
Andan un montón de trasnochados e infelices conmemorando lo que serían los ochenta años del nacimiento de uno de los grandes trasgresores de este continente pleno de farsantes, delincuentes, fabuladores, militarotes, déspotas y afines.
Es la semana en la cual se cumplirían los ochenta años del “Advenimiento” de un malandro sin igual, llamado Ernesto Guevara, alguien muy acertadamente, en este devenir de mensajes a través de la Internet me hace llegar -con la escueta firma “Pía”- una serie de calificativos, todos sustentados en hechos irrefutables de la vida real y no de la fábula con la cual esa izquierda ávida de símbolos lo ha recubierto.
Ernesto Guevara nació el 14 de mayo de 1928, en la provincia de Santa Fe, en la Argentina, y como bien acota Pía, este vago-haragán, con tal de no trabajar se fue a la guerrilla, nunca trabajó, y cuando quiso hacer algo fue un inútil total, al menos para esos hechos comunes y dignos.
De él se cuenta que además de un trasgresor, fue un ser totalmente maloliente, que además gozaba siéndolo, molestando con el pésimo olor corporal de quien no era afecto a la higiene. Pero más bien comparto con ustedes ese mensaje de Pía, que se pasea por los hechos de este delincuente que un mundo permisivo dejó que lo impusieran como un icono de miles de desadaptados al servicio de esa farsa llamada izquierda…
Pía acota que Ernesto Guevara “En todo lo que encaró: fracasó. Que no sirvió como médico. Que fue un vago hasta que recaló con Castro que tenía dinero para su aventura. Que no podía trabajar -decía- porque estaba enfermo y porque estaba enfermo no trabajó nunca. Vivió de sus fantasías que llevaron a la muerte a miles de jóvenes en todo el mundo, y cuando se puso a enseñar, enseñó a matar, a emboscar, a hacer una trampa, a hacer una bomba, a tomar una casa o una hacienda para robar todo en nombre de la "revolución"…”
Esta semana de lado y lado se escribe sobre Ernesto Guevara, el que se divertía dando “Tiros de gracia” en las nucas de jóvenes cubanos disidentes, apresados en la sórdida prisión de La Cabaña. En esos escritos, encontraremos “Odas” y encontraremos los relatos de un asesino cuya gran hazaña fue lograr convertirse en un símbolo… Porque es un símbolo, un emblema de un mundo donde los símbolos y los emblemas no se sustentan en nada honorable, en nada realmente moral o ético. Un mundo en el cual un delincuente es un lema que adorna camisetas de quienes las usan sin siquiera averiguar qué monstruo llevan en el pecho…
Déjenme volver al mensaje de Pía, que de este asesino despiadado dijo con sencillez muchas verdades. Pía de Ernesto Guevara dice simplemente que fue “un charlatán, un verdadero charlatán internacional al servicio de la muerte y del odio, sostenido como bandera por los partidos comunistas de todo el mundo al servicio de Rusia y de China para entorpecer el progreso occidental y de paso eliminar al cristianismo como soñaban los creadores y fundadores del comunismo en los primeros años del siglo XX.”
Pía, sin tanto rebuscamiento, señala que “Periodistas y zurdos podrán escribir lo que quieran, pero el Che Guevara fue una lacra humana, perverso y pervertidor de mentes juveniles, objeto de negocio de muchos vivos de la industria de los libros y las ideologías. Bandera de drogadictos como Maradona, millonario en la ruina moral, enseñando el camino de la perdición. Guevara, monumento al fracaso: fracasado como hijo que no se ocupó de sus padres. Fracasado como estudiante ya que no hizo ninguna carrera exitosa. Fracasado como marido, ya que abandonó a todas las mujeres que creyeron en él…”
Bien lo dice Pía… Fracasado como político, como líder, como guerrillero… Zoe Valdes en un artículo que tituló “Las locas y el Che” nos dice “Con lo que odiaba el argentino a los homosexuales, con lo que los persiguió en Cuba, y ahora resulta que ha pasado de ser el héroe de mayo del 68 a mártir del Orgullo Gay. Curioso. El personaje más homofóbico que ha parido la Historia de las revoluciones es adorado por ese público de consumidores de fanatismos de izquierdas. Lamentable”
80 años cumpliría ese monstruo, pero Dios castiga… lo mataron como lo que era, un trasgresor que se juraba valioso y murió sin honores ni distinción alguna, Ernesto Guevara, para lo único que sirvió, además de asesinar disidentes y esclavizar y destruir a Cuba, fue para hacerle la competencia a Mickey Mouse en franelas baratas.
Eleonora Bruzual
ebruzual@cantv.net
* Trascripción de la Columna Radial que se transmite diariamente a través de los Noticieros de Radio Mambí 710 AM del Circuito Univisión de Miami, Florida
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