El avión, de la compañía española Spanair, con 173 personas a bordo, despegó de la terminal 4 del aeropuerto de Barajas y poco después, a las 14H45 locales (12H45 GMT), tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia, se salió de la pista y se incendió, indicaron fuentes de los servicios de emergencias y del aeropuerto.
El gobierno español no confirmó hasta el momento la cifra de muertos, aunque la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, indicó en conferencia de prensa que el número de fallecidos es "muy elevado" y que hay 26 heridos.
En el aparato viajaban 166 pasajeros y siete miembros de la tripulación, precisó la ministra, que envió las condolencias del órgano ejecutivo a las víctimas y a sus familias y en esta "gran tragedia".
Las víctimas mortales en el accidente aéreo ocurrido hoy en el aeropuerto de Madrid-Barajas pueden ser más de 140 ya que sólo 26 personas han sido recuperadas con vida, según fuentes de los servicios de emergencia.
La ministra española de Fomento, Magdalena Álvarez, informó a la prensa de que en el avión siniestrado de Spanair viajaban 173 personas (166 pasajeros y 7 tripulantes) y que 26 personas fueron atendidas por los medios sanitarios.
El siniestro ocurrió cuando el avión de Spanair, con código compartido con la alemana Lufthansa y con destino a Las Palmas de Gran Canaria (archipiélago atlántico español), impactó contra el suelo junto a una de las pistas, se partió y se incendió.
Miembros de los equipos médicos y de rescate citados por diversas fuentes afirmaron que entre los restos de la aeronave, que quedó prácticamente destruida, había numerosos cuerpos carbonizados.
A bordo viajaban 164 pasajeros y 9 tripulantes, sobre los que no se ha facilitado por el momento las identidades o nacionalidades.
Las cajas negras del avión fueron recuperadas y serán el principal elemento de investigación del siniestro, sobre cuyas causas por el momento no se han facilitado datos concretos.
Un juez de Madrid se hizo cargo de manera inmediata de la investigación del accidente y ordenó un informe sobre el contenido de las cajas negras, que registran la actividad de los instrumentos y las conversaciones en la cabina y con los controladores aéreos.
Fuentes jurídicas informaron a Efe de que el magistrado se trasladó al aeropuerto, al frente de una comisión judicial, para proceder al levantamiento de los cadáveres.
Los cuerpos del centenar de fallecidos fueron trasladados a un recinto ferial próximo al aeropuerto, donde la policía científica y los forenses procedieron a las primeras labores de identificación.
Para ello se habilitó un equipo de una veintena de forenses y una sala refrigerada para la conservación de los cuerpos, en el mismo lugar donde se instaló la morgue para las 191 víctimas mortales de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid.
El avión siniestrado, una aeronave modelo MD-82 salió con una hora de retraso del aeropuerto madrileño, según fuentes aeroportuarias, que no precisaron las causas de la demora.
El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y varios ministros interrumpieron sus vacaciones y viajaron a Madrid para seguir de cerca los detalles en torno al accidente.
Las autoridades del aeropuerto de Barajas, uno de los más importantes de Europa por ser punto de conexión entre el viejo continente y América Latina, declaró la situación de emergencia, que es el grado máximo de alerta, y reunió el "gabinete de crisis".
Allí se vivieron escenas de dolor entre los familiares y amigos de los pasajeros que viajaban en el avión siniestrado.
Cruz Roja Española desplazó sendos equipos psicosociales al aeropuerto madrileño y a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria para atender a los afectados y a sus familiares.
Como es habitual en este tipo de siniestros, las autoridades se mostraron cautas y dieron información con cuentagotas, lo que incrementó el sentimiento de ansiedad.
El padre de la pasajera Leticia Morillo contó que no sabía nada de su hija, que habló con ella antes de que saliera el vuelo hacia Gran Canaria, pero que ahora su celular "no está operativo".
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Otro familiar de un pasajero del vuelo explicó que en el avión de Spanair viajaba un nieto suyo pequeño y, aunque pensaba que "el niño está bien", reconoció no tener noticias claras sobre lo sucedido.
Otros familiares de pasajeros optaron por viajar hasta Madrid a media tarde en otro avión fletado por la compañía Spanair.
La ciudad de Madrid y el Gobierno de la región en la que está la capital de España decretaron tres días de luto oficial a partir del jueves, en señal de duelo por las víctimas del accidente aéreo.

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