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El personalísimo coletudo desmiente que se vaya a retirar este año

Luis Francisco Espla: "Asumo con naturalidad que puedo morir en el ruedo"

25-09-2008 - José R. Palomar
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Luis Francisco Espla: "Asumo con naturalidad que puedo morir en el ruedo"

Un torero atípico e independiente, que no responde a los tópicos de la Fiesta. Sin embargo, guarda un respecto escrupuloso por la liturgia del rito taurino, la que pervive desde  siglos atrás. Luis Francisco Esplá, con más de tres décadas de doctorado táurico, ha sobrepasado los cincuenta, pero se conserva físicamente como el atleta que siempre ha sido. Atípico también fuera de los ruedos, el coletudo contesta con rapidez e ingenio a todas las pregunta y no oculta tener asumido que puede morir en el ejercicio de su profesión.

-El pasado domingo actuó con José Tomás en Barcelona, ¿cuál es la diferencia sustancial entre la tauromaquia del 'mesías', y la suya?

-Toda: en concepto y estética. Jose Tomás pertenece a la escuela castellana: un torero sobrio, basado en la imposición de sus terrenos al toro, con una estética rondeña, aunque últimamente, más en la línea manoletista. Yo, pertenezco a la Escuela Mediterranea. El toro me va sugiriendo,  y según me va dictando  yo voy evolucionando. Es como un intento soterrado  de ir cediendo, para acabar llevando el toro a tu terreno.

-¿Se llevan bien en lo personal?

-Sí  claro, él  no es un hombre difícil, vive su vida- que no se ciñe sólo a lo taurino-; y le importan tres pepinos cosas que habitualmente son tildadas de trascendentes.

-Dijeron que fue su última actuación en Barcelona

-¡No sé de donde ha podido salir ese bulo!. Parece que algunos se empeñan con ponerme fecha de caducidad. Todo el mundo sabe que voy a torear la próxima temporada.

-¿Existe una edad tope para torear?.

-El toreo es vitalidad, y el torero tiene que demostrar plenitud frente al toro. Hay una edad en que -por mucha técnica- lo que provocas en el público es sensación de delicadeza. Entonces, es mejor dejarlo.

-Y cuando lo haga, ¿lo echará en falta?

-El día que deje esto, será porque mi relación con el toro se empieza a deteriorar, y antes de percibir esos síntomas que transmiten decadencia ante el público, hay que irse. Es como una relación amorosa: si ves que no puede seguir aquello, lo beneficioso es dejarlo: para conservar buenos recuerdos. Esa filosofía la he aplicado siempre a mis relaciones humanas.

-Ahora tiene un hijo torero, que debutó en Barcelona. Será indulgente con él…

-¿Cómo?. ¡Un verdugo sin piedad! : le digo, cuando finaliza el festejo, todo lo que ha hecho mal. Lo bueno ya lo sabe él. Eso sí, durante la corrida, no me muevo del burladero, ni salgo a dar consejos. Creo que es lo que tiene que hacer un padre con hijo torero. Encima, mi hija Rocío  se dedica a la interpretación. Tener hijos artistas es un sinvivir.
   
-¿Podría resumir su relación- a través de su carrera- con Barcelona?
   
-La Monumental ha vivido el reflejo de una sociedad. En los años setenta, se plasmó un crisol y punto de encuentro de emigrantes, mezclado con los de aquí. Más tarde, el turismo va deteriorando el espectáculo; la empresa orienta su negocio pensando en él , olvidando a la afición. Y el turismo deja de ir. En los ochenta, surge un posmodernismo, una élite de intelectuales y artistas, que viven la Fiesta de una manera ingenua, no pulida por la doctrina taurina.


-Y llega el deterioro.


-Sí, porque la afición deja también de ir, salvo un reducto; se hacen carteles malos, cunde el desencanto, una deserción paulatina. Incluso yo dejo de venir varias temporadas. Hasta que surge el fenómeno José Tomás.

LA HIPOCRESÍA DE SERRAT
   
-Ha mencionado intelectuales y artistas. Dos de ellos, con la vuelta de Tomás, aparecieron, y seguidamente desaparecieron.
   
-Lo de Serrat, es de una hipocresía evidente, hace mucho que me decepcionó como artista. No he encontrado coherencia entre lo que canta, lo que dice, y lo que hace. Todos sabemos que ha sido muy aficionado al toro, pero luego se desdijo. Lo de Sabina  es otro cantar: un hombre que hace públicos sus vicios, que comparte y reconoce sus errores , es prueba  de generosidad con la gente. Cada vez me cautiva más…
   
-Si tuviera que asignar un oficio- de los que se  ejercen en el ruedo- ¿qué papel asignaría a los políticos catalanes anti taurinos?
   
-¡Lo que no les pondría ni loco en sus manos, es la puntilla!. Han intentado por todos los medios apuntillar la Fiesta en Barcelona, ¡y le han dado 20 años más de vida. Incluso, como contrarréplica, han surgido catalanes- no necesariamente aficionados-  rompiendo una lanza  por la tolerancia y contra las restricciones . Lo  mejor que pueden hacer los políticos catalanes, es mantenerse lejos del espectáculo…
   
-El año pasado tuvo una cornada gravísima- cuya imagen dio la vuelta al mundo- y un accidente de coche (con siniestro total, saliendo ileso). ¿Le han marcado?
   
-Mucho más lo del accidente: no te lo esperas , no sales de casa con esa idea; en cambio, lo de las cornadas entra dentro del presupuesto, no es ningún fatalismo,  la obligación del toro es coger. Ya desde que me visto el traje de luces, asumo con naturalidad y humildad todo, incluido que puede que no vuelva, que puedo morir en el ruedo…