14 de diciembre de 2019, 14:31:06
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Fernando Jáuregui


Nosotros sí creemos en las cumbres iberoamericanas



Seguramente, desde que se inauguraron en 1992, jamás haya habido tanta artillería pesada dirigida, desde las catacumbas de la opinión española, contra una ‘cumbre’ iberoamericana, esta de Buenos Aires en la semana próxima. En España hoy se esgrime la crisis económica, real y lacerante, para cortocircuitar cualquier dispendio público, que los hay y muchos. Pero también se atacan otros gastos, inevitables o simplemente convenientes. Pienso que las ‘cumbres’ iberoamericanas, de las que España es impulsora y hasta cierto punto financiadora, están en este último capítulo.

Yo no creo que España sea hoy, ni deba serlo, motor de esas ‘cumbres’, ni siquiera ‘primus inter pares’, aunque la presencia emblemática del Rey Juan Carlos juegue un indudable papel mediático y de imagen. Pero, lógicamente, por Historia y por trayectoria (y por inversiones), España tiene que jugar un papel destacadísimo en estos encuentros, los únicos que reúnen a  todos los jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y Centroamérica, más Portugal, Andorra y, en un futuro quizá no lejano –ojala—a todas las naciones de habla española o portuguesa. Un proyecto ambicioso, de commonwealth ‘a la hispana’, que no ha cuajado aún, entre otras cosas por la pretensión hegemónica de Brasil. Y porque no se ha sabido explicar suficientemente el ambicioso proyecto.

Hay mucho por hacer, más allá de la apariencia de que no se hace nada. Al menos, estas reuniones sirven para encontrarse todos en un mismo foro (sí, ya sé que siempre faltan algunos, casi diría que los mismos), debatir problemas bilaterales y multilaterales y elaborar proyectos comunes (esta vez, sobre la educación). Y sirven, sobre todo, pienso, para tomar conciencia profunda de que esos quinientos millones de personas representadas en esos encuentros hablan un mismo idioma y comparten una misma historia, con similitudes con otros doscientos millones, que hablan portugués, una lengua hermana, digan algunos lo que digan.

¿Merece la pena esta forma de diplomacia multilateral? Desde mi punto de vista, por supuesto. No hay foro más importante en nuestro entorno cultural, lingüístico, político. Me parece miope la posición de quienes insisten en que España, con sus cinco millones de parados, “no está para estos dispendios”. Hoy, la cuenta de resultados de muchas empresas españolas depende de América Latina, y el prestigio internacional de España está colgado de su influencia sobre las emergentes naciones latinoamericanas. Nada más, nada menos.

Otra cosa es que resulte conveniente incidir en lograr mayores avances de estas ‘cumbres’, como algunas veces se ha insistido desde el ‘puente de mando’ de las mismas, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Los países latinoamericanos comparten muchas cosas, pero no otras más. Hay conflictos bilaterales que carecen de sentido, ambiciones caudillistas que ensombrecen la trayectoria democrática de todo un continente. Quizá en las ‘cumbres’ haya que emplear un lenguaje más directo, menos almibarado, para encarar todos estos problemas, incluyendo la inseguridad jurídica que en algunas naciones –incluyendo la anfitriona, Argentina—encuentran los inversores extranjeros.

El Grupo Diariocrítico, que insiste en su presencia en América Latina  --contamos ya con ocho periódicos ‘on line’ en otros tantos países, y próximamente esperamos incrementar esta representación--, enviará varios observadores a esta ‘cumbre’, entre ellos el director de contenidos de la plataforma audiovisual, el veterano periodista Javier Fernández Arribas, y el director del Diariocrítico de Argentina, Eduardo Fleming. Queremos así resaltar la importancia que para nosotros tiene este acontecimiento.  Contamos con ustedes: envíennos sus opiniones, críticas y sugerencias. Continuamos informando.

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