9 de diciembre de 2019, 6:18:25
Cine

Crítica de la película


'Albert Nobbs': Glenn Close quiere un Oscar (pero no lo merece... por esto)

Por Sergio Ariza Lázaro

'Albert Nobbs' es una película hecha con el único propósito de servir como modelo de lucimiento de su actriz principal, Glenn Close. Aun así un papel con jugo, una mujer que se ha pasado media vida haciéndose pasar por un hombre para sobrevivir en la Irlanda de finales del siglo XIX, y un director, Rodrigo García, especializado en sacar el máximo rendimiento a sus actrices no consiguen sino un tostón infumable, en el que detrás de la máscara sólo se encuentra el vacío más absoluto.


Es una pena, ya que tanto Close como García han demostrado tener bastante más talento del que nos deja ver 'Albert Nobbs'. Pero supongo que las ganas de la actriz de conseguir un Oscar, que debió ganar hace varios años por 'Las amistades peligrosas', la han traicionado y ha optado por uno de esos proyectos que se basan en el lucimiento de su protagonista pero que no esconden nada más. La jugada no le ha salido tan mal, vuelve a estar nominada por sexta vez, aunque es, sin duda, la vez que menos lo merece. 

La película en sí huele a cartón piedra desde el inicio, con García enseñando la rutina de un personaje, Albert Nobbs, que cuando se nos revela su secreto y sus anhelos, deja tan frío como la máscara que luce la actriz toda la película. Su supuesta atracción hacia el personaje de Mia Wasikowska es tan artificial como el mismo Nobbs. Su relación de amistad con el de Janet McTeer, su espejo liberado y aceptado, da como resultado los únicos momentos emocionales de la misma. Claro que no sirven para salvar del naufragio a una película lacrimógena y sensiblera, en la que no hay lágrimas verdaderas ni sensibilidad real.

Close se lleva el protagonismo absoluto de la cinta, pero está tan encorsetada como su personaje y no logra transmitir ninguna emoción. McTeer tiene los mejores momentos y está por encima de la protagonista pero, aun así, se nota desde el primer minuto que aparece que también es una mujer. Aaron Johnson y Wasikowska tienen dos papeles bastante planos y convencionales, pero no deja de ser curioso ver la pareja que forman Kick Ass y la última Alicia.

Al final la película resulta tan gris y aburrida como su protagonista, pero le ha servido como vehículo para conseguir una nueva nominación a los Oscar a Glenn Close. Una pena, porque a una actriz con tanto talento como ella se la puede pedir mucho más que este vacío ejercicio de travestismo.

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