2 de abril de 2020, 0:00:06
Cine

Crítica de la película


'El árbol de la vida': Poesía en movimiento

Por Sergio Ariza Lázaro

'El árbol de la vida' es poesía y como tal debe ser vista. No es una narración al uso sino que está contada en verso, esto hará que, como la poesía, sea mucho más críptica y el lector, en este caso el espectador, tenga que poner mucho más de sí mismo. Una película difícil de explicar porque hace partícipe al espectador y, como tal, cada uno sentirá la experiencia de forma personal. Es lo que tiene una poesía, alguien puede llegar a encontrar el sentido de la vida gracias a ella y a otra persona puede dejarla absolutamente frío.


Una nueva película de Terrence Malick es uno de esos acontecimientos que se esperan como agua de mayo entre la cinefilia mundial. Con sólo cuatro películas a sus espaldas, 'Malas tierras', 'Días del cielo', 'La delgada línea roja' y 'El nuevo mundo', su quinta producción viene acompañada de la Palma de Oro del Festival de Cannes. Tras su visionado, podemos decir que no defrauda. Malick ha entregado su película más personal, más filosófica y menos narrativa. La historia no es más que una mera excusa para lanzarse al interior de la mente humana buscando respuestas. Respuestas a las preguntas eternas que nos hacemos mientras miramos una noche estrellada. Es, en cuanto a estilo, como si a 'La delgada línea roja' le quitases toda la parte bélica y dejases sólo las ensoñaciones del personaje de Jim Caveziel.


En como está narrada está el mayor triunfo del director. Malick, que siempre tuvo alma de poeta, se aleja de cualquier convencionalismo para entregar una narración que en momentos parece sacada de '2001, una odisea del espacio' aunque sin perder para nada su originalidad. La historia de un niño marcado por el autoritarismo de su padre, que vuelca todas sus frustraciones personales en sus hijos y, a la vez, por su angelical madre, un personaje casi místico que les hace valorar y amar cada detalle de la vida; no es sino la excusa para que Malick nos enseñe algo totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados a ver, un viaje por los detalles más microscópicos de la existencia y a la vez por la inmensidad del cosmos.


La película hará que nos planteemos muchas preguntas pero no las responderá. Es una de esas películas que se quedan revoloteando en tu cabeza tras acabar los títulos de crédito. Tiene la magia de un amanecer, habrá quién lo encuentre la cosa más corriente del mundo, no obstante ocurre todos los días, y otros lo considerarán un pequeño milagro. Se nota la pasión de su director por la filosofía, en una película en la que el frenesí del mundo moderno queda empequeñecido ante la inmensidad del universo.


Los actores son peones en las manos del todopoderoso director, que ha montado su película a modo de sinfonía de la vida. Es la obra de alguien que sabe lo que quiere y lo encuentra, aquí los actores y el resto del equipo técnico no son sino accesorios dentro de una obra totalmente personal. Claro que siendo ese director una figura legendaria como Malick, todo el mundo quiere participar. El elenco incluye a Brad Pitt, Sean Penn, Jessica Chastain o al joven Hunter McCracken, pero es en la sala de montaje donde se ha obtenido el resultado final de su interpretación. Ya que si Malick es un perfeccionista en el rodaje lo es todavía más en la sala de montaje, donde hace y deshace a su antojo, hasta que encuentra la forma que considera perfecta. Esto ha llevado en esta película al cabreo de Sean Penn, que ha visto recortado mucho su papel en la versión estrenada, donde apenas aparece su voz en off y no tiene ningún gran soliloquio para lucirse. Una pena que un actor tan brillante, con una incipiente carrera como director, ponga por delante su ego al resultado final. Penn dijo "No encontré en la pantalla la misma emoción que tenía el guión, que es el mejor y más magnífico que jamás he leído. Una narrativa convencional y más clara hubiera ayudado al filme". No se si cegado por la rabia, Penn no se da cuenta que si algo le sobra a 'El árbol de la vida' es emoción y que en su narrativa no convencional está, para bien o para mal, lo esencial de la película.


'El árbol de la vida' es una película que se toma muy en serio a sí misma, obra de un director que considera el cine como un arte. Quién busque una simple diversión o entretenimiento saldrá defraudado. Quién busque algo más, ésta es su película.
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