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Así fueron los dos años que más han desgastado al Gobierno Zapatero

El ‘culebrón’ de Endesa, como nunca había sido contado

El ‘culebrón’ de Endesa, como nunca había sido contado

Todos los rayos y truenos económicos de la Legislatura iban a hacer estallar los cielos desde que, el 5 de septiembre de 2005, se conoce que Gas Natural había presentado una Opa sobre la compañía eléctrica Endesa, que preside, sucediendo a Rodolfo Martín Villa, el ex presidente de la Bolsa madrileña Manuel Pizarro.

Se veía venir: en un sector muy dinámico, donde el tamaño es muy importante, los merodeadores europeos habían comenzado a llegar a España, olisqueando carne fresca: la de Endesa o la de Iberdrola. Era cuestión de tiempo que Electricité de France, la alemana E.On o la italiana Enel, que buscaban ser ‘campeonas europeas’ opasen a alguna de las dos españolas. Fue el momento elegido por Gas Natural para lanzarse –nunca lo hubiera hecho—sobre Endesa.

Pero empecemos por el final.

He tenido la oportunidad de hablar con muchos de los protagonistas de este caso, que ha llenado páginas de periódicos, enfrentado a bufetes de abogados y gabinetes de comunicación, así como a entidades bancarias de medio mundo. Que ha provocado serias condenas de la UE contra España, que ha deslegitimado a los organismos reguladores, que ha hecho perder credibilidad al Gobierno y a no pocos medios de comunicación y periodistas que se alineaban con unas tesis o con otras. Y que ha provocado serios conflictos territoriales con Cataluña. Aunque también ha hecho ganar bastante dinero a bastantes accionistas.

Y, sin embargo, todo ello acabó cuando, un día de finales de julio de 2007, cuando ya todos los observadores estábamos exhaustos de contemplar el espectáculo y los accionistas de Endesa, de Gas Natural y de Repsol habían visto multiplicarse el valor de sus acciones, cuando ya los ‘invasores’ alemanes habían entrado en el reparto, cuando ya los otros ‘invasores’ italianos se habían llevado el gato al agua, entonces, ese día de julio, se firmó, silenciosamente, la paz. Endesa no iba a ser para Gas Natural, sino para un grupo semiestatal italiano, acompañado de la Acciona de los Entrecanales. Ahora, 5 de septiembre de 2007, baja el telón: José Manuel Entrecanales será el presidente de Endesa, en sustitución de Pizarro. Rafael Miranda, por mantener algo, seguirá de consejero delegado. El resto, quién sabe.

Ya nada parecía importar; tanto Endesa como Gas Natural, que llevaban dos años de pelea sin cuartel,  renunciaban a los pleitos jurídicos que se habían interpuesto mutuamente por la OPA de la gasista ‘catalana’ contra la eléctrica ‘madrileña’. Una OPA que se había retirado algunas semanas antes, para dar paso a la formulada por la italiana Enel y Acciona, que, finalmente, iba a ser la triunfadora en el culebrón.

La compleja y apasionante batalla que había comenzado el 5 de septiembre de 2005 se había librado desde entonces ante diversas instancias judiciales nacionales e internacionales. Y llegó a paralizar la oferta de Gas Natural, que comenzó con poco más de 21 euros, mientras que las últimas compras de acciones, ya con Enel,llegaban a los 41 euros.

La batalla jurídica alcanzó su culminación cuando, el 21 de marzo de 2006, la titular del Juzgado Mercantil número 3 de Madrid, Miriam Iglesias, suspendió cautelarmente la OPA de Gas Natural por un supuesto pacto colusorio entre Iberdrola y la gasista para hacerse con Endesa. No faltaron incluso acusaciones de parcialidad contra la señora Iglesias, casada con un abogado de quiebras, Francisco Pardo, que había tenido en el pasado relaciones profesionales con el director de los servicios jurídicos de Endesa, Borja Acha.

Un mes después, el Tribunal Supremo suspendía el acuerdo del Consejo de Ministros que autorizó la operación con condiciones. Era uno de los episodios culminantes de una batalla en la que Gas Natural, que ha sido quien más ha salido perdiendo, gastó ciento veinte millones de euros entre servicios jurídicos, de comunicación, publicidad, avales, tasas, notarios…

Se calcula que Endesa, por los mismos conceptos, habrá gastado más de doscientos millones, incluyendo algunas campañas ‘monstruo’ de publicidad, alguna de las cuales, por cierto, bastante cuestionada al semejarse mucho a una de la opante’ alemana E.on. Y sin contar, desde luego, las primas a los accionistas que no asistieron a la junta que debía aprobar la fusión con E.on…por la sencilla razón de que no hubo Junta, pese a que había sido profusamente anunciada en la prensa. Y no hubo Junta porque no hubo compra por parte de E.on. Y no hubo compra por parte de la alemana porque ‘alguien’ tenía una sorpresa, un ‘coniglio’ en la chistera. Pero las primas a los no asistentes se pagaron de todas formas, y así se sumaron otros ciento diez millones de euros a los gastos derivados de la(s Opa(s).

Así, con el acuerdo del 17 de julio de 2007, renunciando a los pleitos jurídicos y a sus consecuencias, la enorme tempestad se convertía en un estanque de peces dorados. Nadie reprochaba nada a nadie. Días antes, la fotografía –una imagen vale más que mil palabras—del consejero-delegado de Enel, Fulvio Conti, del presidente de Acciona, Entrecanales, y del presidente de E.on, Bernostadt, tomados de la mano en señal de pacto indestructible, explicaba el estado de cosas: con la ayuda de la española Acciona, la compañía energética italiana había tomado el control de Endesa. La eléctrica alemana, que se quedaba sin Endesa,  se quedaba, al menos, con algunos activos de la compañía opada. Faltaba en la foto Manuel Pizarro, que, con una enorme indemnización, se iba de la presidencia de la compañía, de la que se despedía emocionadamente en septiembre.

Gas Natural, el gran perjudicado, ni estaba en la foto ni se le esperaba. Se resignaba elegantemente –hay que decirlo--, aunque con sus acciones revalorizadas. Brufau, el presidente de Repsol, encajaba con deportividad un nuevo fiasco en sus ambiciosos planes de fusiones. La Caixa se iba a lo suyo, la presentación para la salida a Bolsa de su ‘holding’ Criteria, el que, precisamente por culpa de Montilla, no pudo presidir Rodrigo Rato.

Y Montilla, que, como ministro de Industria, había sido el rey de las tormentas subterráneas, siempre subterráneas, olvidaba el pasado como muy polémico ministro de Industria y miraba al frente desde el Palau de la Generalitat, como si él nada hubiese tenido que ver en lo ocurrido, que era ya agua pasada. Zapatero conseguía, al menos, su objetivo de que la alemana no se quedara con la importante eléctrica española, aunque tuviera que cedérsela, en parte, a una italiana. En cuanto a Miguel Sebastián, se había retirado del mundo, a lamerse las heridas, tras el varapalo sufrido el 27 de mayo en sus aspiraciones por hacerse con la alcaldía de Madrid.

¿Todos contentos? No estoy seguro, la verdad. Pienso que, al margen de los abogados y los notarios, que siempre ganan, pierda quien pierda,  más bien todos quedaron algo descontentos y tocados. Y uno de los perdedores en esta pugna atípica, donde jugaron todos los factores menos la estricta consideración del mercado, me diría, contemplando el paisaje después de la batalla: “este asunto ha puesto de manifiesto las vergüenzas de la sociedad española”. 

No es propósito de este artículo contar paso a paso lo que ocurrió en una guerra digna de unos ‘contraepisodos nacionales’. No sé si al mismísimo Pérez Galdós como uno de los autores, pero esta guerra necesitaría, para historiarla convenientemente, libros enteros escritos por especialistas que hayan seguido día a día todo el proceso, vergonzoso en algunos puntos, absurdo en otros, falso acá, ridículo allá. La de Gas Natural no era, inicialmente, nada más (y nada menos) que una OPA hostil, pero iba a convertirse en un mayúsculo escándalo político…que ya, typical Spanish,  parece casi del todo olvidado.

 --Un tremendo día de septiembre--

La compañera Carmen Tomás escribió un libro sobre la OPA desde una óptica más cercana a Endesa que a sus opantes. Perfectamente legítimo. Pero en el libro no se contempla ni el final del culebrón ni se hace del todo justicia, a mi entender, al perdedor, Gas Natural, que, en mi opinón, también, como Pizarro, “peleó la buena batalla” en defensa de sus intereses. 

El 5 de septiembre de 2005, los españoles regresaban de sus vacaciones veraniegas pensando en cómo andaría la negociación con ETA. O preguntándose por dónde iría la marcha errática del Estatut en el Parlament catalán. Nadie imaginaba que el panorama, aún relativamente tranquilo, iba a ser sacudido por la noticia de que Gas Natural, una empresa al fin y al cabo en teoría catalana, lanzaba una OPA contra Endesa. Una OPA que iba a resultar muy hostil.

Se ha escrito y hablado bastante sobre el ‘minuto a minuto’ de los primeros momentos de esta OPA. ¿Cuándo se entero Zapatero? ¿Cuándo Rajoy? ¿Cuándo Miguel Sebastián?

Al consejero-delegado de Iberdrola –sustituyó en el cargo de presidente a Iñigo Oriol en abril de 2006--, Ignacio Sánchez Galán, un salmantino de ya larga trayectoria gerenciando grandes empresas, iban a acusarle desde Endesa de haberles engañado. El consejero-delegado de Endesa, Rafael Miranda, almuerza con Galán el 23 de agosto de 2005, para hablar del ‘libro blanco de la energía’ que lanza el Gobierno. Almuerzan en la sede de la eléctrica madrileña y, cuando Galán abandona Endesa, ya en su automóvil, recibe una llamada de Rafael Vilaseca, consejero-delegado de Gas Natural.

--Tenemos que quedar de inmediato—advierte Vilaseca

--Estoy en el coche. Dime dónde y allá voy—ofrece Galán.

--Lo mejor, en nuestra sede, ahora, si te viene bien—concluye el de Gas Natural.

Vilaseca, un hombre pragmático, de trato afable, entrega a Galán un documento –naturalmente, con todos los nombres en clave; es como se juega este juego habitualmente—en el que se diseña la operación de OPA sobre Endesa. Conscientes los de la Caixa-Repsol-Gas Natural de que laoperación no saldría adelante en las instancias reguladoras de la competencia sin ampliar el pacto, ofrecen a Iberdrola un acuerdo para hacerse con determinados activos de Endesa. Discutieron de qué activos hablaban en concreto y, el 30 de agosto, llegan a un acuerdo.

 Pizarro y Miranda jamás se creyeron que Ignacio Sánchez Galán, con fama de hábil regateador, desconociese la OPA que les iba a caer encima cuando almorzaron en la sede de Endesa el 23 de agosto. Y, sin embargo, la otras dos partes juran que así fue; Iberdrola asegura incluso que desconocía, hasta el 5 de septiembre, cuánto iba a ofrecer Gas Natural por la acción de Endesa. Luego, los jueces determinaron que no existía pacto de colusión entre la eléctrica vasca y la gasista catalana.

Y, de hecho, Galán trató de mantener a Iberdrola lo más apartada posible de la primera línea de combate, A la eléctrica vasca lo que le interesaban eran algunos activos de Endesa, y no enredarse en una pelea cuyo final ya entonces veía poco claro Sánchez Galán. 

No era solamente el caso de Sánchez Galán, desde luego. Según los ‘opantes’, el Gobierno no se había enterado de sus propósitos hasta diez días antes. Y Montilla se habría limitado a dar el ‘enterado’ ante los planes de Gas Natural. Una versión que, obviamente, la otra parte, es decir Endesa, Caja Madrid y quienes les apoyaron, no acabaron de creerse. Siempre estuvieron que se trataba de una’operación gubernamental’ para dar mayor poder a Cataluña en un momento en el que se negociaba el Estatut.

Dicen que fue Ricard Fornesa,el entonces presidente de la Caixa, accionista mayoritaria, al fin, de Gas Natural, quien telefonéo a Pizarro para darle la no tan buena nueva: “hemos presentado una OPA sobre Endesa y tenemos que hablar”.  “No tenemos nada de qué hablar”, aseguran que replicó Pizarro a su desde entonces ex amigo Fornesa. Y colgó. Y empezó la guerra.

Hablando con unos y con otros, pienso, a estas alturas, que las ‘tres hermanas’ (Caixa, Gas Natural y Repsol, con intereses y responsables comunes) presentaron la OPA en esa fecha pensando que los debates sobre el Estatut, que enconaban a clase política y a la opinión pública española,  habían llegado a un punto muerto y que el sentimiento anticatalán de que hacían gala algunos sectores, especialmente madrileños, ya había remitido. Pero nada de eso: tras la presentación de la OPA, Gas Natural comprobaría cómo Esperanza Aguirre trataba de hacerles la vida imposible, y cómo desde algunos medios madrileños radicalizados se alentaba sin demasiado disimulo el boicot a los productos catalanes. 

--Batalla política, no económica--

Porque, desde el primer momento, la OPA se convirtió en una batalla política, en la que el Partido Popular se puso en contra de las pretensiones de Gas Natural mientras el Gobierno socialista de Zapatero se colocaba a favor. Y ya digo que las consideraciones puramente económicas iban a tener una relevancia secundaria desde el momento en el que Manuel Pizarro compareció ante los medios blandiendo una Constitución y reclamando sus derechos frente a sus ‘invasores’.

Estoy convencido de que ni Fornesa y Fainé, por la Caixa, ni Brufau, por Repsol –aunque este tenía sus experiencias desagradables en relación con opas anteriores--, ni Gabarró y Vilaseca, por Gas Natural, esperaban reacciones tan viscerales. Esperaban, sí, debates acerca del precio ofertado y de las modalidades de la oferta –una parte en canje de acciones--. Pero ni por asomo pensaron, y si lo pensaron descartaron la idea, que el intento de hacerse con Endesa para formar un enorme conglomerado eléctrico-gasístico que se hubiera colocado en el cuarto puesto, por tamaño, en Europa, iba a desencadenar una oleada de protestas contra los ‘intentos catalanes’ de controlar el suministro energético de todos los españoles.

Supongo que la desdichada intervención del ministro de Industria, José Montilla, en un asunto que, como ‘catalán’ le afectaba, y la influencia que Montilla jugó en el descarado comportamiento de la Comisión Nacional de Energía, presidida por Maite Costa, de pasado ‘montillista’ sin fisuras, también influyó no poco para exacerbar los sentimientos ‘desde Madrid’, Que algunos medios influyentes echaran leña al fuego, incluso acusando a Montilla de haber recibido un trato de favor de la Caixa –acusación que, como tantas otras, quedaría sin mayores consecuencias--, tampoco iba a ayudar demasiado ni a la OPA de Gas Natural ni a la concordia.

Ni, desde luego, a las posiciones moderadas, que han brillado por su ausencia, hasta julio de 2007, en todo este ‘affaire’. No hubo moderación alguna en los cruces de acusaciones y demandas que se produjeron durante todo el resto de 2005, con episodios mil de los que haré gracia al lector, porque sólo aportan descrédito a la mayor parte de los ‘contendientes’.

--¡Que vienen los alemanes!--

Pero el 21 de febrero de 2006 se iba a producir un hecho nuevo, no sé si del todo inesperado: la eléctrica alemana E.On, un gigante europeo, irrumpe lanzando una contraopa sobre el cien por cienj de Endesa a un precio de 27,5 euros por acción. Horas antes de que la oferta se oficialice, la canciller Angela Merkel llama a Zapatero para informarle. Aseguran que la réplica del presidente del Gobierno español es bastante tajante, hasta airada: “Endesa ya tiene un comprador”.

Ignoro si así fue la respuesta de Zapatero en realidad. Nadie lo ha desmentido. Si sé que, pese a las apariencias, las relaciones entre el presidente español y la canciller germana no son las mejores del mundo. No por el desliz inicial de Zapatero, saludando la victoria de un Schröder que, en realidad, no había ganado las elecciones, como pudo verse. Parece que es una cuestión de piel: a Merkel le gusta mandar y a Zapatero no le gusta que le manden.

El caso es que se iniciaba una nueva dinámica en el culebrón de la OPA. En adelante, las Opas.

¿Quién trajo a E.On, la gigantesca eléctrica alemana, famosa porque no se para en barras para lograr sus propósitos? Para Gas Natural, y creo que también para el Gobierno Zapatero, no hay duda: la trajo Endesa. La gasista catalana aporta incluso pruebas de conversaciones más o menos secretas del consejero delegado de Endesa, Rafael Miranda, en Essen y en los Estados Unidos, preparando el ‘desembarco’.

El caso es que Endesa siempre defendió la ‘internacionalización’ de la OPA, llevando el asunto a la Unión Europea. Desde Gas Natural se dijo que la eléctrica había alterado sus cifras de negocio para ‘europeizarlas’ y que, por tanto, no se tratase de un asunto meramente nacional. Pizarro y Miranda siempre penaron que en la UE recibirían un apoyo suplementario en su defensa. Especialmente, tras la irrupción de la alemana E.on, ofreciendo un precio mejor que Gas Natural. ¿Quién, en la UE, le va a negar nada a Alemania, el gran motor de Europa?

Nadie. No la comisaria de la Competencia, Neelie Kroes. Ni el comisario de Mercado Interior, el irlandés Charlie McGreevy. Ni el resto de la Comisión de la UE. Eso lo sabían bien Solbes y Almunia, que siempre recomendaron al Gobierno que no opusiera una resistencia frontal a los planes de E.On, especialmente porque su oferta era notablemente más alta que la de Gas Natural. Pero en la Comisión Nacional de Energía se siguieron poniendo condiciones ‘imposibles’ a E.On para poder completarla OPA, y en las instancias europeas continuaron dando palos a la CNE y al Gobierno español en general.

Por aquellos días, en uno de esos desayunos multitudinarios que han jalonado la Legislatura, tuve ocasión de preguntar a Maite Costa, la presidenta de la CNE, si no se había sentido tentada de presentar la dimisión tras haber sido desautorizadas sus famosas diecinueve condiciones a E.On por la Comisión Europea y, luego, por el propio Gobierno español, cuando ya empezó a ver las orejas al lobo europeo. Recibía la callada por respuesta la ‘montillista’ Costa no es persona que dimita fácilmente. Es más: luego me enteré de que incluso albergaba la pretensión, como pago a los ‘servicios’ prestados, de ser designada presidenta del Congreso. Así como suena.

Siguen meses de pugna. Más meses de pugna. Los actores se multiplican. Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, que había mantenido una relación de independencia en este caso hasta donde podía mantenerla, se alinearía finalmente, dicen que presionado por Esperanza Aguirre, con Endesa. En septiembre, Joan Clos sustituye a Montilla en Industria: al menos, parecía más dialogante, ya que no mas experto en el sector, que su antecesor. Ignacio Sánchez Galán, una de las figuras más relevantes y sorprendentes de la economía española en toda la Legislatura, se haría con la presidencia de Iberdrola, que aspiraba, naturalmente no sin polémicas, a quedarse con activos de una Endesa ‘opada’. Y Florentino Pérez, el ‘constructor de constructores’, uno de los hombres mas poderosos de España desde el palco del Real Madrid, y luego fuera del palco, presidente de ACS, compró un paquete significativo de acciones de Unión Fenosa –se lo ganó por la mano a Amancio Ortega, de Inditex--,  entrando así de golpe con un papel relevante en el sector energético. 

Un sector energético que se complicaba a ojos vista. Media Europa parecía pendiente de lo que ocurría en España, conscientes todos de que se jugaba en un terreno muy fluído. Y de que a una empresa favorita por el Gobierno alemán, como E.On, no ed la aparta de un plumazo, como inicialmente pretendió Zapatero.

 Parece que, por fin, Zapatero fue aparentemente sensible a los ‘argumentos’ que se le presentaban y, en la siguiente cumbre hispano-alemana, el 12 de setiembre, en Meersburg, el presidente español claudicaba aparentemente ante la Merkel, mientras ambos brindaban con una copa de vino del Rhin por la “feliz solución” del contencioso. Ya no se hablaba de ‘campeones nacionales’, sino de ‘campeones europeos’. El Tribunal Supremo había suspendido cautelarmente la OPA de Gas Natural.

Dicen que, en aquellas horas, el pugnaz Bernotat se sintió vencedor. Se precipitaba. Ni Gas Natural había tirado la toalla, ni tampoco Montilla; los primeros, por pundonor, aunque ya se estaba rumoreando que la Caixa quería bandonar en tan pegajoso asunto. El segundo, porque tenía que presentarse a las elecciones para la Generalitat y quería aparentar ser el ‘campeón’ de los intereses de las empresas de Cataluña.

 Ni, por cierto, habían tirado la toalla Miguel Sebastián ni Zapatero, como luego pudo verse. Aún quedaba una sorpresa, el ‘coniglio’ en la chistera. 

--“Rajoy se enteró antes que Zapatero”--

El 25 de septiembre de 2006 iba a ser otro de esos días destinados a hacer historia en la marcha del gran culebrón. Acciona, el conglomerado de la familia Entrecanales, anuncia que ha comprado en Bolsa un 10 por ciento de Endesa y que tiene intención de aumentar su participación hasta el tope permitido (antes de presentar una OPA) del 24,9 por ciento y participar en la gestión de la compañía, que desde Gas Natural se insistía en que era “muy mejorable”. Así Acciona se convierte en el primer accionista de la eléctrica, por delante de Caja Madrid.

¿Una maniobra del Gobierno, como dicen desde Endesa, para incrementar la presencia ‘nacional’ en la eléctrica española y ponérselo más difícil  a los alemanes? Porque lo cierto es que aún se seguía con la dialéctica, un tanto absurda, de si era mejor entregar Endesa a los catalanes, españoles al fin y al cabo, o a los alemanes, europeos, sí, pero con intereses energéticos muy distintos a los de los españoles. Abonaba esta tesis la buena relación existente entre Entrecanales y Zapatero.

Los portavoces de Acciona niegan tajantemente que esta haya sido una operación del Gobierno de Zapatero. Aseguran que fue Manuel Falcó, amigo de José Manuel Entrecanales y experto en banca internacional, quien avisó al máximo responsable de Acciona de la ‘oportunidad’ que surgía en Endesa. Y Acciona invierte nueve mil millones de euros, comprando a 32 euros por acción.

 

“Pero se enteró antes Rajoy, con quien pudo contactarse en primer lugar, que el presidente Zapatero”, insiste el portavoz. Que, sin embargo, reconoce que, muy probablemente, Miguel Sebastián ya estaba enterado de lo que se cocía. Entrecanales, siempre según estas fuentes (algo de eso me dijeron por esa época), no tenía inicialmente intención de quedarse en Endesa, sino hacer plusvalías vendiendo las acciones. Luego, sin embargo…

--El ‘coniglio’ sale de la chistera--

Luego, sin embargo, hizo su irrupción la compañía energética italiana Enel.

Sucede que el primer ministro italiano, Romano Prodi, y Zapatero, en la ‘cumbre’ bilateral celebrada en Ibiza entre ambos países, acordaron la posibilidad de que la última palabra en opas sobre Endesa correspondiese a Enel. Dicen que a cambio de que Italia permita entrar a Telefónica, una operación que no acabaría demasiado bien.

Es el caso que tras la ‘cumbre’ de Ibiza , a finales de febrero de 2007, se filtró que “Zapatero había entregado Endesa al Gobierno italiano”, según el directo al mentón lanzado por el ‘popular’ Miguel Arias-Cañete. El portavoz adjunto de economía del grupo Popular en el Congreso, Vicente Martínez Pujalte, fue, según su costumbre, más castizo en la expresión: “Zapatero ha esta jugando al monopoly con Prodi”. Por cierto que el primer ministro italiano dimitiría al día siguiente (para regresar, claro, según los cánones del país) tras el rechazo en  el Senado de su plan de política exterior. Lo que sirvió para que los ‘blogueros’ antigubernamentales, que los hay y muchos, insistiesen sobre la pretendida cualidad de ‘gafe’ del presidente del Gobierno español. Una broma, claro, pero que me da la impresión de que no está lanzada con ‘animus iocandi’ precisamente.

‘Alguien’ llama, puede que desde la misma Ibiza, a José Manuel Entrecanales. “Tenéis que entrar en la operación para garantizar la españolidad”. Enel ponía sobre la mesa una oferta espectacular para Acciona: la presidencia, la sede, la mayor parte de los cargos ejecutivos…”¿Cómo resistir la tentación?”, dice el alto cargo de Acciona con el que hablo sobre el tema.

Se había puesto en marcha el último acto de la tragicomedia.

--Conthe, a escena--

A finales de marzo de 2007, se sabe que Enel, participada en un 30 por ciento por el Estado italiano, ha adquirido un paquete del diez por ciento de acciones de Endesa, ofreciendo 39 euros por acción. Eso pone en marcha muchas antenas: ¿qué pretendía en realidad Enel? Pues estaba muy claro, aunque tanto la eléctrica italiana como Acciona negaron inicialmente que tuviesen la intención de lanzar una OPA sobre la eléctrica española.

El viernes de Dolores 30 de marzo de 2007, previo a la Semana Santa, los rumores en el sentido de que Enel y Acciona lanzarán una OPA, presumiblemente hostil, sobre Endesa son ya incontrolables. Sería una OPA competidora a la aún vigente de E.On. Es entonces cuando la CNMV, presidida por Manuel Conthe un hombre (hasta entonces) de Pedro Solbes, lanza uno de sus célebres comunicados: cualquier pacto sería contrario a la normativa de las opas, y la CNMV no aceptaría nada hasta seis meses después de la aprobación de la OPA de E.On. Entendía la Comisión que se ponía a E.On en un plano de desigualdad, puesto que la alemana no podía, por el compromiso adquirido en su propio folleto de la OPA, comprar ni una sola acción de Endesa, mientras que Acciona sí podía.

 Ese fin de semana, a Conthe le llegan noticias de que Acciona y Enel iban a hacer la promesa de la OPA en los dos o tres días siguientes. Así que, el lunes de pasión, el presidente de la CNMV convoca a José Manuel Entrecanales, presumiblemente para amonestarle y advertirle de las consecuencias de lo que Acciona pensaba hacer. Sin embargo, lejos de acudir con las orejas gachas dispuesto a recibir la reprimenda, Entrecanales se presentó acompañado de Conti y del abogado Rodrigo Uría, y con la promesa de la OPA ya formalmente tramitada esa misma mañana. Así que Conthe, a la vista de los acontecimientos, se limitó a un breve saludo, pero no hubo reunión. Ni admoniciones, claro está. Luego, Conthe comunicó a Uría lo que pensaba haber dicho a sus representados: que la oferta hecha por Endesa era nula por vicio de forma: habían presentado una OPA competidora sin que la legislación lo permitiera.

Pero, ese mismo día, cuando hace recuento de fuerzas en el Consejo de la CNMV, Conthe se da cuenta de que había perdido la mayoría: Soledad Abad, jefa de Gabinete de Solbes, había tomado posesión de su cargo de consejera precisamente ese lunes. Julio Segura, aliado con el gran enemigo de Conthe, el vicepresidente de la Comisión Arenillas y la directora del Tesoro, Soledad Núñez, también están en el ‘otro lado’. Tanto Arenillas como Núñez habían ‘sonado’ como posibles gobernadores del Banco de España, de la mano de Sebastián. Pero, al final, esa batalla la había ganado Solbes, colocando a quien fuera su ‘mano derecha’, Miguel Angel Fernández Ordóñez, que, si no era una figura independiente, sí lo era, al menos, del jefe de la asesoría económica de Zapatero, un Miguel Sebastián que, me comentó en su momento alguien situado en la ‘otra banda’, estaba “haciendo demasiado ruido”.

Pero Conthe ya no estaba ni con Sebastián –alejado ya de la escena como ‘candidato sorpresa’ para la alcaldía de Madrid-- ni con Solbes. Se había colocado al otro lado de todos los intereses. Así que Manuel Conthe estaba abocado a la dimisión y casi a la muerte civil. Pero no iba a ser tan fácil cobrar su cabeza.

Aquella sesión de ‘semana santa’ del Consejo de la CNMV fue tormentosa, y en ella Conthe ya sugiere que piensa dimitir, al sentirse en minoría a la hora de abrir un expediente sancionador contra Acciona y Enel. Tan tormentosa resulta que el consejero Julio Segura pide, y no obtiene por parte de Conthe, que la reunión sea mantenida en secreto.  Claro que, cuando accede a la presidencia de la CNMV, Segura iba a hacer mucho más que eso: iba a borrar muchas huellas ‘digitales’ en la web del paso de Conthe por la Comisión.

El 11 de abril de 2007,  la compañía italiana Enel y Acciona solicitan a la Comisión Nacional del Mercado de Valores la autorización para lanzar una OPA sobre Endesa. El precio de la oferta es de 41,3 euros por título. Así, Endesa vale casi 44.000 millones de euros, un cuarenta por ciento más que a comienzos de septiembre de 2005. Era una oferta que el Consejo de la eléctrica, que ya había calificado de “adecuado” el precio de 40 euros ofrecido en última instancia por E.On, no podía resistirse a esta nueva oferta.

Por entonces, Conthe está ya en plena rebelión contra la propia entidad que preside. Su dimisión es un hecho público, como lo es también que, para formalizar su salida, exige primero ser oído en la comisión de Economía del Congreso de los Diputados, que preside el ex secretario general de Comisiones Obreras Antonio Gutiérrez, del grupo socialista. Grupo que comete el enorme error de tratar de impedir que Conthe declare ante la Comisión parlamentaria: esta vez, los socialistas iban a quedarse solos frente a todos los demás grupos, como era de esperar. Al final, naturalmente, acudió al Parlamento y su discurso fue demoledor, como era de esperar. Acusó a la Moncloa de injerencias en el proceso de la OPA, reconoció que a actitud de la CNMV había perjudicado a E.On, pidió sanciones contra Acciona y Enel y el cese del vicepresidente de la Comisión, Arenillas.

Fue el último capítulo del culebrón. Después, todos los obstáculos se iban a sortear vertiginosamente para llegar a la escena del perdón final a la que me refería al comienzo. Para Endesa, todo un imperio hasta el momento, comenzaba una nueva era. Acaso para el sector energético español, también. Ni el mapa ni, por supuesto, el porvenir, están cerrados, faltaría más. De momento, Endesa ha muerto, Vivan Enel…y Acciona, naturalmente.

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