
No sólo la guerrilla fue penetrada, engañada y humillada con esta operación de rescate efectuada por las fuerzas militares colombianas. Principalmente quienes los respaldan desde Venezuela. A Cano lo identifican como “pupilo” del presidente venezolano, de lo que se deduce que Chávez es tan pésimo estratega para asestar golpes de Estado como para manejar guerrillas. La pregunta que sigue es cuán eficientes serán esas huestes que llaman “reservas”. Ha fracasado como militar, obviamente como jefe de gobierno y sorprendentemente también como apoyo guerrillero. Bombardean un campamento y acaban con el canciller del las FARC, confiscando toda su memoria de guerra. Con paciencia, audacia e inteligencia, logran el más espectacular rescate de la historia, liberando a los rehenes más emblemáticos en este enfrentamiento, las “balas de plata” de los forajidos.
Pero en esta bochornosa experiencia lo acompañan otros. Es imposible no recordar las idas y venidas del correo de las FARC, Ramón Rodríguez Chacín, radios en mano, tratando de entender las señales en clave con que la guerrilla los entretenía, mientras esperaban “coordenadas” que nunca llegaban. Al turbante con rasgos que es la lleva y trae de Chávez, enredando la pita, instruyendo a la guerrilla en contrario a lo que el presidente discurseaba, con la anuencia del presidente. A los jefes militares del régimen, penosos ejecutantes de la partitura guerrillera, que tan mal parados quedan frente al tratamiento no invasivo que los hábiles comandantes colombianos aplicaron a la insurgencia terrorista.
Al tiempo que despotricaban del gobierno colombiano, se presentaban como los garantes de la vida y liberación de los rehenes, acusaban a Uribe de entorpecer las negociaciones, prometían fe de vidas aún por llegar, enviaban helicópteros que volvían vacíos, reptaban con municiones, involucraban a los franceses y montaban aquél penoso show con el cineasta Oliver Stone, allí, en el corazón de la selva colombiana, tal vez del otro lado del radio, contestaban los valientes soldados colombianos, inteligentes, audaces, infiltrados entre ellos para salvar a sus compatriotas. ¡Sencillamente, se la devoraron! Quizá algún día sepamos cuántas piedras en el camino colocaron estos efectivos de la libertad a los aliados de la guerrilla quienes, desde el otro lado de la frontera, pretendían convertir la tragedia en una tira de celuloide.
Tanto viaje a Cuba para “coger línea” derivará en solicitud de explicaciones por parte de los capos castristas. Ignoramos cuán lúcida estará la mente de Fidel —digan lo que digan que él dice— para calibrar el asunto, pero lo seguro es que la de Raúl celebra secretamente, más que el rescate de los rehenes, el golpe asestado a su jamás bien digerido aliado venezolano, así Uribe hieda a Imperio.
Se abre el telón y encontramos a un Chávez abierto de piernas para recibir a Uribe y andando a rastras para llegar hasta el rey de España. Cambio de seña, pero las coordenadas son las mismas, las de la simulación y la mentira. Ojala que los interlocutores las comprendan.
Macky Arenas
Periodista y socióloga venezolana
mackyar@gmail.com
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