10 de diciembre de 2019, 9:02:32
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Fernando Jáuregui


Sí, se pueden hacer muchas cosas



La nota de la política nacional más destacada me ha parecido el ‘papel’ salido de la convención autonómica del Partido Popular en Baleares, en el que Mariano Rajoy plasma una serie de compromisos para cuando llegue a gobernar. Compromisos genéricos, poco revolucionaros, pero algo es algo. Ahora, en los ochenta días que faltan para unas elecciones municipales y autonómicas que, a este paso, amenazan con convertirse en un plebiscito, los ‘populares’ tendrán que desarrollar esas ideas para plasmar en qué van a quedar sus compromisos de austeridad y lucha contra la corrupción. Porque la alternativa no puede ser inevitable: tiene que ser deseable y creíble.

Mientras, ante un Comité Federal del PSOE lleno de caras largas, Zapatero se despachaba con un discurso de diez minutos tratando de insuflar a los suyos un entusiasmo que patentemente él no siente, los dirigentes del PP celebraban la enésima convención en una de las autonomías que tratan de reconquistar, ahora esa Baleares en la que la corrupción ha campado por sus respetos. He asistido en las últimas semanas a algunos actos políticos, tanto del PSOE como del PP, y he de reconocer que el entusiasmo está centrado en los últimos, mientras una especie de resignación es la tónica generalizada entre los primeros.

Sospecho que las cosas van a seguir así hasta el 22 de mayo, salvo que Zapatero haga –yo creo que lo acabará haciendo más pronto que tarde—su esperado anuncio. Lo piden a gritos con sordina los presidentes de Castilla-La Mancha, de Extremadura, el lehendakari vasco, numerosos candidatos a renovar alcaldías…y casi todos los socialistas con los que hablo en privado estas semanas. Las encuestas van tan mal para los socialistas que solamente un tsunami les haría remontar algo el vuelo. Y ese tsunami no puede ser otro, a estas alturas, que un anuncio de Zapatero en el sentido de que se quedará hasta marzo del año próximo, pero ni un día más, y que dé paso al mecanismo sucesorio, que tampoco puede ser otro que unas elecciones primarias.

Temo que nada de esto ocurrirá esta semana, pero se va avanzando hacia ello. El PSOE no puede tolerar que sus actos preelectorales de fin de semana estén marcados por el ‘ZP sí-ZP no’, mientras el PP sigue presentando compromisos de gobierno más o menos difusos, pero compromisos al fin. Y lo cierto es que se pueden hacer muchas cosas para ilusionar a la ciudadanía: modificar esquemas de funcionamiento autonómico --¿de qué sirven tantos defensores del pueblo autonómicos, de qué las diputaciones provinciales, de qué algunas teles autonómicas?--, delinear grandes pactos de actuación con el contrario, ofrecer una cara conjunta frente a los retos exteriores, preparar una legislación moderna en diversos campos...

Hay toda una revolución política pendiente que no cabe en el conformismo que muestran los socialistas, ni en las medidas coyunturales con las que nos pasma el Consejo de Ministros, pero tampoco en los tímidos ‘compromisos’ de Rajoy. Y así andamos, por caminos bastante trillados, a la espera de que alguien, por favor, nos dé alguna sorpresa y plantee esquemas creíbles verdaderamente regeneracionistas.
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