
Enrique Ponce y Paloma Cuevas bautizaron a su hija en la Mezquita de Córdoba, que, lejos del ritual de rigor, los padres definieron de "mágico". Mientras, la familia Alba se reunía en la primera boda de un nieto de la Duquesa.
"Es un día muy especial, entrañable e inolvidable para nosotros y nuestra familia". Así describía Paloma Cuevas, mujer del torero Enrique Ponce, el día del bautizo de su hija que tuvo como escenario la mezquita de Córdoba, tierra natal de ella y que ha supuesto para el diestro y su esposa un homenaje a la ciudad en la que se conocieron, señalaron. Tras el nacimiento de la niña, que se llama también Paloma, no ofrecieron ningún tipo de exclusiva y posaron a las puertas del hospital madrileño en el que nación, sin embargo ahora han dejado que '¡Hola!' entrara en esta ceremonia íntima para compartir con todo el mundo este momento que ambos definieron como "mágico" en la corta vida de su hija.
Como padres primerizos han dado un giro de 180 grados a su vida cotidiana para que ahora todas sus actividades giren en torno al bebé. "Es una bendición de Dios. No puede ser más buena, más simpática. se pasa todo el día riendo, come bien y duerme bien", señaló la orgullosa madre quien también reconoció la buena mano de su marido para cuidar de la pequeña. "Sabía que Enrique iba a ser un padre fantástico, pero la realidad ha superado con creces las experiencias que yo tenía", reconoció la esposa del matador.
En cuanto a la ceremonia ambos quedaron encantados con las reacciones de su hija que apenas abrió los ojos en toda la tarde, sólo se quejó un poco cuando le derramaron el agua, confirmándose así el buen carácter que dicen sus padres que tiene. Sólo los familiares y amigos más íntimos acudieron al acto religiosa, los abuelos de la homenajeada, sus bisabuelos y sus padrinos que fueron el torero Miguel Báez 'Litri', a quien Enrique conoce desde que tenía nueve años y Cristina Yanes, gran amiga también del matrimonio, y que regaló a su ahijada el traje de cristianar que lució en el bautizo, hecho a mano en el taller de artesanía Casablanca. "Queremos dar a nuestra hija una educación cristiana y hemos escogido a estos padrinos porque comparten con nosotros los mismos valores y los mismo principios", declaró Cuevas.
Reunión de Los Alba
No es la primera vez que en una boda más que los novios los protagonistas son los invitados que congregan. El enlace del nieto de la Duquesa de Alba es una de estas ceremonias ya que entre los más de medio centenar de invitados se reunió en Jerez de la Frontera a toda la familia Alba y a numerosos nombres del toreo, así como miembros de la familia Domeq, a la que pertenece la novia. Así, la protagonista del día fue
la Duquesa, que llegó al templo en silla de ruedas y saludando al público congregado que le gritaba "Guapa, eres la mejor", según destaca 'Lecturas'. EL estado de salud de Cayetana le impidió asistir al convite de la boda de su primer nieto, y tras la ceremonia religiosa se refugió en su casa de Sevilla de nuevo.
Pero la Duquesa tuvo que compartir protagonismo con su hija pequeña. Y es que, por primera vez, informa 'Semana', Eugenia estuvo acompañada por Gonzalo Miró durante un acto de la familia Alba. Ambos posaron a al entrada de la iglesia y recibieron en cariñoso abrazo de Cayetana, la hija que la Duquesa de Montoro tiene con Francisco Rivera, y que ejercía de paje en el enlace de su primo. También los hijos de Genoveva, Amina y Luis, participaron como cortejo de la novia, pese a que su padre no asistió. 'Diez Minutos' explicó que el hijo de Cayetana no pudo acudir por encontrarse compitiendo en un importante torneo en Barcelona.