
El Rey le llama Manolín a secas, pero con mucho afecto, que le expresa en la foto dedicada “Por su extensa y brillante labor profesional” en el libro de fotografías “Crónica de un tiempo”, de Manuel Hernández de León, presentado esta mañana en un acto celebrado en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, presidido, entre otros, por el ex presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín; el ex alcalde de Madrid, Juan Barranco, y el Presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, González Urbaneja.
Manuel Hernández de León empezó a trabajar en la Agencia Efe a los 13 años y allí sigue cada día con su cámara al hombro en un contumaz ejercicio de fidelidad den el trabajo más propio de la sociedad japonesa que de la española, y mas aún tratándose de una profesión como la periodística.
Manolín tiene premios a docenas, entre ellos el World Press Photo, que consiguió por aquellas fotos que dieron la vuelta al mundo y son recuerdo imborrable de aquel infausto 23-F. Cuando casi la totalidad de sus señorías estaban a pie de banco temiendo por sus vidas, Manolín y su compañero, también de Efe, Manolo Barriopedro, se la jugaron para dejar testimonio gráfico de lo que allí ocurría. El carrete pasó de la cámara de Manolín a sus calzoncillos, que en ese momento de peligro fue el mejor escondite a su juicio para evitar un posible cacheo. La historia era conocida pero hoy la ha corroborado su protagonista. Pienso que los gayumbos de Manolín deberían tener un lugar de honor en el museo del Periodismo inaugurado recientemente en Washington.
El salón de actos de la Asociación de la Prensa se ha quedado hoy pequeño. Había casi mas gente de pie que sentada. Allí estaban los muchos amigos de Manolín y los que además de amigos son sus compañeros: Millán, Marisa, Emilia, Eduardo, Queca… compañeros con los que me siento otro más porque he trabajado acompañado por ellos, tratando siempre de facilitarles la labor, poniéndome en su lugar para hacerles mas cómoda una tarea a veces ingrata, salpicada muy a menudo de madrugones, largas esperas, falta de información, plantones, frios y calores, tratos descorteses, sed, bocadillos, empujones…
Yo, que empecé haciendo pies de fotos en Europa Press, me he sentido hoy muy cerca de estos hombres y mujeres que, como Manolín, escriben cada día con sus cámaras la crónica de nuestro tiempo.