaña española, sin ir a Castellón ( de nuevo), y sí a las tradicionales plazas de Olivenza, y Valencia, donde es base del serial. Los rumores apuntan a que esta, va a ser su última temporada. Él ni lo afirma ni lo desmiente…
-¿Por qué no va a Castellón?
-Entra en la nueva política de reducción de festejos que quiero imprimir esta temporada. La hija que llega en Abril, es la “excusa ideal”. El número ideal para mí serían unas 50 corridas.
-Pero empezará fuerte. En Valencia es base de la feria, luego viene Sevilla.
-Sí, Valencia, como cada año. Lo de Sevilla se está negociando estos días…si se va además el Domingo de Resurrección.
-Viene de América ( triunfador en las plazas de Colombia, especialmente Manizales). ¿Hay que empezar tan fuerte, al 100%?
-A mí me va bien, es una forma de puesta a punto, de llegar a la temporada española más preparado. También ha influido el “pique” por tener que cortar la temporada pasada en Septiembre, debido a una lesión…
-El 24 de febrero actuará en la despedida de su compañero y rival: César Rincón. Una tarde histórica.
-Me hace mucha ilusión; fue el propio César el que me lo pidió por teléfono; con él hemos mantenido una bonita rivalidad- sólo sobre el ruedo- y es una buena manera de despedirse. Rincón es la perfección: el sentido de la distancias, la colocación, el toreo eterno.
-Ahora, usted no toreará ya por dinero.
-No, lo hago porque disfruto, te planteas cada día nuevas metas, torear mejor, más perfecto…
-Se ha puesto de moda, en estos tiempos, el torero antipático, inaccesible (ya sabe a quienes o quién me refiero…)
-Es algo que no va conmigo. Pienso que es en la plaza, donde hay que ser orgulloso y demostrar lo que vales. Fuera, más vale ser una persona normal, no ir de estrella. Y si alguien viene a pedirte un autógrafo, atenderle con naturalidad. Lo demás es sacar las cosas de tiesto.
-Hace poco, recogió la Medalla de Oro de Bellas Artes. Antes, fue nombrado Académico en Córdoba. El recibir estos galardones, y “codearse” con gente del mundo de la cultura, ¿qué supone?
-Me hizo mucha ilusión que me entregara el Príncipe la medalla. Todo esto contribuye a que el mundo de los toros salga del coto cerrado en que está a veces, tenga mayor difusión, y por ende, mayor respeto si cabe.
-Su currículum taurino “ da miedo”. 4.000 toros matados, 1.842 corridas, 31 indultos... ¿No se asusta al repasarlo?
-Um…Si me hubieran dicho antes de empezar en esta profesión que iba a realizar lo conseguido, hubiera dicho ¡es imposible!. Ahora, más que asustarme, me impresiona.
-¿Tiene más o menos miedo, conforme avanza el tiempo?
-Yo pensaba que no sería así, pero contra más toreo, más miedo pasas, porque el público te exige mucho, y la responsabilidad es mayor.
-Cuando se retire, ¿tiene ya previsto lo que hará?
-Tengo muchas inquietudes, empezando por la ganadería, que por cierto, se llamará Enrique Ponce. Y disfruto con el golf, los caballos, el cine.
-Estuvo el mes pasado en la Gala del Spanish Institute.
- Llevo varios años acudiendo, este año le concedieron un premio a Penélope Cruz. Me interesa mucho el mundo del cine.
-¿Cómo fue su paso por el Club Taurino de Milán?
- Muy enriquecedor, es gratificante ver que la afición a la Fiesta se extiende por Europa. Tenga en cuenta, que la gente que va a ese club de Milán es de toda Italia…
-¿Podría explicar ese momento sagrado de vestirse de luces?
-Una ceremonia íntima, y al mismo tiempo bonita- aunque seria- y entrañable. Cuando comienzas a vestirte, ya te imbuyes de la corrida que vas a lidiar, sientes la responsabilidad, y al mismo tiempo impaciencia por llegar a la plaza. Yo monto- hasta en el pueblo más pequeño- mi capilla, con las estampas siempre en idéntica colocación.
-Acaba de salir al mercado un libro de Paco Villaverde: 'Enrique Ponce, nieto de un sueño', basado en su abuelo, don Leandro. El abuelo que le enseñó, ha podido vivir su triunfo.
-Es bonito, porque cuando empecé, todo lo aprendí de él. Es como seguir una linea, una estela, una trayectoria familiar. Da gusto ver a mi abuelo, con casi 95 años. ..
-¿Se considera un hombre con suerte?
- En cualquier parcela de la vida, es necesaria la suerte, y más en el toreo. Pero hay que añadirle a esta, talento para destacar sobre los demás. Yo creo que sí que he tenido suerte.
Enrique Ponce -tras un breve intervalo en España, para ver a su familia- cruzará de nuevo el charco para actuar en las plazas colombianas de Bogotá y Medellín, sin olvidar un importante compromiso en la México D.F.