
“Los medios internacionales, subvencionados por la Agencia Central de Inteligencia e incansables en su tarea de manipular a los pueblos oprimidos, siguen llamando ’secuestrados’ a quienes no son más que ‘retenidos’.”Con esta perorata pudiera comenzar un editorial escrito a la medida de las agencias de prensa serviles al militarismo venezolano.
Los ideólogos de la violencia cambian “secuestrados” por “retenidos” para suavizar el significado de la tragedia que sufren las víctimas de los guerrilleros colombianos y sus socios políticos en Venezuela.
Así, la Agencia Bolivariana de Noticias titula: «Gobierno venezolano se suma al júbilo por liberación de 15 retenidos en Colombia». Telesur, reseña la biografía de Ingrid Betancourt y dice que: «La fecha de la retención fue el 23 de febrero de 2002». Aporrea cita a Telesur y publica: «El Gobierno colombiano anunció este miércoles que, mediante una operación militar, logró “rescatar” a 15 de los retenidos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).»
Son juegos semánticos aparentemente inocentes, pero que están destinados a generar otro universo de significados que ponga a las víctimas como victimarios, la maldad como benevolencia y al crimen como virtud heroica. De esta manera desvalijan la moralidad ciudadana para reprogramar el lenguaje de la nación y convertirla en un golem socialista.
Los jerarcas del chavismo cuello blanco siguen diseñando su mapa de medios, necesitan conciencias robotizadas capaces de repetir obsesas las letanías del «uh-ah» y el «patria, socialismo o muerte». El proyecto es internacional.
El miércoles 2 de julio el ejército colombiano liberaba a los 15 secuestrados, mientras que en Venezuela el canciller cubano inauguraba la «VII conferencia de comunicación de los países no alineados». Paradójico que un encuentro internacional sobre comunicación lo comience el representante de una dictadura con presos políticos y sin libertad de información.
Esta asamblea sigue la búsqueda de un “nuevo orden internacional de la información y la comunicación”, como dijo la semana pasada el ministro venezolano Andrés Izarra, que contraste con el poder informacional del primer mundo. ¿Y quien no estaría de acuerdo con esto?
Sin embargo, ¿qué esconde la ideología del «sub-imperialismo» de Chávez (término utilizado por la internacionalista María Teresa Romero)?
Quizá domesticar la crítica y manipular conciencias poniendo de cabeza el bien y el mal, y la prueba de laboratorio es el tratamiento informativo que ha dado el periodismo oficialista a los «secuestrados»… mencionándolos simplemente como “retenidos”.
No es un simple cambio de lenguaje, es una verdadera mudanza de sentido y el adiestramiento de la “hegemonía comunicacional del gobierno”, frase célebre acuñada hace tiempo por el mismo Izarra.
De país “no-alineado” Venezuela y muchos otros terminarán como países “alienados” gracias a la profunda cirugía comunicacional del petro-chavismo.
Noé Pernía
Periodista
OPINIONES 









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