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Almagro acoge también moda, que no todo en la vida es teatro

17-07-2008 - Gema Lendoiro
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Almagro acoge también moda, que no todo en la vida es teatro

Almagro es sinónimo de festival de Teatro, teatro hace lo mismo con la palabra cultura y, dicen algunos entendidos, dentro de la cultura también se encuentra la moda.

 Yo no sé si la moda es cultura o si la cultura cobija a la moda, pero lo que sí sé es que la moda interesa, y mucho, a los medios de comunicación. Unos cuantos escogidos (yo entre ellos, voy a chulear) fuimos invitados ayer a pasar la noche en el Parador de la ciudad castellano manchega para contemplar uno de los actos previstos dentro del Festival de Teatro de esta edición: Aunar teatro con moda. Me explico. Muchas obras de teatro, especialmente las del siglo de oro, han contado con la aguja de creadores importantísimos para el apartado del vestuario (parte tan importante dentro de las tablas) y en un reconocimiento expreso a esa labor se quiso hacer ayer un desfile en la plaza mayor de Almagro demostrando el virtuosismo de todos ellos. Fíjense qué plantel: Jesús del Pozo, Miguel Palacio, Ágatha Ruíz de la Prada (por cierto la más ovacionada por el pueblo llano), Ana Locking, Devota & Lomba, Francis Montesinos y Elio Bernhanyer. Entre todos hicieron un magnífico desfile en el que se mostraron espléndidos trajes de obras como La dama boba de Lope de Vega, El alcalde de Zalamea, de Calderón de la Barca, o Don Gil de las calzas verdes, de Tirso de Molina. Estupendas modelos y una que destaca sobre las demás, Martina Klein. En el fumadero de opio (ya saben que ahora no se puede fumar en casi ninguna parte) compartimos unas risas con ella. Es lo que tiene, siempre se está riendo.


   Una diseñadora que dará que hablar: Ana Locking. Nacida en Toledo (aunque con ese apellido si me dicen que es natural de Amberes me lo creo) pero que siempre ha habitado en los madriles. En la primera fila muchas suspiraron con sus trajes. Era lo que tocaba. Emotivo el homenaje que se le hizo a Elio aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. El aplauso más ovacionado fue para él. Se lo merece. Está pelín pachucho pero sigue diseñando como nunca.

   De los invitados a tan magno evento, de todo. Presidiendo, como no podía ser de otra manera, Barreda, presidente de Castilla la Mancha. Dicen los que lo conocen que es muy divertido. No lo pongo en duda pero a mí me parece muy soso. Será cuestión de profundizar. Charo Montarco, con su hija Alejandra de Rojas,  novia de un retoño de Naty Abascal (esto es para hacer un máster). Cuando ya se iban a la cama, las cámaras de Sé lo que hicisteis las abordaron. En principio dijeron que no, pero finalmente cedieron. Son muy educadas, eso es verdad. Aunque la niña Rojas decía estar cansada y es verdad, lo estaba.

   Carmen Lomana, que desde que ya es papel couché, no se pierde una. Yo ya la hacía en Marbella pero se ve que este año la crisis toca a todos. Cristina Higueras, la actriz de teatro que parece que hizo muy buenas migas con María Zurita, la más borbona de todas las primas. Esta mañana en el desayuno vi en el mismo a Paco Valladares (por cierto que parece fue separado de Elio Berhanyer al nacer) con Nati Mistral. Nati no cambia. Según entró en el comedor todo el mundo se enteró de lo mal que había pasado la noche por culpa de los calambres. “Potasio, Nati, potasio, come plátanos”. Pero ella, erre que erre que se iba a tomar sal directamente. Ella siempre tan extrema.

   Antes del desfile, y en vista de que la recepción era un pelín aburrida (en un patio sin cóctel ni nada) Ágatha cogió una tropa de diez y se los llevó a una terraza. Enseguida organizó tortilla de patatas y queso para todos. Lo cierto es que si su vida la organiza así de bien, no me extraña que le vaya como le va, estupendamente. Qué tía. En la mesa (20minutos) le dio tiempo a poner firme a la camarera, investigar a unos que estaban a su lado por qué iban vestidos de negro, hacer preguntas varias a gente del entorno y a firmar un autógrafo a una señora que se acercó a ella con un vestido de su firma para niñas pequeñas. La señora se emocionó tanto que casi se pone a llorar toda la mesa. “Es una labor social”, reconoció alguien. Pues si. 

  Pues no lo hemos pasado muy bien, gracias Pedro Mansilla por haberlo organizado todo tan chic y tan estupendamente. Tú sí que sabes.