
Pétalos de rosa cubiertos de chocolate. Romántico... ¿no? Pues puede también ser sabroso. Además de su olor agradable, hay flores que aportan a un plato notas aromáticas y de sabor. Cada vez son más las personas que las comen. Es una tendencia gastronómica a nivel internacional.
Hay una lista interminable de flores comibles, pero sólo cuando son orgánicas. Es decir, en su estado natural, sin haber sido tratadas con químicos o pesticidas. Son cultivadas para que puedan comerse. Por eso no es válido cocinar con las que se obtienen en la floristería.
Sin embargo, esta modalidad no es nueva. Ha prevalecido a través del tiempo gracias a chefs arriesgados y comensales audaces. A final de cuentas, se trata de una experiencia sensorial.
"Al comer, las sensaciones de gusto y olfato se conectan. En una cata predomina el olor y, de forma casi imperceptible, eso predispone a otros sentidos", explica Juan Vicéns, chef que en la década del "80 aprendió esta técnica con profesionales europeos.
La rosa es la flor más común en los platos. Es usada en ensaladas, helados y su néctar se usa en la mixología. Sus pétalos son también útiles en repostería, aportando en todos los casos, según Vicéns, un sabor y una sensación similar a la de comer pomarrosas.
"A la champaña rosada le añado pétalos de rosa y obtengo una bebida refrescante y perfumada", explica el profesor de la Universidad del Este, recinto de Carolina.
Con las violetas se puede hacer prácticamente lo mismo. Va bien con chocolate y es ideal para crear dulces y goma de mascar. Otras opciones son el jazmín, la begonia, la azucena y la de azahar.
Las flores son costosas. Un paquete con 4 onzas de pétalos podría rondar los . Rinden mucho, pero lo más que duran refrigeradas son dos días.
"Los puertorriqueños están modificando su paladar. Igual que con el sushi, que ahora gusta tanto, se adaptarán a la idea de comer flores. Una buena manera de empezar sería con la repostería", opina el chef.
Con la comida
Las flores no son un mero elemento decorativo. El diseño de un plato incluye la selección de cuál flor le complementa mejor, según la experiencia de José Abreu, chef ejecutivo y propietario del Restaurante José José en Condado.