23 de enero de 2022, 11:20:41
Opinión


Contra el cierre de webs y SOPAS bobas

Por Tribuna Crítica


Lo que toda la comunidad global, Internet, la sociedad, la política y la economía tiene claro es que los artistas son necesarios. Crean, componen, entretienen y hacen más agradable nuestra vida y nuestro ocio gracias a sus obras. Por eso, no creemos que haya posibilidad de estar en contra de que esos artistas puedan lucrarse, por supuesto, de su trabajo. Ahora bien, en plena era digital, en la sociedad global que vivimos, no podemos poner puertas al campo.

Lo decimos, claro, por la Ley SOPA norteamericana, la llamada Ley Sinde española y demás puertas al campo, algo que ha tenido su triste colofón con el cierre, esta madrugada, con el cierre de dos populares webs mundiales de intercambio de archivos y reproducción de vídeos: Megaupload y Megavideo. Entre ambas, acaparan el 4% del consumo total de Internet planetario y mueve millones y millones de visitas. Eso incluye, claro, mucho dinero para sus creadores, que acaban de ser arrestados por el FIB.

Estos responsables de las webs cerradas en Estados Unidos y, por extensión, en todo el mundo, se enfrentan ahora hasta a 50 años de prisión por "robar" durante años las obras artísticas de los creadores: películas, series... etc. Y sí, es cierto que sus plataformas han sido soporte para algo tan ilegal como eso.

Pero nosotros vamos más allá. Ni Megaupload ni Megavideo, ni otras webs más conocidas en España como Seriesyonkis, Rojadirecta (web que facilita enlaces a partidos de fútbol en directo). No se puede tener un discurso simple y de corta mira. Cuando cerramos webs, programas de intercambio de datos y otros soportes semejantes, también estamos cortando libertades. No se puede tomar a la población mundial como presuntos delincuentes, ni proceder al masivo cierre de plataformas que tienen usos mucho más complejos que el aparente.

Un ejemplo: Megaupload es en realidad un portal que permite funcionar como servidor online (llamado 'nube'), en el que alojar datos como si de un disco duro se tratase, sólo que siempre disponible con conexión a Internet. Además de los usos más que favorables para nuestra sociedad, en distintos campos, este tipo de servicios suelen ser de pago para usos más profesionales. Ahora, los abonados que legalmente han hecho un contrato de suscripción a webs como Megaupload ven cómo su dinero ha volado. Y eso, sin quizás albergar o descargar jamás un contenido protegido con derechos de autor.

Pero volvemos al simplismo de los legisladores y los jueces: se puede ser un soporte para delinquir, es mejor eliminarlo, erradicarlo. Pero esto es como, para explicarnos, si para acabar con los pedófilos, arrestamos a todos los adultos. O si para impedir que haya apuñalamientos, requisamos todos los cuchillos del mundo. O si para impedir que haya entrada de drogas en nuestro país, cerramos las fronteras o impedimos el acceso a cualquier extranjero procedentes de países tradicionalmente marcados por el mercado de la droga, como Colombia o Marruecos, por citar dos ejemplos.

En países como Alemania acceder a Megavideo o a veces a Youtube es imposible, porque la política de Angela Merkel y sus correligionarios es que para impedir que se cometa el delito, es mejor quitar la tentación. Así que nadie tiene la oportunidad. Pero tampoco la de conocer a artistas que sí ofrecen gratis sus obras para darse a conocer. Y es que discriminar, tomar la parte por el todo, no puede ser la solución. Acercando posturas haremos mejor las cosas.

Muy mal huele la Ley SOPA, la Ley Sinde y cualquiera de ellas que no escuche todas las posturas, de forma racional y sin prejuicios. El internauta no es de por sí un delincuente. Y cortar vías para la distribución libre del arte y la cultura no hará sino daño a nuestra sociedad.
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