"Ciertamente es pronto para dar nombres, pero no pasaran
muchos días porque el tiempo apremia y el Congreso regional esta a la vuelta de
la esquina socialista"
Quizá solo sean "rasguños
que se curan pronto" como afirma Lissavetzsky
en Onda Cero, pero la estrategia de Tomás Gómez, secretario general de los
socialistas madrileños en el Congreso de Sevilla le deja ciertamente tocado,
aunque en modo alguno hundido. Sin embargo, lo que tras la división con la
lista alternativa de Lissavetzsky en apoyo de Rubalcaba parecía una diferencia suficiente para 'pasara lo que
pasara en Sevilla poder mantener el control del partido en Madrid', ofrece
ahora serias dudas.
Es pronto para hablar de nombres para liderar esa lista alternativa que se
presentaría al Congreso Regional del mes de Marzo, pero en absoluto para dar
por cierto que esta existirá, salvo sorpresa reconciliadora no descartable en
una federación, la madrileña, capaz de cambiar rumbos con facilidad asombrosa.
Lo cierto es que Rubalcaba no tenía "filing" con Gómez antes y ahora aún
menos. Es ya su particular e incomodo "verso
suelto". La tarea no será fácil, ni bastaría solo con Lissavetzsky para tal
fin, pero si algo ha dejado claro Sevilla el fin de semana es que la federación
madrileña, como la andaluza o la catalana del PSC pueden decidir no ya solo
secretarios generales, sino también candidatos de futuro.
Gómez esta tan tranquilo como "cabreado". Aún tocado, su decisión es defender la secretaria
general en Marzo con uñas y dientes, enarbolando la enseña de la obligada y
necesaria independencia de Ferraz que les retrotraería a tiempos pasados. La
libertad e independencia del PSM, casi al estilo PSC, será su estandarte frente
a la candidatura alternativa que pudiera estar a estas horas dando ya sus
primeros pasos en Madrid y en cuyo embrión estuvo la intentona de no incluir a Maru Menéndez, mano derecha de Gómez,
en la Ejecutiva. La maniobra de Rubalcaba se abortó y su presencia puede abrir
esa puerta a la 'unidad' de cara al futuro inmediato y hoy prácticamente rota.
Se antoja también decisivo el papel que pueda jugar el ya miembro de la
Ejecutiva Federal y portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid Jaime Lissavetzsky
que sin embargo podría no ser el cabeza de esa lista, él no quiere, salvo que
se lo pida su amigo Rubalcaba o que no aparezca la savia nueva que goce del mayor consenso posible para
derrotar con garantías el actual aparato blindado en favor de Tomás Gómez.
Ciertamente es pronto para dar nombres, pero no pasaran
muchos días porque el tiempo apremia y el Congreso regional esta a la vuelta de
la esquina socialista.