
El paro de los trabajadores petroleros en el Zulia y las protestas que se emprenderán contra la orden del presidente Chávez de eliminar las contratistas privadas, supuesta expresión del "capitalismo salvaje", nos está revelando que se acerca el final de la mal llamada revolución bolivariana.
Este régimen no fenecerá por efecto de las elecciones del próximo 23-N, cómo tratan de hacerles creer a los más ingenuos, los seudo líderes del chavismo arrepentido y los de una falsa oposición. Sí terminará, pero por consunción, porque se consume a sí misma, acabando todos sus ideales y todos sus idealistas. Eso se está manifestando en el sector petrolero, dirigentes sindicales de los trabajadores petroleros del Zulia, militantes del PSUV, denuncian que los obligan a organizarse en unas cooperativas, cuya experiencia no deja otro saldo que el fracaso y, admiten con frustración que nunca alcanzarán el nivel de eficiencia adquirido durante décadas por las contratistas, ni mucho menos obtendrán el dinero para invertirlo.
Explican con indignación y mucho desencanto que la eliminación de las contratistas conducirá a la indigencia a más de 20 mil trabajadores petroleros en todo el país. Chávez se ha convertido en el mayor enemigo de su pueblo, acabó con el idealismo de su gente, empezando con el de los trabajadores petroleros que lo acompañaron durante el paro de 2002 y ahora se sienten traicionados.
Saben que toda la producción petrolera está dirigida a mantener la revolución, que es una gran mentira decir que el petróleo ahora es de todos. No sólo de adoctrinamiento y abastecimiento de armas vive un pueblo; necesita producir mucho para adquirir alimentos, medicinas, útiles escolares, ropa y vivienda digna. Pero a Chávez le importa un comino si la gente anda desnuda, si los deportistas tratados como esclavos tienen un gimnasio donde practicar o un techo decente para vivir, si los enfermos se mueren de mengua en los hospitales.
Lo que quiere y promueve Chávez es el atraso, el igualitarismo por debajo, que quienes produzcan lo hagan por y para la revolución exclusivamente. Venezuela es un país que navega en la miseria y la escasez, que pronto sentirá los efectos de un bloqueo económico interno impuesto por las 26 leyes dictatoriales. Como lo hizo Fidel Castro, a Chávez sólo le interesa perpetuarse en el poder y exportar la revolución a otros países, fomentarla y financiarla a costa de acabar con todo, incluyendo a los ideales y al romanticismo revolucionario, si es que alguna vez existió.
Marianella Salazar
msalazar@cantv.net
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