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El novillero albacetense abrió la Puerta Grande

Colmenar: Miguel Tendero se proclama rey del toreo al natural

04-09-2008 - Emilio Martínez
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Colmenar: Miguel Tendero se proclama rey del toreo al natural

El toreo al natural, cuyo monarca entre los matadores es El Cid, tiene también un rey en el escalafón novilleril: Miguel Tendero. Con tales armas, el albaceteño brilló en el último festejo de la feria de Colmenar, donde cortó dos orejas y abrió la Puerta Grande.

Pura goyería. Pura gloria que estremeció las fibras sensibles de los afortunados -pocos- espectadores de la novillada que cerró el ciclo de Colmenar Viejo. Tal fue el toreo al natural que cascabeleó Miguel Tendero ante sus dos novillos, muy bien presentados y manejables, aunque flojos, como todo el encierro de Monte la Ermita.

Un derroche de clasicismo refulgió sobre la arena -en pésimo estado, por cierto- del coso de La Corredera, para alegría de todos los catecúmenos de la religión olorosa y laica  que es la Fiesta. Pureza y arte que se sumaron al temple y la ligazón de las faenas de Tendero, también lucidas en redondos, pases de pecho y adornos varios.

Sólo su deficiente manejo de la espada le privó de sumar cuatro orejas, pero con las dos que cosechó, una en cada bicorne,  le bastó para salir en volandas  de la plaza con la admiración del público, incluido 'El Rosco', uno de los 'jefes' del imprescindible tendido 7 de Madrid.

También obtuvieron un trofeo el local Juan Carlos Rey, con dos labores ortodoxas y límpidas, que sólo abrochó bien con el estoque en una, y José Manuel Mas, que anduvo gris con su primero y tardó en acoplarse con el cuarto al que finalmente muleteó con gusto y clase.

Ridículo de Aparicio

Ridículo de un Julio Aparicio más que medroso, triunfo menor de Iván Vicente y triste actuación de un grisáceo Talavante con el peor lote. Es el débil balance, un día más, de la que fue última corrida de toros de la Feria de Colmenar. Nos queda la novillada de este miércoles. Nos queda la esperanza.

La 'jindama' de Julio Aparicio, que este martes pegó el petardazo en Colmenar Viejo ante un lote con poca fuerza, como todos los mansotes bicornes de Peñajara -varios sospechosos de afeitado-, pero sin intenciones asesinas, le debe impedir actuar en ninguna feria importante porque no está para ningún esfuerzo

El otrora genial coletudo, una caricatura hoy, no quiso ver a su primero, al que asesinó de un sablazo horroroso, e intentó algo en el cuarto, dejando algún fulgor de belleza suelta en un mar de dudas y tapándose algo de la bronca que había recibido antes.

Tampoco Talavante, otrora con derroche de testosterona en todas sus actuaciones, dio la talla. Apagado y triste, extrajo algo del Torrestrella que le correspondió como primer sobrero, un morlaco que no se movía, el pacense tiró la toalla ante el sexto, otro sobrero, éste de Alcurrucén, que desarrolló peligro.

De modo que una faena en tono menor, aunque, eso sí, dentro del clasicismo que caracteriza a Iván Vicente ante el codicioso quinto, al que despenó de un buen espadazo, fue lo único potable artísticamente a destacar en la tarde.

El de Soto del Real, que pasó desapercibido en el otro bicorne, cortó una oreja más o menos justa, que sumar a las dos muy facilonas de su primera tarde y que le convierten en triunfador numérico de una feria sin relieve en estas sus cuatro corridas de toros.

Fracasa Enrique Ponce


La senda triunfalista sigue en Colmenar Viejo, que en la tercera del abono -ya con algún toro con pinta clarísima de afeitado- vio como seguían los trofeos fáciles, en este caso para  Sebastián Castella. Pese a lo cual, un Ponce menor y apático fracasó mientras El Cid, que sufrió un esguince de tobillo, lo intentó e balde. Lidiaron un pésimo encierro de Puerto de San Lorenzo.

En el pecado de elegir un encierro de una de las divisas que más gustan a las figuras, llevaron éstas la penitencia. Los toros de Puerto de San Lorenzo, desigualmente presentados -una escalera- y 1º y 6º sospechosísimos de pitones, tuvieron un denominador común, su absoluto descaste y mansedumbe.

Se salvó algo el lote de Sebastián Castella. El francés muleteó a medio gas al tercero, logrando una de esas orejas que se regalan en la otrora dura Colmenar, y con algo más de enjundia y quietud al último para llevarse otra oreja -más merecida- y abrir la Puerta Grande.

No se salvó el de Manuel Jesús 'El Cid, voluntarioso y profesional con su primero, que desarrolló peligro, y que intentó su toreo clásico con el otro, pero a media faena sufrió un esguince de tobillo y ahí acabó todo. El sevillano pasó a la enfermería y es duda para el festejo de este martes.

Ni los toros de Enrique Ponce se salvaron ni él. En tono grisáceo toda la tarde y con las ventajas habituales, el valenciano fue una sombra de sí mismo y hasta se cansó pronto de intentarlo. Esta su casi seguro última tarde en Colmenar echa un borrón en su historial en este coso.

Festejos anteriores


Orejas para todos. Con esa filosofía se desarrolló la segunda del ciclo de Colmenar Vieho: dos para Iván Vicente y una para Bolívar y Morenito de Aranda ante una encastada y muy bien presentada corrida de Alcurrucén. En la primera, en cambio, no hubo ni una vuelta al ruedo con los toros de Adolfo Martín a los que se enfrentaron El Fundi, Serafín Marín y Joselillo. Tampoco hubo trofeos en Las Ventas.

Parecía San Sebastián de los Reyes, pero no. Porque, a diferencia del reino del afeitado que es esta localidad vecina, en Colmenar salió el toro/toro. Además, aunque la mayoría mansos, con casta en diverso grado, excepto el huidizo último. De modo que ¡un respeto!.

Luego, a Iván Vicente, que se llevó a muchos paisanos de su pueblo vecino, Soto del Real, el usía le regaló un trofeo por una labor insulsa frente al primero. Y otra, un punto más merecida, por algo similar con el cuarto, aunque con destellos del arte que atesora y por la voltereta al matar al bicorne.

Se ganó así, por número de trofeos no por méritos reales, la salida a hombros. Luego fue el turno del óbolo presidencial a Morenito de Aranda, que no pudo con la casta del tercero. Y ya fue imposible con el complicado último, que le desbordó a él y a su cuadrilla.

La de Luis Bolívar fue la más justa de todas las orejas, porque el colombiano anduvo ante el segundo con mando y firme en una labor casi maciza que caló menos en los tendidos. Con el quinto, también estuvo valeroso, pero no acabó de acoplarse.

Sin trofeos en la primera feria


Una corrida de Adolfo Martín desigual de presentación, con los tres últimos mejores dentro de un tono aceptable, abrió este sábado la feria torista de Colmenar Viejo. Fue un festejo que apuntaba cosas, algunas pocas pasaron pero que finalmente no cuajó, según escribe Norberto Carrasco.

En líneas generales los toros, que cumplieron en el caballo y tuvieron poca fuerza, eran más aprovechables para incrementar el balance artístico que no incluye ni una vuelta al ruedo. Sobre todo los encastados 3º, 4º y 5º -que se le fue a Serafín Marín, tan apático y espeso como en el segundo-.

El Fundi no se complico con el primero pero tampoco 'se metió' con él. Sí lo hizo con el cuarto, pero falló a espadas y fue ovacionado. Y Joselillo, debutante en Colmenar, realizó lo más artístico en su primero, pero tampoco lo mató bien, por lo que fue ovacionado. Y no se acopló con el reservón último.

En Las Ventas, con un descastado encierro de Valdeolivas, deslucido, tampoco dieron ni una vuelta los novilleros que competían en la segunda del torneo 'Ocho Naciones': Curro Reyes, Enrique Guillén y Nuno Casquinha.

Lo peor de la jornada fue el percnace muy grave del banderillero Ángel Luis Prados -hermano de El Fundi- en Linares, donde fue corneado por el sexto de la tarde. Pese a la gravedad, su evolución a lo largo de este domingo es buena.