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El Madrid de Florentino sí hace el ridículo

A pesar de que Emilio Butragueño casi perdió su educación cuando en la rueda de pensa, posterior al ya histórico partido copero en Cádiz, repondió rotundo que "el Madrid nunca hace el ridículo" al serle cuestionado al respecto, provocando la hilaridad de muchos de los presentes, el director general del club no llevaba razón. Porque ese "ser superior", como calificó hace tiempo a su jefe Florentino Pérez, ha llevado al indudable mejor equipo de la historia a caer en varios bochornosos ridículos en este su segundo mandato. Una culpa que en tiempos del impresentable de Mourinho -que tanto hundió el prestigio blanco y tanto hizo para que se le recibiera con hostilidad en todos los campos-, debió compartir el presidente con el portugués.

Pero, tras el cese de éste sin concluir el contrato -a pesar de que Pérez siempre dijo que Mou era el "entrenador ideal" para el equipo y que lo mantendría muchos años-, y llevándose el luso una importante indeminización por no trabajar, todo lo que le restaba por cobrar -toma ridículo-, el máximo mandatario trajo a Carlo Ancelotti. Eso sí, tras pagarle también al PSG una importante cifra por el traspaso. El italiano en su primera campaña pacificó el vestuario y ganó, además de la Liga, por fin la obsesiva 'Décima'. Era el favorito de los jugadores, aunque un club con el presupuesto de los del Bernabéu no puede quedarse una año sin ganar título, como el segundo de Ancelotti en el banquillo. También es ridículo.

De modo que aunque ni Ronaldo -cuya ambición y egocentrismo tampoco granjea buena imagen salvo a los más forofos blancos y roza acciones ridiículas muchas veces- ni el resto de la plantilla querían que se marchara, su jefe, sin saber exactamente las razones, cual explicó en la rueda de prensa en que anunciaba su destitución -pese a que también le había prometido casi fidelidad eterna porque igualmente era "el entrenador ideal", le cesó. Y, claro, le pagó todo lo que le restaba de contrato. Otro costoso ridículo económico.

Y, ahora, la guinda: alinear indebidamente a un jugador en la Copa, una especie de chirigota gaditana, algo impensable hasta en el más modesto de los clubes, lo que le va a costar casi seguro la eliminación y el Madrid dejará de ingresar importantes cifras por taquilla y televisión. Sí, Butragueño, sí, el Madrid sí hace el ridículo. Demasiado. Sólo hay que remitirse a las pruebas. Y, una última cuestión, ¿se imaginan que algo así aconteciera en ACS, la multimillonaria empresa de Florentino Pérez? Además del ridículo universal entre sus colegas, seguro que rodarían cabezas, como quizás ahora en el club. Aunque las responsabilidad máxima sería del dueño de la firma. Pues eso.



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