
Se abre un nuevo capítulo en la tensión política entre Colombia, Venezuela y Ecuador.
El análisis realizado por la Interpol a las computadoras del líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Raúl Reyes indica que el material no fue manipulado y que es original. Desde 1971, la Organización de las Naciones Unidas ha reconocido a esta policía como un organismo intergubernamental para adelantar este tipo de investigaciones. Su base de datos ha facilitado el seguimiento de personas u organizaciones sancionadas por la Organización de Naciones Unidas, como Al Qaeda y los talibanes de Afganistán.
Si bien es cierto que Interpol no se pronuncia sobre si la información contenida en más de 16.000 archivos, es cierta o no, la comprobación de que éstas no fueron objeto de montajes ni falsificaciones salva de responsabilidad al Ejército colombiano.
¿Tenían interés las FARC en archivar información falsa? ¿Para qué construir una data tan gruesa a punta de inexactitudes? ¿Es concebible tal grado de mitomanía en un grupo que ha demostrado eficacia y precisión en sus operaciones? Pero existe un hecho demasiado claro. Lo que se conoce de las revelaciones contenidas en las computadoras no dista mucho de lo que ha sido el comportamiento admitido por los gobiernos de Chávez y Correa.
La propuesta chavista de conferirle a la guerrilla la condición de beligerante y desechar la calificación como terrorista, habla de una estrecha identificación en objetivos políticos. Correa hace poco declaraba su decisión de mantener vínculos con los hombres de Tirofijo.
Por supuesto, Ca racas y Quito han descalificado la investigación. Chávez llegó incluso a plantear que se trata de un pretexto para provocar una agresión armada colombiana a Venezuela con el apoyo de Estados Unidos.
Sin embargo, la conflictividad entre los tres países, que parecía atenuada, ha cobrado nueva fuerza. Los contenidos de las computadoras constituyen una prueba, si no vinculante, perfectamente convincente sobre el grado de complicidad de los dos países con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia . No son gratuitas las advertencias de José Manuel Durao Barroso, presidente de la Unión Europea, sobre "el populismo político y cultural" en Suramérica y el incidente de Chávez con la canciller alemana Angela Merkel. Otro enorme obstáculo se levanta para la estrategia (severamente golpeada en Bolivia) de expansión continental del chavismo.
Manuel Felipe Sierra
manuelfsierra@yahoo.com
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