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Las imputualidades de la vice De la Vega

09-07-2008 - Gema Lendoiro
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Las imputualidades de la vice De la Vega

Se suele decir que la prensa es el quinto poder. Y la verdad es que no es coña. Disponer de información privilegiada siempre es bueno, pero lo que es mejor es tener luego la capacidad de publicarla. Hay personajes de la vida social (aplíquese este término a todos los ámbitos) que temen a los periodistas como a un nublado y es ver una alcachofa y pies para que os quiero.

Con ese tipo de actitud se ganan la mala leche de algunos periodistas (mía no, que conste) o, en otros casos consiguen su objetivo: que los dejen en paz. A este tipo de gente que acabo de describir la peña periodística Primera Plana les dedica el premio limón (por tener carácter amargo). Pero los premios limón tienen también su parte menos amarga, que son los naranja. Incluso tienen una mención especial que son los mandarina (las chorradas como ven llegan a todos los ámbitos). Estos premios nacieron hace unos treinta años y los conceden unos periodistas que se reúnen una vez al año y deciden (porque ellos lo valen) quienes son los personajes que se merecen el limón (por antipáticos) y el naranja (por lo contrario). Este año la elección del limón estaba, que dirían los mexicanos, a huevo. La ilustre merecedora del premio fue Telma Ortiz. Normal. Con las tropecientas demandas que ha puesto se ha ganado por mayoría absoluta el premio. Y me voy a abstener de hacer comentarios que luego me cae una demanda y paso. El otro merecedor del premio fue el ministro de justicia, Bermejo. Y no lo entiendo, la verdad. Bermejo no es borde, es sólo especial. Y hablar, sí que habla con la prensa. Otra cosa es que diga algo, que no suele.

Los naranja este año han caído sobre la vice presidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega y sobre Pepu Hernández (ex seleccionador nacional de baloncesto). La vice (no les descubro nada), es muy trabajadora y por eso tiene licencia para llegar tarde a los sitios. Ayer la convocatoria era a las ocho, pero ella llegó a las nueve y media. Ya que llegas tarde, pues mejor con una hora y media de retraso. No se permitieron hacerle preguntas. Vice, mujer, que hasta la familia Real (cuando juega la selección) concede entrevistillas. Pero ella, en sus trece. Encantadora si, pero sin dejar hacer preguntas. Hombre pues tampoco es plan poner esas normas y menos en un ambiente distendido. Yo creo que se temía que alguien le preguntara a cómo va el kilo de naranjas. Pues carísimo que yo soy Maruja y lo sé.

El acto fue en la terraza del Hotel Mirasierra Suites que es ese hotelito tan mono en el que se concentra el real Madrid a veces. Como dirían los cursis, en un marco incomparable y alrededor de una piscina, tuvo lugar la entrega primero y la cena después. El premio de Telma lo recogió Enrique Cornejo (experto en marrones). Fue muy polite (como es habitual en él) y declaró que siempre era un honor recoger un premio en nombre de una dama. Cornejo siempre tiene palabras bonitas cuando se refiere al género femenino. Iba con su novia, un pivón que podría ser su hija pero que, por lo visto es su prometida. El amor sin fronteras, sin límite de edad, es el lema de la pareja.

La chica ye yé por excelencia, Concha Velasco, entregó el premio mandarina al Dúo Dinámico y los tres en comandita se marcaron un bailecillo que moló a los más nostálgicos. Causaron baja Blanca Portillo (estaba convocada pero finalmente no pudo asistir por estar de rodaje con Almodóvar) y Tita Thyssen que en principio iba a recoger un premio de otra edición anterior, pero que se ve que tenía cita con el peluquero y no acudió.

Y esto es todo lo que dieron de sí los premios. La verdad es que la crisis ha llegado también a estos galardones que ya no son lo que eran. Les recuerdo que en estos premios se conocieron la Preysler y Miguel Boyer.