23 de enero de 2022, 2:18:50
Economía

Hay dudas sobre la veracidad de datos como la reducción de su déficit público


Italia está mal y no sólo por Berlusconi: por qué es posible un rescate

Por Yolanda Durán

El acoso a Italia por parte de los mercados, que ha sido criticado por considerarse una injerencia en la política y el Gobierno de Silvio Berlusconi, también tiene una explicación en los fundamentos de su economía. Y aunque es cierto que la situación italiana no es tan grave como la de los países que han sido objeto de rescate, sí hay indicadores que harían necesario un seguimiento por parte de Bruselas, una intervención, y más cuando el Ejecutivo de Berlusconi ha hecho caso omiso de las recomendaciones de ajuste. Por poner un ejemplo, el porcentaje de endeudamiento público sobre el PIB creció el pasado año hasta el 118,40%.

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Inversores y analistas desconfían del cuadro macroecónomico que ofrece el Cavalier y han penalizado especialmente el escaso interés por realizar las reformas que demandaba Bruselas en profundidad. De hecho, el 'ninguneo' por parte de Berlusconi de la gravedad de la crisis es lo que ha enfurecido especialmente al sector financiero. La presión para que el primer ministro dimita y formar un gobierno en parte técnico responde a la necesidad de aplicar
en profundidad y cuanto antes las reformas pedidas a Italia. La opción de un rescate, es impensable no porque sus finanzas sean desastrosas, que lo son, sino porque no hay dinero", explican desde Link.

El gurú y economista Nouriel Roubini cree que existe un creciente riesgo de que Italia pierda el acceso a los mercados, lo que, dado que es "demasiado grande para caer y demasiado grande para ser salvada" podría forzar a una reestructuración de su deuda pública de 1,9 billones de euros. Sin embargo, cree que esto haría frente al problema de su "grande e insostenible" endeudamiento, pero no resolvería el problema de su enorme déficit por cuenta corriente, la falta de competitividad externa y el empeoramiento del Producto Interior Bruto y de la actividad económica.

Y es que los analistas llaman la atención sobre la incoherencia de algunas cifras, como la existencia en 2010 de un desfase entre ingresos y gastos públicos, es decir el déficit, de sólo un 4,60% (el de España es del 9,3%), cuando las necesidades de financiación pública provocaron ese mismo año que la deuda contraida fuera del 118,4% del PIB, frente al 61% sobre el PIB español, en pleno ataque especulativo sobre España. El Gobierno italiano se había comprometido con sus socios a reducir el déficit como mínimo al 3,9 % del PIB en 2011, 2,7 % en 2012 y 1,5 % en 2013.

Y eso cuando la prima de riesgo era tan baja que la solvencia de Italia estaba fuera de toda duda. Para 2011 el panorama ha empeorado considerablemente, no hay más que ver las previsiones de la Comisión europea. La economía de Italia decrecerá un 0,2 % en el cuarto trimestre de este año en comparación con el anterior y se mantendrá casi plana a lo largo de 2012, con un incremento de sólo el 0,1 %, según las previsiones económicas de otoño publicadas hoy por la Comisión Europea (CE). Italia se encuentra actualmente bajo el punto de mira de los mercados y su prima de riesgo alcanzó su máximo histórico, de 570 puntos.

Lo paradójico es que el plan de ajuste aprobado servirá para reducir el déficit, aunque no volverá a cifras positivas, pero lastrará aún más las posibilidades de crecimiento de la economía, como reconoce la propia Comisión. "Las duras políticas de austeridad aprobadas por el Ejecutivo transalpino a petición de sus socios europeos, que tienen como objetivo reducir el déficit y la deuda acumulada, serán una de las principales causas de la brusca ralentización económica", según el documento de la CE. De hecho, el comercio exterior será el único factor de crecimiento económico del país para 2012.

En el ámbito de las finanzas públicas, el déficit público se reducirá notablemente este año y los dos siguientes, pero no se llegará al superávit. Los pronósticos del Ejecutivo comunitario para este año son que el déficit del Estado será del 4 % del PIB, mientras que bajará al 2,3 % y al 1,2 % en 2012 y 2013, respectivamente.


Crecimiento de la deuda imparable


Sin embargo, pese a los esfuerzos de contención del gasto público, la deuda pública acumulada aumentará del 118,4 % en 2010 al 120,5 % en 2011, y se mantendrá en esta cifra en 2012. En 2013 disminuirá hasta el 118,7 %, aún por encima de los niveles del año pasado.

"Las características de la deuda italiana son diferentes y casi la mitad está en manos de italianos", un factor que evita la huida despavorida de los inversores, recordaron las mismas fuentes. "El rescate no está sobre la mesa, entre otras cosas porque no habría dinero para una economía tan grande y porque la presión es injustificada", reconocía otro diplomático cercano a los contactos que las instituciones europeas mantienen con los socios del euro y el Gobierno de Silvio Berlusconi.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dimitirá previsiblemente en las próximas semanas ante las presiones internas y externas para que abandone el poder y dé paso a un nuevo Ejecutivo. Al fondo de rescate, dotado con 440.000 millones de euros, sólo le quedan 250.000, una cantidad muy inferior a las necesidades de refinanciación de la economía italiana para este año y el que viene. En palabras de la ministra de Economía austriaca, Maria Fekter, "Italia sabe que, dado el tamaño del país, no puede esperar recibir ayuda exterior", por lo que sólo queda una opción: aprobar las reformas

Sumando el declive de la demanda privada y pública, la demanda doméstica total tendrá efectos negativos sobre el PIB, ya que, aunque contribuirá 0,5 puntos porcentuales al aumento del PIB italiano en 2011, en 2012 esta contribución será negativa (de -0,2 puntos). En 2013, la contribución será de 0,4 puntos.
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