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La casa (pepera) de los líos

13-05-2008
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La casa (pepera) de los líos

TITO B. DIAGONAL
Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, vuelve a ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.

Hasta mamá está preocupada y, tras la correspondiente partida de bridge, nos ha obligado a todos a asistir en la capilla familiar a unas rogativas “ad petendam pacem”. Sí, ya sé, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y atribulados niños y niñas que me leéis, que este esfuerzo materno es muy loable, porque en este mundo convulso (nunca mejor dicho, después del terremoto de China) la paz, como el agua potable en Cataluña, sigue siendo un bien escaso.

Pero el interés de mi progenitora es mucho más cercano. Vamos, como que sólo afecta a España. La situación precongresual (el síndrome, si lo preferís) del Partido Popular de las Españas es preocupante. Algo así como un todos/as-contra-todos/as. Marianistas contra Aguirristas. Aguirristas contra Campistas (de Camps, el de Valencia) del Séptimo Día.  Sangilistas con enmiendas a la totalidad. En suma,  el despiporre bélico, la repanocha armada, el resurgir de las lenguas de doble y triple filo, utilizadas como navajas cachicuernas de Albacete (sí, Emilio Martínez) para desollar al contrario.

Hemos quedado, pues, pequeñines/as míos/as, que no sólo sucede central de la madrileña Génova Street, sino el PePé en su conjunto, es la casa de los líos. Hasta el punto que hoy, el buenazo de Marianito Rajoy ha tenido que dar un toque de atención: que todos –hasta los conserjes—que no hablen para “no meterse en líos”. Como Mariano es un urbanita,  de provincias pero urbanita, no debe conocer el refrán castellano que citaba con mucha frecuencia Romualda, una cocinera que tuvimos en casa: “oveja que bala, bocado que pierde”. Aunque, pensándolo bien, mejor que balen las ovejas-lobas peperas antes que tirarse a bocados, porque nunca serían sobre el verde pasto de este húmedo mes de mayo, sino sobre las yugulares –o las pantorrillas, o cualquier otra parte de la anatomía—de sus compañeros/as de partido.

Que la paz vuelva al primer partido de la oposición, se reza con fervor. Pero, en estos momentos, quizás Nuestro Señor, su Santísima Madre y el resto de la Corte celestial por orden descendente, estén fuera de cobertura. Y eso es malo y hace que se renueve el fervor de los orantes. Mientras, la Acorazada Anti-Marianista y de las JONS, dale que dale, batiendo al pobre pontevedrés por prensa, radio, televisión y digitales. ¡Ni que fuera Mariano un criptocomunista o un socialdemócrata radical de los de ZetaPé! Federico, hijo, a ver si paras, aunque sólo sea para variar o para escribir y hablar de fútbol, que lo haces divinamente. O vete a los toros, ahora que ha empezado la feria de San Isidro. Allí verás sangre –incluso vísceras—todas las tardes.

¿Tiene arreglo el PePé, este PePé? Pues, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Es la respuesta que me han brindado dos de mis tres hombres de confianza (los Carballeira Brothers). Damián, mi valet de chambre, en cambio, no ha querido pronunciarse.  Un elocuente silencio el de mi fámulo. Y una paradójicamente clarísima salida a la gallega de los Carballeira.
Aparte de la condesa de Murillo (née Esperanza Aguirre y Gil de Biedma), que ya sabemos todos a lo que va, ahora aparece María San Gil, con su fama de nueva Juana de Arco vascongada, como disidente/objetora. Para una parte del peperío patrio, la de San Sebastián/Donostia, es un referente a considerar. ¿Se transformará ésta en la nueva Rosa Díez del centro-derecha-tirando-a-derecha? La solución de aquí al 21 de junio. Y, hasta entonces, Rajoy con pinta de alucinado y eso que sólo fuma puros…

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