Se cierra la gran trilogía de Yasmina Rezza por los escenarios españoles
'Una comedia española': teatro, inmejorable puro teatro
La tan extraordinaria como afortunadísima trilogía de Yasmina Rezza que está ahora coincidiendo por los escenarios de nuestro país se cierra con el estreno, de momento en el Valle Inclán madrileño para salir después de gira, de ‘Una comedia española’, tan magnífica como ‘Un Dios salvaje’ y ‘Arte’.
Con estas dos últimas tiene el denominador común de un lúcido y ácido análisis de algo tan complejo como la condición humana y sus múltiples, y a veces sorprendentes e incluso vergonzantes, resortes. También en que se trata de teatro, puro profundo e inmejorable teatro libre de añadidos superficiales.
De ellas difiere en el tratamiento algo más espeso y amargo de la trama en particular y de la propia obra en general. El humor inteligente y reflexionador que destilan a borbotones ‘Arte’ y ‘Un Dios...’ sólo aparece en mínimos ramalazos en esta ‘Comedia española’, que al profundizar más a fondo en la poliédrica condición de las personas, le es suficiente en pequeñas dosis, eso sí tan inteligentes como en las otras dos.
Porque este estudio de la naturaleza y reacciones humanas, para el que Rezza utiliza la doblez de cinco actores reales –de un fenomenal trabajo individual y conjunto- haciendo de actores de una supuesta obra de un supuesto autor español, Olmo Panero, lo que necesita es máxima concentración en el escenario para que, como acontece, se transmita al patio de butacas.
Chéjov y Pirandello
O sea que este intenso drama tiene poco más que el título de comedia. E igual ocurre con el adjetivo de ‘española’: es una elección entre las miles de nacionalidades que podía haber escogido su autora, pues en definitiva el citado análisis de la humanidad, muy de corte ‘chejoviano’ y ‘pirandeliano’, es universal.
Tan universal como el disfrute reflexivo que se pasa viéndola, ya que a los méritos antecitados hay que añadir otros que redondean la que puede ser hoy una de las mejores expresiones del teatro ‘per se’. Por ejemplo la sencilla y magnífica puesta en escena de Xavier Millán, la difusa y misteriosa iluminación de Lyonel Spicher, el recurso al vídeo de Joan Riedweg.
Y, claro por encima de todo destaca en conjunto el nítido ‘collage’ que –es justo y necesario recordar a los cinco actorazos que la protagonizan, Mónica Randall, Ramón Madaula, Xicu Mascó, Cristina Plazas y María Molins- realiza una de nuestras grandes/grandes del teatro, Silvya Munt. Tan perfecta en su papel real de directora y máxima responsable de todo como en sus actuaciones como actriz en cine, televisión y teatro.
Si viven en Madrid, corran, corran a verla, que le quedan pocos días. Y si no, atentos a la gira -‘española’, de verdad- de esta no comedia universal y genial.