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'Pánico' al cambio
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'Pánico' al cambio

La crisis de identidad en nuestros días es patente. La madurez llega cada vez mas tarde a hombres y mujeres, y eso, en el mejor de los casos, porque muchos prefieren quedarse aparcados en una especie de eterna juventud (mejor ‘adolescencia’), de la que prefieren no salir. Y eso sucede en buena parte del orbe occidental, incluidos los países nórdicos europeos. En su última obra, el dramaturgo y director finlandés Mika Myllyaho ha abordado este asunto una vez más en forma de comedia en ‘Pánico’, que el pasado lunes, 4 de abril, se estrenaba con enorme éxito en el Teatro Lara de Madrid, en una excelente adaptación del polifacético Fernando J. López, y en un montaje ágil, dinámico y divertidísimo de Quino Falero.

“No sabía que mi humor era finlandés”, comentaba una mujer a su pareja cuando terminaba la función, en la que no había parado de reír a mandíbula batiente con las circunstancias que Myllyaho ha escrito y Quino Falero ha subido al escenario para retratar - en sus propias palabras- a unos personajes que “la vida les ha obligado a detenerse y reflexionar, a mirarse un poquito por dentro y a dar un paso renovador. El miedo surge de ese vértigo que produce cualquier situación de cambio o de ruptura”.

En síntesis, ‘Pánico’ plantea la situación de tres hombres en torno a los 40, que han fracasado en su vida afectiva y este fracaso acaba también por afectar a sus demás ámbitos existenciales (identidad, económica, amistad…).

Leo, (Guillermo Ortega), ingeniero, trabaja como representante de tecnología para ascensores y llega borracho a casa de su viejo amigo Max (Felipe Andrés). Su novia desde hace 13 años, María, le ha pedido que no vuelva a casa hasta que no reflexione. Su actitud provoca en Leo una confusión tremenda y, después de pasar la noche en la casa de Max, le pide a este que, con su experiencia personal de varios años con diversas terapias psicológicas, le ayude con su propia experiencia a superar el escollo de pareja en el que se ha metido (“¡terapízame…!”, le dice textualmente). Max lleva muchos años yendo al psicólogo y hace ya un año que ha dejado a Julia, su novia, tras diez años de relación. Lleva tres meses sin salir de casa por pánico, debido a un episodio de claustrofobia que sufrió en el metro (“buscar la verdad de uno mismo no es un juego”, le dice Max a Leo).

Max es tierno, sereno, tranquilo y algo peculiar, y se le daba muy bien el dibujo, razón por la cual ha acabado dedicándose al diseño gráfico, aunque en los últimos meses lo tiene algo abandonado. Leo es pusilánime, inseguro, con la voluntad de plastilina, pero le gustaría cambiar, aunque no sabe cómo…

El tercero en discordia es Johnny, (Mon Ceballos), hermano de Max, periodista. Tiene un programa de entrevistas en un canal de televisión dentro de un reality show, que se titula ‘Alter ego’. Es egocéntrico, algo histérico, cuida mucho su aspecto físico y le encantan los coches de lujo y las mujeres (en su agenda figuran cientos de nombres con las que ha tenido relaciones) pero no para quererlas sino para acostarse con ellas… Cuando conoce la causa por la que Leo está pasando unos días con su hermano Max, le dice a Leo que debe tender a que su vida deje de ser tan monótona y que se esfuerce por buscar los “puntos de giro”.

Guillermo Ortega, Felipe Andrés y Mon Ceballos, que es tanto como decir Leo, Max y su hermano Johnny dibujan con naturalidad envidiable a sus personajes respectivos, y crean un ambiente distendido, más que creíble y en donde todo fluye con la naturalidad de la vida misma. La mano de Quino Falero ha sabido dirigirlos con la pericia de quien es cocinero y fraile al mismo tiempo…

Por último, la moderna escenografía, diseñada por Arturo Martín Burgos, presenta un salón casi vanguardista, con un diván rojo, un mueble bar a la derecha y una pantalla gigante de televisión al fondo, donde los tres amigos ven cine y también en él se proyecta el programa de televisión de Johnny. A la izquierda del escenario está el baño, un espacio que cobra, asimismo, gran importancia a lo largo de la función. La iluminación de Pilar Velasco, los audiovisuales de Jesús Rivera, el espacio sonoro de Daniel Galindo, y el vestuario que ha dibujado Guadalupe Valero, colaboran decisivamente en que el espectáculo acabe siendo redondo.

El autor

Mika Myllyaho (1966), es uno de los principales directores escénicos finlandeses y, desde 2010, es el director general del Teatro Nacional de Finlandia. Debutó en 2005 como dramaturgo con ‘Paniikki’, una comedia en donde se abordan los problemas de ser un hombre. En su siguiente obra ‘Caos’ (2008), se adentró con evidente humor negro en las distintas visiones que sobre la vida tienen tres mujeres en el mundo de hoy, mientras que en su tercera obra, ‘Armonía’ (2009), la obra que completa la trilogía, es una comedia descarnada sobre el trabajo y la pasión.

‘Pánico’, de Mika Myllyaho

Versión: Fernando J. López

Dirección: Quino Falero

Intérpretes: Guillermo Ortega, Felipe Andrés y Mon Ceballos

Fotos y diseño gráfico: Javier Naval

Diseño web: Paula Guida

Ayudante de Dirección: Enrique Corrales

Dirección de producción: Rosa Fernández Cruz

Una coproducción de Coart+e y Dos Palmas Producciones

Productora asociada: Dionisia Pérez

Teatro Lara (Sala Principal), Madrid

Hasta el 6 de junio

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